Nosara, COVID-19

Artista y hotel en Nosara se alían para dar talleres infantiles y combatir el estrés de la pandemia

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Son las 2 p.m en el restaurante del hotel Selina de Nosara. En un espacio abierto, rodeado de árboles, un pequeño grupo de niños y niñas se alista para aplicar su creatividad con pinturas en lienzos y objetos. Bajo estrictos protocolos de higiene, dibujan el ambiente del hotel, comparten entre ellos y se libran del estrés de estar en sus casas.

Desde marzo, el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación (MEP) suspendieron las clases presenciales en todo el país, lo que dejó a más de un millón de niños y niñas en el  confinamiento, según datos del Estado de la Nación

Con el cambio abrupto, los estudiantes no solo dejaron de aprender en las aulas sino que dejaron de compartir con otros niños en la escuela y otros espacios. 

El proyecto Arte a la Mar busca justamente que los más pequeños puedan liberar estrés y compartir con otros niños respetando las medidas de seguridad, dice su encargada Vicky Naranjo. 

El proyecto existe desde el 2019, pero bajo una idea diferente descrita por la artista como un Drink and Draw.

“A Selina llegaban adultos a pasar la noche pintando y creando conmigo, al mismo tiempo que consumían tragos y cenaban en el restaurante de Selina”, explicó la artista.

Bajo esta dinámica, el hotel le pagaba a la artista $50 por lección. Si participaba  en eventos especiales como Halloween o el  Día de los Muertos, le pagaban más. 

Con la pandemia, Naranjo no pudo continuar con las actividades y buscó soluciones para  reabrir los talleres de arte, respetando las medidas del Ministerio de  Salud. Al llegar, los niños deben lavarse las manos, hay alcohol en gel en el espacio de recreación y prestan especial cuidado a posibles síntomas similares a los del COVID-19. Además, todo el mundo debe usar mascarillas. 

A los talleres solo pueden llegar diez niños como máximo y deben respetar el distanciamiento de sus burbujas, aunque usualmente llegan unos seis. Así, con las medidas y protocolos de higiene delimitados, la artista decidió enfocarse en la población infantil.

El hotel acordó con la artista reiniciar las actividades siempre y cuando los niños tuvieran los productos de higiene a mano y respetaran todas las normas de protección para su salud. 

El proyecto básicamente lo financiamos nosotras con una inversión para materiales. Sin embargo, Selina nos presta el lugar y se dejan un 30% de las ganancias”, contó la artista. 

Para las cuidadoras de los participantes también es un alivio. “Los niños no entienden por qué no pueden salir a parques, es importante que tengan actividades para divertirse y compartir”, dijo Andreina López, madre de familia.

Arte para todos

Cada clase tiene un precio de $25 para extranjeros. Para costarricenses, la artista tiene un “precio simbólico”: pueden aportar materiales o ayudar en los talleres en vez de pagarlo. 

“Normalmente, los extranjeros ya tienen una cultura más artística, entonces queremos trabajar ese lado creativo y ese conocimiento de arte a nosotros los costarricenses”, destacó Naranjo.

Aunque pueden colaborar con materiales, los padres y madres no tienen que comprar las pinturas o pinceles para cada clase. Todo el material lo compran las organizadoras taller.

Para los extranjeros también tienen algunas ofertas especiales: “El pago es diario, pero si los niños se comprometen a venir durante todo el mes, el plan es que se les aplique un descuento. O si son más de un niño por familia, que también les salga más barato”, comentó la artista.

López contribuye dos veces por semana. Ordena el espacio o le ayuda a la profesora durante la clase estando atenta a los niños. 

A pesar de las dificultades y los temores de los padres, la artista ve que el proyecto durante la pandemia viene creciendo. Le sorprende que cada día que pasa más niños demuestran interés. Por el momento, recibe a unos 15 niños repartidos en dos clases. 

Tuve dudas respecto a la higiene ante esta pandemia, porque los niños tienen un mayor peligro y también porque no son conscientes de las medidas. Pero al llegar al campamento vi que las chicas usaban protección y que en la entrada tenían alcohol en gel, y eso me dio tranquilidad”, expresó Andrea la Luna, madre de uno de los niños. 

Hasta el primero de septiembre, Nosara tenía nueve casos activos y siete recuperados según los datos oficiales del Ministerio de Salud. Guanacaste tiene 278 activos.

Planes de expansión

Las coordinadoras del campamento valoran la idea de dar los talleres de forma digital si las condiciones de la pandemia empeoran. No lo han hecho aún porque quieren encontrar una forma de que los niños y niñas puedan recibir la misma calidad de atención que en clases presenciales.

Las madres están de acuerdo. “Si las clases fueran virtuales también lo haría, no tendría ningún problema, lo único sería cuadrar horarios para que yo pueda estar supervisando, porque sí creo que es importante que un adulto esté presente”, comentó López. 

Por más que la digitalización del taller sea una posibilidad, Arte a la Mar ve con mejores ojos una expansión de sus servicios, como por ejemplo llevarlo a otros cantones o trabajar con adultos y adultas mayores.

Para Selina también es una oportunidad de crecimiento. “Ya he participado en algunos talleres, la verdad es que uno se siente como un niño, se libera de todo”, contó la gerente de experiencia del Selina de Nosara, Andrea Canessa.

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