Cuando Bad Bunny llegó a una finca cafetalera de especialidad certificada regenerativa en la zona de Los Santos en Costa Rica –junto a Buena Vida Specialty Coffee– encontró algo distinto a un recorrido generalmente diseñado para turistas.
No hubo una puesta en escena ni una finca transformada para la ocasión. Encontró una finca real, con productores trabajando, plantas creciendo, suelos vivos y una historia que comienza mucho antes de que el café llegue a una taza.
Esa es precisamente la experiencia que ahora Buena Vida quiere compartir con más personas a través de sus giras educativas en sus 15 fincas cafetaleras de especialidad a quien ayudan a certificar regenerativas y comprarles el café de manera diferente. Buscan que quienes toman café puedan conocer dónde nace, cómo crece, quién lo produce y todo lo que existe detrás de ese sabor que forma parte de la vida cotidiana de millones de personas.
Qué lindo que podás venir, tomar una taza de café y después decir ‘quiero ir a visitar esta finca, a conocer el café cultor, conocer el proceso, la variedad, los desafíos”, comenta la CEO de Buena Vida, Gally Mayer. “Los tours son reales. No es Disneyworld”, añade.
Buena Vida cree en el valor del involucramiento. Quieren que sus clientes —además de disfrutar del café– se hagan cada vez más preguntas sobre cómo crece, cómo se cultivó, si está en armonía con la naturaleza, qué impacto tiene en los ecosistemas o si el productor llega financieramente solvente a final de mes.
Trabajamos todos los días con los caficultores y nos aseguramos que cada día mejoren la agronomía y que cada día les vaya mejor económicamente”, confiesa Mayer.
Buena Vida trabaja actualmente con 15 fincas cafetaleras en Costa Rica y una en Colombia. Según la empresa, todas las fincas con las que trabaja cuentan con certificación en agricultura regenerativa. Aunque no todas son orgánicas, las que aún utilizan agroquímicos se encuentran en un proceso de transición para reducirlos y eliminarlos gradualmente. En ese proceso, Buena Vida brinda acompañamiento técnico, capacitación y acceso a información para fortalecer las prácticas agrícolas y financieras.
Un recorrido que beneficia al productor
Para Amanda Fernández, project manager en Finca Génesis, en la zona de Occidente, y encargada de los tours educativos de Buena Vida, una de las mayores riquezas de estas experiencias es que permiten que los productores recuperen el protagonismo que merecen.
“Estos caficultores tienen tierras increíbles, con suelos fértiles y mucha biodiversidad que se empiezan a ver como espacios de trabajo. Entonces las giras educativas han permitido realzar el trabajo de los productores”, relata Fernández.
La parte más poderosa del proyecto es darles el valor que realmente tienen: son quienes producen el café, quienes saben absolutamente todo. Lo hacen por herencia o porque decidieron incursionar en esto, pero muchas veces no se les da el valor que realmente tienen”, agrega.
La historia de Finca Génesis refleja precisamente la filosofía de acompañamiento que impulsa el proyecto. Sus propietarios han manejado una finca orgánica y regenerativa por más de 40 años. Cuando sus propietarios enfrentaban dificultades económicas y consideraron vender la finca, Buena Vida decidió no comprarla, sino acompañarlos para fortalecer su producción.

Esta foto es de Finca La Chumeca. Una de las fincas en el movimiento regenerativo de Buena Vida Specialty Coffee. Cada grano de café pasa por distintas etapas de procesamiento antes de llegar a la taza del consumidor, y las giras educativas recorren todos esos pasos.
“Buena Vida no compra fincas. La idea es apoyar a la caficultura. Si yo empiezo a comprar fincas, entonces al fin ¿qué hice por el resto de la humanidad o los caficultores?”, dice Gally Mayer.
Ese acompañamiento incluye apoyo en procesos agrícolas, mejoras en prácticas productivas y fortalecimiento de un modelo financiero donde la finca pueda prosperar manteniendo su identidad.
Hoy, quienes visitan Finca Génesis pueden conocer un espacio donde la producción de café convive con una visión de recuperación del suelo, biodiversidad y agricultura regenerativa y completamente orgánica.
“Es una economía circular. Estas experiencias también se utilizan para apoyar a los mismos caficultores”, comenta Amanda Fernández.

Buena Vida Coffee Roasters está ubicado en Rohrmoser, San José, en una casa esquinera restaurada y conservada.
Las giras educativas, en corto:
- Cada recorrido se adapta según los intereses y características de quienes participan.
- Antes de diseñar la experiencia, el equipo consulta aspectos como el tamaño del grupo, si cuentan con transporte, si desean incluir alimentación y el nivel de actividad física que prefieren.
- Las visitas pueden enfocarse en la historia del café, la agricultura regenerativa, la biodiversidad o los procesos de producción, según el interés de cada grupo.
- Además del recorrido por la finca, es posible incorporar actividades complementarias como degustaciones de café, conversaciones con caficultores, caminatas, yoga o meditación.
¿Cómo reservar?
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