Turismo

Cerro Pelado: una oda a la inmensidad

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¿Alguna vez ha sentido que algo es tan majestuoso que lo deja sin habla? Si su respuesta es no o quiere tener ese sentimiento de nuevo, Cerro Pelado lo espera.

Últimamente, las redes sociales y algunos sitios de turismo en Costa Rica lo señalan como uno de los lugares que todo tico debería de visitar alguna vez en la vida. Y no se equivocan.

Nuestro objetivo era llegar a la cima del cerro para ver el amanecer. Salimos de Nicoya a eso de las 3 a. m. para empezar a caminar una hora y treinta minutos después, que es lo que dura en total el trayecto.

Llegar no es difícil, luego de desviarse poco antes de Cañas y conducir por 30 minutos en una calle de lastre, un rótulo nos confirmó que estábamos en el lugar correcto.

Cerro Pelado es un área privada compuesta por ocho fincas de una extensión total de poco más de 200 hectáreas.

 

 

Con foco en mano, agua en la mochila, un bastón para apoyarse (si no tiene no se preocupe, en el lugar encontrará algunos a disposición del público) y merienda, iniciamos la aventura.

Hay que subir un primer kilómetro para llegar a la cima de la montaña. Y desde ahí, caminar otros tres kilómetros hasta la base del cerro.

Demoramos unos 40 minutos en la primera parte. La intensidad es moderada,  es decir, no es algo imposible de subir pero sí hay que repetirse varias veces que lo mejor está por venir, para no desistir.

Ya subiendo, la claridad nos alcanzaba y empezábamos a ver indicios de un paisaje espectacular.

Vimos el amanecer desde una primera colina que nos cautivó. Desde ahí, todo fue magia. Frente a nosotros, el amanecer; a un lado y a lo lejos, las torres eólicas de Tilarán; y a nuestras espaldas, unas colinas verdes y unas planicies que parecen infinitas.

El camino hasta el cerro se torna en un sube y baja.  Un cruce nos terminó de confirmar que estábamos cerca. “Cima del cerro” a la derecha y “Oasis: final del tramo”, a la izquierda.

Este último sendero llega a tres cataratas en cascada y una poza. Además, se podrá ver una pequeña cabaña para quienes deseen hacer la aventura más intensa, pues se trata de un espacio que podrá reservarse para camping, con un costo de ¢2.000 por persona.

Llegamos a la última cima. Cerro Pelado al frente. En ese punto, la vista lo invita a uno a respirar profundo, a suspirar una y otra vez, y a sentirse minúsculo ante la inmensidad.

“Una foto no capta lo que se siente aquí, para cualquier parte que uno vea es como una pintura”, me dice una de las caminantes.

Ahí deberá decidir si contempla el cerro o si quiere ponerle más adrenalina al paseo, pues llegar al punto más alto requiere de destreza, de fuerzas extras, y de condiciones climáticas idóneas. En esta época (setiembre), el viento es moderado y permite escalar a la cumbre.

Planes transformadores

Wilbert Barrantes es el dueño de las fincas que albergan Cerro Pelado. Según nos comentó al finalizar nuestro paseo, fueron sus abuelos los primeros poseedores de las tierras.

Hace 10 años (en 2007), empezó un plan de comprar fincas colindantes a la propiedad que ya tenía. Entre ellas, la finca donde se ubica el espacio de parqueo y la entrada oficial al cerro; así como otros terrenos donde tiene unos cañales y nacientes de agua.

“Después hicimos la trocha, el camino al cerro, demoramos como tres años y fue cuando empezó a conocerse más por Internet”, nos contó Barrantes.

Hoy, el propietario llega a contabilizar hasta 200 visitantes un fin de semana y es lo que lo impulsa a desarrollar un proyecto agroturístico en el mediano y largo plazo.

Ya inició con algunos trabajos de cara al objetivo. Hay tres baños y una zona de camping rústica en la entrada. Cuenta con espacios dedicados a la crianza de ovejas, conejos y gallinas, y ofrece la posibilidad de llegar a los pies del cerro en cuadraciclo.

El proyecto espera completarlo en el futuro, con más áreas para acampar camino al cerro y hasta con una cafetería.

Para lograr el objetivo, Barrantes utiliza, como dinero extra, lo recaudado por el cuido de los carros de los visitantes que llegan al cerro (¢3.000 por vehículo) y el alquiler de los espacios de camping actuales. La entrada por persona es gratuita.

La finca es privada pero la gente puede venir. De niño no me gustaba cuando quería ir a una piscina y no podía entrar porque me cobraban. El cerro se ha hecho fama y la demanda me está presionando para mejorar los servicios”, agregó el propietario.

Lo que necesita saber:

Lleve:

  • Zapatos especiales para caminatas

  • Suficiente agua

  • Merienda

  • Repelente y bloqueador

  • Bastón de senderismo (opcional)

Tarifas:

  • Entrada a la finca: sin costo

  • Parqueo:¢3.000 por vehículo

Otras consideraciones:

  • Accesibilidad: Todo tipo de vehículo en época seca. Con lluvias se recomienda un vehículo alto.

  • Dificultad de la caminata: Moderada

Contacto: Wilbert Barrantes

Teléfono: 8838-3645

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