Regional, Sámara

ASADA de Samara lucha por propiedad con aquifero

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La necesidad de proteger la principal fuente de agua de Sámara y El Torito, el manto acuífero Mala Noche, el cual se ubica entre estas dos localidades, fue uno de los temas planteados en respuesta al Plan Regulador propuesto para el cantón (Plan Regulator artículo). En dicho Plan, la zona se destina a fines turísticos, a pesar que un informe técnico emitido por el Servicio Nacional de Aguas Subterráneas Riego y Avenamiento (SENARA) específica que se debe implementar como zona de protección dentro del Plan Regulador municipal. Sin embargo, la lucha por esta importante fuente de agua se ha extendido por años, con dos bandos que reclaman un objetivo en común: la protección del agua.

Carlos Esquivel, Presidente de la ASADA de Sámara, manifestó que los acueductos de Sámara y El Torito han existido desde 1977, suministrando agua a ambas comunidades por medio de pozos que extraen agua del manto acuífero Mala Noche. Sin embargo, la posesión del terreno en donde se encuentra el pozo de Sámara es objeto de disputa.

¿Quién debe ser el dueño de la propiedad? 
Eduardo Arnáez, Administrador de la ASADA de Sámara, explicó que la mayor parte de las fuentes de agua en Costa Rica se ubican en propiedad privada, aunque en muchas zonas las ASADAs luchan por tomar posesión de estos importantes recursos. Sin embargo, el proceso legal toma mucho tiempo. La ASADA de Sámara lleva casi una década intentando lograrlo.

La ASADA señaló que es preocupante la presencia de caballos en la propiedad, ya que la boñiga puede causar contaminación, especialmente durante la temporada de lluvias que es cuando el agua se filtra más rápido.

Arnáez relató que la propiedad en donde se ubica el manto acuífero era originalmente un terreno baldío, sin que figurara nadie como su propietario. Sin embargo, en 1960 la compañíaPacific Lumber Company adquirió la propiedad. Posteriormente, Miguel Ángel Soto Gómez se convirtió en el propietario del terreno, aunque esto nunca se inscribió oficialmente. Fue durante el tiempo en que Soto tuvo posesión del terreno que se llegó un acuerdo para perforar los pozos que abastecen de agua a Sámara y El Torito.

Tim Coates, representante de la compañía Centenario Dos Mil S.A., asegura que adquirieron la propiedad en 1991. Además señala que la ASADA de Sámara cuenta con una llave del portón para así tener libre acceso al pozo de Sámara, agregando: “no tenemos ningún plan para desarrollar esta tierra.

Lo utilizamos como un medio de protección para el acuífero”. Explica que durante más de 20 años han protegido la propiedad, evitando que se ubiquen en ella precaristas, y manteniendo la cubierta forestal, aunque admite que no han hecho mucho en cuanto a su reforestación. 

Coates relató como, en 1993, activistas locales promovieron la invasión y ocupación de la propiedad, poniendo en riesgo la fuente de agua ya que ninguna vivienda o tanque séptico debía existir allí. Precisó que los precaristas incluían personas de todo tipo, con personas de clase media y baja, incluso afirmando que el grupo incluía personas que ahora están involucradas con la ASADA. Relató que en dos ocasiones buscó ayuda del Ministerio Público y finalmente, junto con 130 oficiales de la Fuerza Pública, logró desalojar a los ocupantes Arnáez confirmó los esfuerzos de Coates por desalojar a los precaristas, pero aseguró que nadie de la ASADA estuvo involucrado. Además, señaló que la propiedad se inscribiría a nombre de Acueductos y Alcantarillados (AyA) y que la ASADA de Sámara seguiría administrando el agua pero con la capacidad de brindar “protección absoluta”. 

Por su parte, Coates externo su preocupación en cuanto a traspasar la propiedad. “Preferiríamos seguir ocupando el terreno en forma respetuosa y estaríamos dispuestos a firmar un documento en donde renunciamos a cualquier derecho de desarrollar la tierra, designándola como una zona protegida, que es lo que supuestamente quieren”, sugiere Coates. “Si realmente quieren proteger el acuífero, entonces no hay ningún conflicto de intereses. Pero no pondremos la propiedad en manos de personas poco confiables que podrían negociarla y venderla”. 

Uno de los pozos de agua de la ASADA de Samara se encuentra dentro de la propiedad en disputa

Los esfuerzos por establecer legalmente la posesión del terreno  
Durante una década, la ASADA de Sámara ha buscado el apoyo del AyA, de los tribunales y hasta del Fiscal General de la República para obtener posesión legal de la propiedad que, según Esquivel, “por ley y por derecho pertenece a la ASADA”.  

