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Caricaco vuelve a la vida en Finca Austria

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Después de un paréntesis de un año, el festival de música Caricaco volvió el sábado 15 de marzo en Finca Austria. Con 14 horas de diversión planificada y una impresionante agenda de invitados, era imposible no pasarla bien.

El día comenzó bajo el cálido sol de Nosara con un espectáculo de baile de las escuelas locales, seguido por una sesión de la danza conocida como “cinco ritmos”. Según el organizador del festival, David Malbon, «quisimos probar un lugar donde los niños y familias puedan llegar y jugar».

Piscinas inflables, bebidas del chef de “NakedFood” (alimentos desnudos) y tiendas de campaña refrescaban a la multitud. Los vendedores se habían alineado al costado del camino que conducía al centro de la fiesta, donde se repartían vasos biodegradables para el evento. Hermosas joyas artesanales, artesanías hechas de reciclados e incluso botas de estilo Ninja- japonés tentaban a los festivaleros.

Para los que pedían tener un poco de adrenalina, “ClimNosara” (escala Nosara) improviso un original juego llamado Torre El Miedo. Amarrados a una soga de seguridad, se les entregaban cajas de cervezas vacías a los jugadores para apilarlas subiendo encima de cada una. Sonidos intermitentes de agitados plásticos y “salud” hacían ecos desde el rincón del festival.

El DJ local favorito Paul Da Costa, inició la música, dejando de lado sus habituales dotes para mezclar canciones para mostrarle al público sus sorpresivas habilidades como cantautor. Luego fue el turno de las reflexiones melódicas del vocalista/guitarrista Daniel Patiño Quintana cuyas alegres y contagiosas canciones fueron el complemento perfecto para disfrutar de la tarde en el festival. Quintana salpico dentrode su set unas cuantas canciones de los Beatles, canalizando perfectamente a John Lennon en “Get Back.»

La banda de punk femenino Las Robertas estreno el escenario menor con una representación llena de confianza al estilo chicas-Punk Rock mientras la multitud cargaba sus tarjetas pre-pagadas de cerveza en la carpa La Birra.

La comida local incluyó vigorón, chopsuey, pinchos y arroz cantones. Diferentes rollos de sushi estaban disponibles mientras el restaurante Campensino servia emparedados de cerdo, carne de res y hamburguesas vegetarianas a una multitud hambrienta. Dado el enorme espacio en Finca Austria, hay suficiente lugar para agrandarse el año que viene.

El grupo de folk-gitano Passiflora puso oficialmente a bailar al público con su atractiva actuación estelar. Impecables armonías y letras multilingües dejaron a un público con ganas de más. La vocalista y guitarrista principal, Mariana Echeverria, asombró a la multitud con su potente voz y la actitud de rockstar. Passiflora tenía una sinergia tan distinta y eléctrica que transformaron la vibra de un “concierto del día” a un festival de música. Gráficos psicodélicos eran proyectados en una pantalla mientras la luna llena se elevaba en el cielo, creando una sensación mágica la cual hechizó definitivamente a la audiencia.

Acercándonos al Rock, las chicas del dúo experimental Colornoise, con solo su guitarra y tambor,juntaron a grupo de gente con ansias de gastar energía a como sea. Con reminiscencias de los White Stripes o Haim, Colornoise efectivamente dejó su impronta en Caricaco.

El favorito del Punk Rock/Ska, SEKA, cautivó en el escenario principal con su dominio energético del género. Un increíble bajo y una seria percusión revitalizaron a un pequeño moshpit, que milagrosamente salió ileso – un reflejo perfecto del ambiente del evento.

Después de un dolorosamente largo chequeo de sonido, el preferido del reggae-fusión tico Ojo de Buey, realineó a la multitud presentado ritmos suaves bajo los cuales la gente movía las caderas. Los fanáticos cantaban las letras de las canciones y una permanente sonrisa se apoderó de la masa.

Pasadas las 11 de la noche, la leyenda de música psicodélica tropical Sonámbulo, desató su brillante banda multicultural con trompetas, percusión y guitarras para dejar a la gente completamente amalgamada con el espíritu del festival. Provenientes de diversos países y con diversas influencias, el sonido ecléctico y singular que produce Sonámbulo tiene un tentador efecto en los sentidos. Ver a Sonámbulo es ser testigo de cómo la creación musical toma forma y regresar con vida. La pista de baile bailaba con tanta furia que se podía ver una nube de polvo por encima de las cabezas de los presentes. Después del increíble set de Sonámbulo, mucha gente había conseguido lo que buscaba y regresaron a sus casas.

Cerrando la noche se presento el favorito nuevo proyecto de música electrónica Huba y Silica “Blackout”. El dúo de DJ-Cantante mantuvo a la multitud bailando hasta pasadas las 2 a.m, mezclando ritmos pegadizos del reggae y drum and bass por los que son famosos.

Con una sobrecarga de luna llena y caras felices por doquier, Caricaco 2014 fue un éxito masivo. «Queríamos hacerlo accesible para todas las diferentes personas que quieran disfrutar de diferentes partes del evento», dijo Malbon. Así, Caricaco logra lo que sueñan todos los festivales: ofrecer algo para todos en un magnífico lugar con potencial para crecer.

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