Regional, Sámara

Aumentan los desafíos para poner zona marítima de Sámara en orden

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Mientras que el nuevo Plan Regulador de Sámara-Carrillo avanza a paso lento pero seguro, la situación para aquellos que viven, tienen propiedades o concesiones en la Zona Marítimo Terrestre sigue siendo incierta.

VON entrevistó a Juan Carlos Oviedo Quesada, jefe del Departamento de la Zona Marítimo Terrestre (ZMT) de la Municipalidad de Nicoya y coordinador de la Comisión del Plan Regulador acerca de la situación en Sámara.

Oviedo informó que si bien el plan regulador propuesto para el cantón se encuentra paralizado debido a que las empresas contratadas para preparar los planes omitieron algunos detalles, el Plan Regulador Costero para Sámara-Carrillo que es preparado por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) está progresando. Anteriormente, el plan fue rechazado por el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU) por falta de Índices de Fragilidad Ambiental (IFA), pero los IFAs ya se presentaron y en febrero el plan se presentó ante la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA) para su revisión. Una vez que SETENA apruebe la viabilidad ambiental del plan, este deberá enviarse nuevamente al INVU para su aprobación. Luego, se programará una audiencia pública para presentarlo a la comunidad.

Construcciones irregulares en Sámara

Por el momento, muchas de las personas que actualmente viven en la ZMT deben poner en pausa varios proyectos de construcción. También, algunos pobladores están presionando a la Asamblea Legislativa para aprobar una legislación que puede aliviar algunos problemas causados por una administración negligente de la zona marítima en el pasado. Uno de tales proyectos, que en febrero recibió la luz verde de la Comisión Permanente de Turismo para entrar en discusión en plenario, regularizaría las construcciones existentes, permitiendo que se queden en la zona marítimo siempre y cuando se ajusten al Plan Regulador Costero vigente. Oviedo estima que hay cerca de 35 construcciones irregulares en Cangrejal de Sámara, algunas de las cuales tienen concesiones.   Un lugar que enfrenta este problema es el centro de idiomas Intercultura. Además de las dificultades para renovar la concesión de la escuela, Oviedo explicó que la municipalidad otorgó permisos de construcción a la escuela sin informarles sobre la regulación que requiere un retiro mínimo de tres metros alrededor de los edificios dentro de la zona marítima.

Laura Ellington, directora y fundadora del centro de idiomas, dijo que están luchando por obtener la aprobación del ICT para una prórroga para la concesión de uno de sus lotes desde el 2006. Mientras tanto no pueden realizar ninguna construcción nueva y han tenido que rechazar estudiantes internacionales ya que operan a su máxima capacidad. Ellington explicó que las instalaciones fueron construidas en el 2004, cuando la regla de los tres metros no se aplicaba y nadie les mencionó nada al respecto, pero ahora el ICT dice que la regla debe aplicarse. Aparte de eso, el abogado Erwin Alan Seas indicó que Intercultura se construyó en un terreno designado en el plan regulador vigente como zona residencial en arriendo, por lo que cuestiona por qué el municipio autorizó la construcción de un colegio privado ahí, y dijo que ya se ha hecho denuncia al respeto en la Fiscalía de Nicoya y el Tribunal Contencioso.

Aloha Camping opera junto a los manglares

Otro negocio de Playa Sámara que continúa recibiendo denuncias por parte de vecinos preocupados por la posible contaminación de la zona marítima es Aloha Camping. Domingo Arias Bonilla, su propietario, vive en Nicoya y asegura que ha sido dueño de la propiedad en Sámara durante 40 años. “A mí siempre me denuncian. Ya lo hubieran demolido (al negocio) si tuviera problemas”, afirmó.

Arias asegura que su propiedad no está en la zona marítima, afirmando además que cuenta con una patente y una escritura pública. Como prueba del permiso de funcionamiento, Arias mostró un estado de cuenta de la Municipalidad de Nicoya a nombre de Javier Naranjo Vargas para las actividades de un salón de pool, restaurantey zona decamping. Por su parte, Xiomara Cubillo Díaz, del Departamento Municipal de Patentes, confirmó que el patente para Aloha Camping se encuentra al día. En cuanto al registro de la propiedad, Arias proporcionó a VON una copia de una carta del Departamento de la Zona Marítimo Terrestre de la municipalidad con fecha del 1ero de setiembre de 2009 firmada por Oviedo. La misma indica que la propiedad está protegida por las escrituras Folio Real 30603-000 y 67088-000, debiéndose tener los mismos como terrenos privados hasta que no se establezca administrativamente lo contrario.

Al consultársele sobre la veracidad de lo indicado en la carta de setiembre de 2009, Oviedo dijo que fue un error de la oficina escrito en buena fe con la seguridad de que Arias presentaría el título de la propiedad. Sin embargo, afirmó que Arias nunca ha presentado el título de la propiedad en cuestión, por lo que tres años más tarde el departamento está retomando el caso con el fin de aclarar si se trata de una propiedad privada o si es un bien demanial, en cuyo caso sería necesaria una concesión.

El 14 de marzo de este año, Oviedo emitió un oficio dirigido a Arias, informándole que el terreno en cuestión se encuentra en la ZMT y que es necesario presentar un título legítimo que acredite que la propiedad es privada. Además menciona la falta de registros en cuanto a permisos de construcción e informó a Arias que el caso sería trasladado al auditor municipal para investigaciones adicionales. También emitió un segundo oficio dirigido al auditor municipal, Gilberto Lizano Elizondo, solicitando la investigación del caso. Además Aloha Camping ha sido denunciado en varias ocasiones ante el Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (MINAET) y ante el Ministerio de Salud. Miguel Jiménez Guevara, inspector del MINAET a cargo de vida silvestre, dijo que la denuncia más reciente se recibió el 8 de enero y la inspección se llevó a cabo el mismo día. Encontraron basura al lado de los manglares, así como ramas quemadas. El caso se presentó ante la fiscalía. Arias explicó que las quemas no fueron hechas por él o sus empleados, sino por un grupo que estaba recogiendo basura a lo largo de la playa y el estero y asegura que el siempre ha protegido los manglares.

Un informe emitido en enero de 2012 por Gabriel Sotelo González del Ministerio de Salud, señaló que el bar, restaurante y zona de camping Aloha fueron clausurados en enero de 2009. Se realizaron otras inspecciones en agosto de 2009 y en mayo de 2010, durante las cuales el negocio no estaba funcionando. Sin embargo, durante una visita el 30 de julio de 2010, se observó que el bar estaba activo y se interpuso una denuncia ordenando la suspensión de actividades en la propiedad. Cinco inspecciones más durante el 2011 revelaron que el establecimiento se encontraba cerrado y durante las inspecciones visuales no se observaron aguas residuales siendo vertidas al estero ni al mar. En varias oportunidades VON solicitó información de Xinia Cordero Vargas, directora del Ministerio de Salud en Nicoya, para conocer más detalles relacionados a la última inspección de Aloha Camping. Sin embargo, al cierre de edición, Cordero no había suministrado la información solicitada.

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