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Anticonceptivos y educación: la posible fórmula que redujo el embarazo adolescente en La Cruz

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A Marta Bello le atemorizaba que Susan, su hija menor de 14 años, repitiera su historia y la de sus hijas mayores: ella quedó embarazada por primera vez a los 15, y sus hijas mayores a los 14 y a los 18. Por eso, siempre apoyó que Susan se colocara el anticonceptivo subdérmico que la protege por tres años de un embarazo.

Ella está estudiando y si queda embarazada yo tendría que cuidar al bebé. Sería un atraso para ella misma, ya no podría salir a pasear o así”, dice Bello.

En la serie de retos para superar la pobreza, el desempleo y la violencia en el cantón fronterizo con Nicaragua, el embarazo adolescente marca también su terreno: un análisis de La Voz de Guanacaste con base en datos de nacimientos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) encontró que, en los últimos once años, La Cruz ha ocupado el primer puesto de la provincia con el mayor porcentaje de embarazos adolescentes.

La evolución de las generaciones: Paola Flores (izquierda) fue madre por primera vez a los 18 años. Su hermana, Susan (en el centro) tiene solo 14 años y se puso el implante subdérmico para evitar un embarazo. Su mamá (a la derecha) también fue madre adolescente, a los 15 años.

El panorama, sin embargo, empieza a cambiar para Susan y las jóvenes como ella: del 2017 al 2018, La Cruz fue el cantón de Guanacaste que tuvo la mayor reducción en embarazo adolescente.

Los datos muestran que en el 2017, 39 de cada 1.000 adolescentes (de 10 a 19 años) del cantón dieron a luz, colocándolo en  el octavo puesto de 81 cantones del país. En el 2018, La Cruz redujo ese número a 24 por cada 1.000 (15 adolescentes embarazadas menos por cada 1.000), descendiendo al puesto 39 a nivel país.

Desde el 2016, varias instituciones de La Cruz y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) emprenden acciones para lograr este objetivo. Aún es pronto para asegurar que sean las responsables de este cambio positivo, pero los esfuerzos y la baja en embarazo adolescente sucedieron uno después del otro.  

Según datos proporcionados por la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) a La Voz de Guanacaste, solo en el 2017, el Área de Salud de este cantón colocó 423 dispositivos subdérmicos a mujeres de distintas edades. En el 2018, 141 jóvenes menores de 21 se lo colocaron en esa misma área de salud.

Cambiar el chip

Uno siempre quiere lo ideal, que las chiquillas no tengan relaciones sexuales, pero esa no es la realidad”, dice la médico general del Ebais de La Cruz, Xinia Obando.

Las fuentes consultadas para esta nota coinciden en un solo camino para explicar la reducción. En el 2015, el fondo de población realizó una alianza con la CCSS y el Área de Salud de La Cruz para ampliar la oferta de anticonceptivos en el cantón, con inyectables mensuales y con el anticonceptivo estrella que el país empezaría a ofrecer a adolescentes: el implante subdérmico.

La CCSS estaba planificando la ampliación de la oferta anticonceptiva para adolescentes en las regiones Huetar Atlántica y Brunca, pero no en la Chorotega, que también tenía retos en la materia. Por eso, la agencia de la ONU la eligió.

“Pensamos en el cantón de Guanacaste (La Cruz) que lamentablemente se ha mantenido en el top 10 y que refleja situaciones de vulnerabilidad”, detalla la analista de salud sexual y reproductiva del UNFPA, Evelyn Durán.

 

Eso sí, mientras que la oferta por parte de la Caja en la región Atlántica y Brunca era solo para adolescentes, en La Cruz lo dieron a mujeres de todas las edades porque, según Durán, no quisieron excluir a ninguna mujer.

La elección de esos anticonceptivos se basó en las encuestas de salud sexual y reproductiva (2010 y 2016) para entender cuál era el método que más usaban en las zonas rurales. “Llegamos a la conclusión de que había un porcentaje importante de mujeres que prefieren los anticonceptivos de larga duración y que por cada una que utiliza uno de larga duración, tres usan inyectables”, explica Durán.

El fondo de poblaciones, entonces, planeó adquirir unos 6.900 inyectables y 450 subdérmicos.

El acuerdo también dio pie para que, durante el 2016 y 2017, el UNFPA y la CCSS capacitaran en jornadas de dos y tres días a todo el personal 

médico de los siete Ebais que conforman el Área de Salud de La Cruz. Les explicaron sobre métodos anticonceptivos, su colocación y consejería de planificación familiar. Los médicos cuentan que así refrescaron conocimientos.

