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¿Cómo puede ayudarle usted a los migrantes en Peñas Blancas?

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Los migrantes que se acumulan en este momento en la frontera norte de Costa Rica, en el cantón de La Cruz, tienen necesidades que usted puede ayudar a satisfacer.

Estas más de 2.000 personas necesitan donaciones como pañales, toallas sanitarias, papel higiénico, leche en polvo para los niños y alimentos no perecederos, pues en este momento viven en condiciones de extrema pobreza en dos albergues formales y uno informal en Peñas Blancas, en el cantón de La Cruz.

Para hacerlos llegar, lo mejor es dejarlos en la Cruz Roja de La Cruz (Tel. 2679-9146) o en la de Liberia (2666-5972). Dejarlos en otras oficinas de esta institución sería inútil, pues no tienen forma de llevarlos hasta la frontera, según confirmaron oficiales de la Cruz Roja de Nicoya y San José.

 

 

Si desea colaborar con donaciones en efectivo o con voluntariado, el encargado de la Comisión de Emergencias municipal, Oscar Cid, brindó su número de teléfono para consultas: 8877-8707.

Cid recomendó utilizar el canal de la Cruz Roja para hacer llegar los donativos, pues llevarlos directamente a los albergues puede ocasionar conflictos entre los migrantes. También recomendó evitar las donaciones de ropa o zapatos, pues aunque muchos carecen de estos elementos, la mayoría de paquetes que llegan no alcanzan para todos, y también desatan conflictos.

El Gobierno habilitó un albergue en la comunidad de Las Vueltas, a 20 kilómetros de la frontera con Nicaragua, que en este momento recibe a más de 300 personas por noche. Allí se les brinda alimentación, agua potable y electricidad.

Pobreza extrema

La Voz de Guanacaste comprobó, en una visita de tres días, que muchos de los niños migrantes no tienen pañales, las mujeres no cuentan con toallas sanitarias y la comida algunas veces no alcanza para todos. Aunque La Cruz Roja les brinda atención primaria, muchos vienen con problemas en las piernas y los pies de tanto caminar descalzos por la selva.

“Siguen llegando desde el sur. Cada vez es más complejo poder satisfacer sus necesidades”, comentó Cid.

Aunque la relación de los migrantes con los vecinos de la comunidad no ha causado enfrentamientos, algunos se quejan del mal olor de los baños públicos o de la simple presencia de los nuevos habitantes.

Capacitar a los vecinos y ayudarles a tomar conciencia de la situación que viven estos migrantes en este momento es una tarea huérfana que también podrían adoptar las personas de la comunidad mejor informadas y con ganas de ayudar.  

“Yo siento que por racismo y por otras razones las personas de la comunidad se alejan en vez de ayudarle a estos migrantes, aunque también hay gente comprometida”, dijo el presbítero de La Cruz, Orlando Figueroa.

El otro albergue oficial se encuentra en la comunidad de El Jobo, donde se alojan unas 60 personas. Sin embargo, el antiguo parqueo Deldú, que limita con la frontera de Peñas Blancas, es el albergue no oficial donde se acumula la mayor cantidad de personas.

Allí se quedan unos 1.100 migrantes que todavía no cuentan con agua potable ni electricidad, aunque la Comisión de Emergencias aseguró que trabaja para darles estas condiciones mínimas de salubridad.

Los Ebáis de las comunidades cercanas también tienen órdenes de atenderlas en caso de enfermedad.

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