Edgar Brenes Valenciano del AyA indicó que “durante estos diez años, la institución ha colaborado con SENARA en distintas actividades relacionadas con la investigación del acuífero Mala Noche, particularmente en la demarcación de la zona de protección del pozo que abastece a la ASADA del acueducto de Sámara”.
   
Hace varios años el Juzgado de Agricultura de Santa Cruz organizó una conciliación entre las dos partes para que el caso no fuera a juicio; sin embargo, la interpretación dada a dicha conciliación por cada una de las partes fue distinta. Según Esquivel, el juez ordenó el reconocimiento de los derechos de la ASADA, permitiéndole a esta la inscripción de la propiedad en donde se encuentra el manto acuífero. Por el contrario, Coates aseguró que la recomendación del juez fue que la ASADA llegara a un acuerdo con los propietarios con el fin de proteger el acuífero, agregando que jamás fue contactado por algún representante de la ASADA para negociar.

Por su parte, Arnáez menciona que Coates se comprometió con el juez a respetar la zona definida por el AyA. Sin embargo, tomo un año más para que el AyA definiera el manto acuífero. Con el fin de inscribir la propiedad, el paso final del proceso debe ser la apreciación o tasación de la propiedad, pero este proceso ha demostrado ser más largo aún. Arnáez relató que de los cuatro peritos nombrados por el tribunal, solo dos visitaron Sámara. Uno de ellos visitó la propiedad pero nunca regresó. El año anterior, el último perito en visitar la zona tomó medidas de la propiedad pero nunca entregó los resultados al abogado.

Se requiere de un nuevo pozo para El Torito
Otro problema importante es el suministro de agua para El Torito, el cual cuenta con 206 medidores registrados y con aproximadamente 2,000 habitantes, según datos proporcionados por Maylin Rojas Ruiz, Presidenta de la ASADA de El Torito. La ubicación del pozo de El Torito no es la ideal, estando ubicado en el borde del manto acuífero Mala Noche, en donde no es capaz de extraer el agua suficiente para la población. 

Arnáez asegura que en ocasiones deben apagar el suministro de agua en El Torito para permitir que el tanque se llene. Cuando el agua finalmente llega a sus hogares las personas deben recoger agua, ya que saben que el suministro será interrumpido nuevamente.  

Rojas explicó que les gustaría contar con un nuevo pozo que este mejor situado con respecto al manto acuífero; además, aseguró que han enviado cartas a Coates acerca del proyecto sin tener respuesta alguna. Por su parte, Coates mencionó que en algún momento conversó con la ASADA de El Torito, explicando que un motivo por el cual no desean otro pozo en su propiedad es para evitar otra situación como la que tienen con la ASADA de Sámara, quienes están intentando transferir y registrar la propiedad. “No queremos que eso suceda ya que estamos tratando de proteger el acuífero”, afirmó.   

Coates agregó que propusieron a la ASADA perforar dos pozos, uno de los cuales sería propiedad de la ASADA y otro que sería propiedad de Centenario Dos Mil S.A. Sin embargo, Rojas explicó que la ASADA no tiene la potestad de dar concesiones para que un pozo pertenezca a una compañía. Por lo tanto, el proyecto para perforar un nuevo pozo para El Torito se encuentra en un punto muerto y Rojas prevé que, sin un nuevo pozo, El Torito no tendrá agua en menos de dos años.

Recomendaciones para la protección del acuífero
Deborah Nezil, Secretaria de la ASADA de Samara, señaló que el manto acuífero Mala Noche es la única fuente de agua buena y de gran tamaño en la zona, sin embargo, el balance de agua fresca tan cerca del mar es extremadamente frágil. “Esa propiedad debe ser una reserva, punto”, declaró Nezil, señalando que “lo que se puede hacer con esa propiedad debe estar regulado, jamás permitiendo algún desarrollo allí”. 

Los informes de SENARA (pdf) han definido la zona de protección del agua, clasificando la vulnerabilidad del acuífero ante la contaminación como “extrema”. Los informes también mencionan que no debe permitirse ningún desarrollo urbano o tanque séptico, además, ningún tipo de desecho o líquido contaminante deberá depositarse allí. Los informes también recomiendan la reforestación y conservación de los recursos naturales, implementando zonas de protección dentro del Plan Regulador para el cantón de Nicoya, además de la colocación de cercas perimetrales y señalización.

En lo que todos parecen coincidir es que la propiedad debe ser protegida para asegurar el futuro del agua en Sámara y El Torito para las generaciones futuras. Lo que sigue siendo una duda es la mejor manera de hacerlo.

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