COVID-19

¿Cómo cuidan la salud de los privados de libertad en la cárcel con más casos covid?

Las cárceles del país acumulan 1.530 privados de libertad que han contraído el nuevo coronavirus. La de Liberia es la que reporta la mayoría de contagios por un brote reciente que dejó a más de 300 personas enfermas, entre privadas de libertad y funcionarias. 

El ministerio detectó el inicio del brote el 11 de octubre. Antes de eso, el penal solo había tenido un caso en junio que no generó propagación.

Entendemos que pudo haber sido algún funcionario o funcionaria que estuviese asintomática y que haya transmitido el virus a una persona privada de libertad, y ahí siguió la cadena”, comentó la viceministra de Gestión Estratégica Diana Posada sobre el reciente cluster.

Al corte del 1 de noviembre, la cárcel de Liberia acumulaba 283 casos en la población penitenciaria, de los cuales 237 están activos y 46 recuperados. 

40 funcionarios también han contraído el virus, 16 de ellos ya están recuperados.

El brote causó la muerte de un privado de libertad de 57 años, el 25 de octubre en el Hospital Enrique Baltodano de Liberia. Además, dos privados de libertad permanecen hospitalizados en Liberia y en el Centro de Atención Especializado en Pacientes con COVID-19 (Ceaco). 

La Voz de Guanacaste conversó con Posada para conocer cómo atiende el Ministerio de Justicia la salud de la población penitenciaria en medio de la pandemia. Lo respondemos en cinco preguntas: 

  1. ¿Quiénes revisan su condición de salud? 

La cárcel de Liberia cuenta con un consultorio en el que laboran dos personas: una profesional en medicina y otra en enfermería. Desde el 26 de octubre, otras dos se sumaron en las mismas áreas para la atención exclusiva de enfermos por COVID-19. 

Apoyan en realizar los recorridos médicos de las personas que han sido diagnosticadas positivas, y que se encuentran activas, y las personas sospechosas, así como también una búsqueda activa de casos positivos”, explicó la viceministra Diana Posada. 

Esos dos nuevos funcionarios son parte de un equipo de 36 profesionales contratados durante seis meses por la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) para reforzar la atención médica en las cárceles del país. 

Según Posada, en las cárceles reordenaron los módulos para separar a las personas con factores de riesgo. En Liberia, 206 personas padecen enfermedades como hipertensión, diabetes y asma. 

Para detectar los casos de COVID-19, la policía penitenciaria recolecta papeles en los que la población privada de libertad anota si tiene algún padecimiento.

“Ese papelito se lo dan a la policía, la policía lo revisa y así van haciendo la lista de consultantes, priorizando desde que inició la pandemia todas aquellas personas que dijeran presentar síntomas asociados a la COVID-19”, agregó. 

  1. ¿Dónde muestrean a las personas privadas de libertad? 

El hospital de Liberia es el encargado de tomar “la mayoría” de las muestras de las personas privadas de libertad, confirmó el director del centro médico, Marvin Palma. El personal de salud del centro penitenciario también toma algunas muestras, dijo Palma. 

La cárcel coordina con el hospital cada traslado de pacientes o personas con sospecha de COVID-19 para tomarle la muestra, como lo estipulan los lineamientos para el manejo de la pandemia en centros penitenciarios

  1. ¿Les dan mascarilla? 

No. El Ministerio de Justicia no ha suministrado mascarillas a la población penitenciaria.  “Por la escasez de recursos a nivel nacional y mundial en equipo de protección personal, no hemos logrado poder darle a las personas de libertad”, dijo la viceministra. 

283privados de libertad en Liberia han contraído COVID-19

Hasta hace apenas poco más de un mes, Justicia permite que las familias le envíen mascarillas reutilizables o desechables por encomienda, pues las visitas están suspendidas desde el 20 de marzo. 

“Estamos haciendo importantes esfuerzos en generar como una suerte de industria de equipo de protección personal del sistema penitenciario”, comentó Posada. “Identificaremos algunos centros penitenciarios que tienen mayor capacidad productiva o de maquila, por así decirlo, para comprar materia prima y que en estos centros se produzcan las mascarillas suficientes para al menos entregar a la población privada de libertad dos”, explicó. 

  1. Si las visitas están suspendidas, ¿cómo mantienen contacto con sus familiares?

La población privada de libertad puede hacer llamadas telefónicas a sus familiares. Sin embargo, el Ministerio de Justicia no ha garantizado el aumento de minutos permitidos ni un contacto virtual en todas las cárceles. 

Eso depende de las capacidades de custodia de los centros”, dice Posada, porque con cada persona en un teléfono debe haber un policía que lo vigile. 

La viceministra aseguró que están trabajando en un plan de acción para rehabilitar las visitas en los centros de detención. “Esperamos en las próximas semanas poder dar la buena noticia de que la población privada de libertad podrá volver a ver a sus seres queridos”, dijo. 

Según la viceministra, por la cancelación de las visitas debido a la pandemia, extendieron los días en que las familias pueden llevar encomiendas a las familias. Antes se hacían de lunes a viernes y ahora se realizan de lunes a domingo. 

“Esa encomienda puede ser desde artículos para la higiene, aseo, ropa, alimentos, medicinas, conforme a una circular que también emite la Dirección General de Adaptación Social con las Jefaturas Policiales, en donde se establece una lista de cuáles son los artículos permitidos y cuáles no”, comentó.

  1. ¿Aíslan a las y los privados de libertad recién ingresados? 

Sí. Todas las personas que ingresan, o que salen y vuelven por alguna situación, deben cumplir un aislamiento en el centro penal. 

“Cada uno de los centros ha definido cuáles son los espacios de aislamiento preventivo, en algunos casos son los talleres de artesanía, las aulas o los gimnasios”, detalló Posada. 

La jerarca también admitió que la infraestructura penal no es la idónea y que la pandemia ha evidenciado los retos y desigualdades incluso en las cárceles. 

Yo quisiera que fueran infraestructuras más adaptables y flexibles para tener espacios de aislamiento con mejores condiciones”, apuntó Posada. “Pero lo cierto del caso es que la infraestructura penitenciaria tiene un rezago de unos 30 años”. 

BONUS: ¿Los funcionarios de la cárcel son sustituidos cuando están en aislamiento?

No. Según la viceministra, cuando los funcionarios cumplen aislamiento, incluso los del personal médico, las cárceles deben redoblar esfuerzos para dar abasto con sus funciones. “El personal del sector público no puede ser sustituido ni por incapacidad ni por vacaciones. Es una realidad de todo el personal del sector público”, explicó Posada. 

“Debemos reorganizar al personal. Tenemos un grupo de supernumerarios, que son compañeras y compañeros que no tienen un nombramiento en centro fijo y que en situaciones como esta pueden trasladarse a otro centro y hacerse cargo de la población”.

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