Medio Ambiente, Ciencia

Así se organizó la comunidad de Avellanas para rescatar el estero Icacal

This post is also available in: English

(Unite a nuestro canal de WhatsApp y recibí las noticias directo en tu cel).

¿Intervenir o no en los procesos naturales? Fue la pregunta que se hizo un grupo de vecinos en playa Avellanas, al ver cómo un estero se asfixiaba por la falta de flujo de agua, debido a un gran tapón de arena generado por la marea alta. Al final decidieron hacerlo. Primero con un ejército de palas, que resultó inútil, y luego con maquinaria pesada. 

El estero Icacal es uno de los ecosistemas que Marcelo Elizondo siempre visita con sus grupos cuando hace recorridos turísticos en playa Avellanas, la comunidad en la que vive en el cantón de Santa Cruz. Ahí les muestra los distintos tipos de mangle y la fauna que habita en él: peces, cangrejos, iguanas y aves.

Un día, a mediados de marzo, el escenario que encontró fue otro: el intercambio de agua salada y agua dulce que mantiene al estero en equilibrio estaba totalmente detenido. Una gran marea generó un banco de arena que bloqueó por completo la boca del estero.

Esto forma parte del ciclo natural de los ecosistemas costeros y en condiciones normales un fuerte aguacero puede romper el tapón de arena y restablecer ese intercambio de corrientes de agua, pero ante un año que amenaza con una sequía fuerte por el fenómeno de El Niño,  la comunidad tuvo que plantearse si intervenir en un ciclo natural a favor de proteger la naturaleza.

Vecinos de la zona indican que tras el terremoto de Nicoya en el 2012 la costa se elevó unos metros lo que genera que en la boca del manglar se acumule mayor cantidad de arena.

Una carrera contra el tiempo

Además de ser guía turístico con su emprendimiento Oropopo Experience, Marcelo también es biólogo, y le preocupaba el impacto que comenzó a tener el agua estancada en las especies del manglar.

Había mucha alga, mucha agua como oscura, estancada. Al bajar el nivel al día siguiente nos dimos cuenta que había un montón de pececitos que ya se habían muerto», recuerda Marcelo.

En Semana Santa se reunieron unas 40 personas para intentar reabrir el canal manualmente con palas, pero este esfuerzo fracasó frente a la fuerza del mar.

El plan para intervenir el manglar de la forma menos invasiva no había dado resultado, así que el siguiente paso fue pedir al Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) la autorización para reabrir el canal con maquinaria.

En una carta enviada por Marcelo y los presidentes de la Asociación Desarrollo Específica de Playa Avellanas y Asociación de Desarrollo Integral de San José De Pinilla solicitaron a la Dirección Área de Conservación Tempisque (ACT) una intervención controlada para restablecimiento de conectividad hídrica.

Algunas de las razones que enumeraron para justificar la intervención fue la mortalidad de individuos de mangle rojo, el riesgo de eventos de anoxia (falta de oxígeno) y pérdida de biodiversidad.

Las especies de mangle empezaron a verse afectadas posiblemente por el agua estancada y saturación salina en el estero.

No es la primera vez que el estero atraviesa una situación similar. En el 2012, tras el terremoto de Nicoya, la costa sufrió un pequeño levantamiento que facilitó una acumulación de arena en la boca del estero y complicó su salida al mar. En aquella ocasión también se presentó una gran mortalidad de ejemplares de mangle y se autorizó el uso de maquinaria.

Sin embargo, esta vez la decisión fue distinta. Tras una visita de campo en abril anterior, los funcionarios de Sinac determinaron que sí había un cambio en la coloración del mangle blanco probablemente por la concentración de sal y el estancamiento del agua, pero requerían más información y análisis de laboratorio para poder determinarlo. Por lo cual no recomendaban una intervención y explicaron que una vez se establece la estación lluviosa, estos ecosistemas vuelven a presentar la fluctuación en los niveles de agua típica de los manglares.

La principal preocupación de la comunidad seguía ahí, ¿qué pasa si no llegan las lluvias?

Ante la duda, a favor de la naturaleza

“Es cierto que los manglares tienen este tipo de problemas que van y vienen”, explica la bióloga e investigadora del Área de Conservación Guanacaste (ACG), Marta Chavarría. Ella ha trabajado de cerca en la restauración del manglar de Bahía Thomas en Cuajiniquil de La Cruz.

Está convencida de que con las bases técnicas y científicas las autoridades deberían actuar “in dubio pro natura”, es decir “ante la duda, a favor de la naturaleza».

Pero por los defectos del cambio climático, cada vez estos problemas son más difíciles, más duros, y entonces el proceso del ciclo de la restauración natural toma muchísimo más tiempo”, indica la bióloga.

La comunidad volvió a insistir en la intervención del estero, ya que las proyecciones del Instituto Meteorológico Nacional (IMN) advierten la posibilidad de alcanzar un fenómeno de El Niño moderado o fuerte entre septiembre y diciembre, lo cual podría disminuir la intensidad o retrasar el momento de las lluvias necesarias para reabrir el estero de forma natural.

Fotografías enviadas por la comunidad como evidencia para mostrar el “estrés hídrico por falta de oxígeno en el agua, evidenciado por la acumulación de material en suspensión de coloración lechosa y película grasosa”.

Finalmente, el Sinac autorizó la apertura controlada de un canal como medida de manejo adaptativo del ecosistema del manglar en coordinación con el personal de la institución. Además de tomar medidas como seguir el contorno natural de la duna costera, simular el comportamiento natural del sistema y minimizar la afectación a la vegetación y fauna asociada.

El ingeniero costero y vecino de la zona, Rodrigo Arrea, quien dio el acompañamiento técnico para la intervención, cuenta que optaron por usar no solamente una retroexcavadora, sino aprovechar la fuerza de la naturaleza.

«La contribución en la que yo asistí era en que se excavara primero todo el canal y después se rompiera un tapón… así aprovechas la energía del agua y en realidad es el agua el que termina de hacer el canal», detalla.

Añade que este tipo de excavaciones son una «medida suave» y preferible a soluciones permanentes y dañinas como construir espigones o empedrar salidas de ríos.

Marcelo Elizondo insiste en replantear si la regla de dejar a la naturaleza seguir su curso, sin intervenir, es la mejor respuesta ante la crisis ambiental. 

No se puede permitir que se nos deterioren los ecosistemas simplemente porque estamos pensando que son las dinámicas naturales», agrega.

Aunque el canal del manglar ya está abierto, el trabajo no termina ahí. La comunidad de Avellanas tiene identificadas otras presiones que sufre el manglar, como la caza y la pesca furtiva, la contaminación por aguas contaminadas provenientes de las comunidades vecinas, además de la contaminación por la acumulación de basura, generada tanto por un pequeño botadero ilegal como por personas que visitan el manglar.

«Yo tengo el sueño de poder hacer eventualmente un puentecito (…) cada vez que caminamos ahí sentimos que es generar presencia… Si alguien va a tirar una atarraya (…) o si va a cazar un garrobo, tal vez no lo hace», comenta Marcelo.

Además del monitoreo e investigación, la prioridad en el corto plazo es generar identidad en las personas alrededor del manglar.


Semillas

Sumate a Semillas y ayudá a sostener el periodismo local e independiente en Guanacaste. Tu aporte hace posible investigaciones rigurosas y reveladoras, cobertura desde los territorios y escucha activa de las comunidades. Además, recibís beneficios que construyen comunidad.

QUIERO SER PARTE

 

Comentarios