Cuando empezaron las capacitaciones yo decía: cómo voy a ponerle un implante casi que a una chiquita, pero la realidad es que las adolescentes tienen relaciones y están saliendo embarazadas”, relata la doctora Obando, que ahora apoya la formación en otras áreas de la Región Chorotega como Nicoya y Liberia, que están empezando a ampliar la oferta de anticonceptivos.

Finalmente, luego del proceso de sensibilización y entrenamiento, en mayo del 2017 los Ebais de La Cruz empezaron a ofrecer los implantes y a emprender acciones concretas: cuando una adolescente llegaba a cualquier tipo de consulta, le hablaban sobre anticonceptivos, sobre la libertad que tienen de elegir el método que quieren utilizar y que se adapta a sus condiciones, sobre cómo hacer planificación familiar y cómo evitar embarazos no deseados. Para acceder a los métodos aquí o en cualquier otro Ebais del país, las adolescentes no requieren permiso de sus papás.

El director del Área de Salud, Javier Coronado, cuenta que también mediante los equipos de sonidos de los Ebais, empezaron a anunciar la disponibilidad de los nuevos métodos.

Marta Bello, la mamá de Susan, nota la diferencia. “Antes a uno en la casa no le hablaban de anticonceptivos, y hasta que se ‘jalaba’ la torta le hablaban en el hospital. Por eso uno es más abierta con ellas”, dice.

Esto pinta un mejor futuro para las condiciones socioeconómicas de la población. Un estudio del UNFPA demuestra que el acceso a anticonceptivos reduce la cantidad de hijos que una madre tiene y que, entre más hijos tiene una mujer, más propensa a vivir pobreza extrema está.

Un análisis de La Voz de Guanacaste también demostró que la posibilidad de tener un empleo remunerado se reduce conforme las madres guanacastecas tienen más hijos. Además, mientras más hijos tengan, menos años de estudio acumulan.

¡Hablemos de esto!

Al llegar al cantón, el UNFPA se alió a la Red de Niñez y Adolescencia liderada por la municipalidad e integrada por instituciones como el Ministerio de Educación Pública (MEP), la Fuerza Pública, el Ministerio de Salud (Minsa), la CCSS y el Patronato Nacional de la Infancia (PANI). La red ya venía trabajando con adolescentes en temáticas como violencia, trata, explotación sexual, autoestima y planificación familiar.

La red y el fondo de poblaciones iniciaron talleres de sexualidad, derechos humanos, liderazgo y trabajo en equipo dirigidos a jóvenes de La Cruz. “Posteriormente estas personas distribuyeron información con sus compañeros y nosotras les acompañábamos para profundizar en temas que ellos no manejaran”, recuerda Durán.

En las charlas en los colegios también hablaban de anticonceptivos y sexualidad. “Yo les explicaba a los jóvenes que un embarazo significa postergar sus proyectos de vida”, dice la planificadora del Minsa en La Cruz, Noemy Vázquez.

La gestora social del gobierno local, Zaylin Bonilla, cree que con ese tipo de mensajes, los adolescentes pueden construir un futuro propio. “Así incluso pueden salir del patrón de crianza que comúnmente se maneja: salir del colegio y que los chicos se queden trabajando en la agricultura y las chicas cuidando a los hijos o como amas de casa”, menciona.

No ha sido fácil. Cuando la idea de los implantes empezó a sonar en la comunidad, surgieron otras voces. Vázquez lo recuerda claro. “Decían que era la marca del demonio”, cuenta. “Supimos de un pastor en particular que hablaba del chip del diablo y eso limitaba que algunas mujeres lo eligieran y accedieran a ese derecho”, agrega Durán.

En el Ebais de La Cruz, Susan dice que ahora es más normal que sus amigas hablen de anticonceptivos y de sexualidad. “Varias de ellas tienen el implante, y nos hablan de eso aquí [en el centro médico] y también en el colegio”, dice.

Que la gente empiece a hablar del tema de anticoncepción y el tema de salud sexual y reproductiva muchas veces logra también que las mujeres nos apropiemos más de nuestra vida sexual y que podamos tomar decisiones distintas sobre cómo manejamos nuestra vida sexual”, dice la asesora de UNFPA.

Poco a poco, las acciones interinstitucionales empiezan a devolverle la esperanza de seguir estudiando y siendo adolescentes con un futuro inmediato sin pañales ni cunas. Para Susan, significa seguir jugando bola y soñando con ser médico obstetra. “Me llama la atención todo lo que tiene que ver con bebés”, dice, pero rechaza contundentemente querer tener uno pronto.

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