Santa Cruz

Cultura y folclor en Santa Cruz sobreviven en medio de ruinas y escombros

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La Casa de la Cultura en Santa Cruz es un edificio lleno de escombros, con columnas y paredes a medio acabar, baños sucios, con el agua empozada en el suelo y un gran olor a humedad.

En el anfiteatro, al final del recinto, el piso está despegado y con huecos, y el cableado está expuesto. Las palomas revolotean por todos lados cual dueñas absolutas del lugar. 

Lo que debería ser el refugio oficial de la cultura y el folclor santacruceño, con anfiteatro, aulas de ensayos, vestidores y oficinas, es hoy un edificio que luce en estado de abandono. “Es que a veces lo de ciudad folclórica nos queda grande”, sentencia un santacruceño al entrar al lugar. 

La Voz de Guanacaste visitó el parque Bernabela Ramos, donde se encuentra esta casa, la mañana del miércoles 11 de diciembre del 2019, pero bien pudo ser la misma escena de diez años atrás, cuando el gobierno y la municipalidad dejaron de invertir en la casa por un problema entre la Asociación Cantonal de Cultura y la muni. 

Desde entonces, al menos ¢48 millones están esperando ser utilizados para mejorar la casa.

La buena noticia para los santacruceños es que un proceso judicial —que inició en el 2012 y concluyó en el 2019— podría cambiarlo todo y acelerar la intervención de la Casa de la Cultura de forma definitiva. 

Sin ton ni son

La Asociación cantonal de Cultura de Santa Cruz es una agrupación privada que ha administrado la casa desde hace más de dos décadas. En el 2008, la Asociación logró inscribir a su nombre el terreno donde actualmente se ubica.

“No hicimos la inscripción de mala fe, sino en bienestar del cantón de Santa Cruz. Nadie antes de la inscripción reclamó algo”, declaró el miembro de la asociación Aniceto Arrieta. 

Antes de esa fecha, la asociación recibió dinero de la municipalidad, del gobierno central, de particulares y de empresas privadas para construir lo que hay en el lugar hoy. 

Hasta ese momento, todo marchaba según la ley. 

Sin embargo, tres años después de inscrita (2011) el Ministerio de Gobernación y Policía le giró una partida a la Municipalidad de Santa Cruz de ¢60 millones para la casa. De ese total, la municipalidad trasladó unos ¢11 millones a la asociación, que la invirtió en el edificio.

En ese momento, según consta en el oficio N° AIM-140-2011 del concejo municipal, la Unidad de Auditoría Interna le advirtió a los regidores que no era permitido transferir recursos de partidas específicas a nombre de una entidad privada como la Asociación Cantonal de Cultura, que no estaba calificada como “idónea” para administrar fondos públicos. 

Lo más adecuado para los intereses de los santacruceños es que la finca esté a nombre de la municipalidad”, agregó la auditoría. 

El planificador del gobierno local, William Huertas, aseguró que todo el dinero para la casa de la cultura se congeló desde el 2011 y que la muni ha seguido presupuestando, sin gastarlo, el saldo de ¢48 millones una y otra vez. Así consta también en los presupuestos municipales analizados por este medio. 

“Es dinero que todos los años termina en superávit porque no lo podemos ejecutar. Al ser una partida específica, solo puede ser utilizada para lo que se designó, nada más”, reiteró Huertas. 

Lea también: Muni de Santa Cruz arrastró ¢79 millones para proyectos durante al menos tres años

Punto para la muni

El gobierno local demandó a la asociación en el 2012. Como parte del proceso, la muni intentó conciliar con la organización para que le donaran el terreno, pero no lograron llegar a un acuerdo y la demanda continuó. 

La abogada nombrada por el concejo para representar a la municipalidad, Cristina Arrieta, explicó que el proceso legal tenía un único objetivo: “Devolver la Casa de la Cultura a los santacruceños”, dijo. “La municipalidad y el gobierno tendrían la posibilidad de invertir en las reparaciones del lugar sin riesgo de hacer algo contra la Ley si eso se lograba”, agregó Arrieta.

Y así fue. En el expediente 12-000072-0388-CI, del cual este medio tiene copia, consta que el Tribunal Contencioso Administrativo falló a favor de la municipalidad este año. El ente judicial resolvió que el terreno de la Casa de la Cultura es un bien de dominio público y no debe estar a nombre de la Asociación.

En un máximo de un año (que se cumple en junio del 2020), la Procuraduría General de la República, en representación del Estado, deberá definir a nombre de qué entidad pública se inscribirá el terreno y quién continuará con la administración del lugar. También deberá decidir cómo y con qué recursos se terminará la obra. 

Según el fallo, el Estado deberá reconocerle a la asociación el dinero que invirtió en la casa si sus miembros logran demostrar que realmente lo invirtieron allí y que fueron recursos propios.  

La actual vicepresidenta de la asociación, Hilda Leiva, dijo a La Voz vía telefónica que la agrupación respetará las decisiones que tome la procuraduría.

Con ese baile, a otro lado

Lejos de los tribunales, los grupos de cultura del cantón son los que sufren las consecuencias de una casa de la cultura inconclusa y en condiciones de abandono. 

La folclorista Marlene Contreras explica que ella, junto con 75 bailarines más, han tenido que andar “brincando de un lugar a otro para encontrar un mejor espacio para ensayar”. 

“Estuvimos ensayando en la concha acústica, en el anfiteatro sin luz, en el liceo de Santa Cruz. Lo que pasa es que en la Casa de la Cultura cuando llueve todo el agua se mete, y hay tantas palomas que a algunos niños les produce alergia”, argumentó Contreras, quien fundó hace 47 años uno de los grupos de baile folclórico más longevos de Guanacaste e icónico del país, Flor de Caña.

Según consta en la sentencia, el miembro de la Asociación Aniceto Arrieta rechazó que el lugar estuviera en estado de abandono y que a la casa sí le han dado mantenimiento, que invirtieron recursos en el sistema de canoas y goteras. Algunos de los recursos para hacer estas reparaciones provienen de la colaboración de quienes utilizan el inmueble. 

Está inconclusa, [pero] la Casa de la Cultura está al servicio del cantón”, declaró Arrieta.

El director del grupo de baile Project Dance, Héctor Chevez, es otro de los artistas que aboga por un edificio en mejores condiciones. 

Chevez ensaya allí una vez a la semana con grupos de entre 40 y 60 estudiantes, practicando ritmos como danza contemporánea, jazz y ballet. 

Nos da lástima en las condiciones que está el lugar. Nos dejan utilizarlo, pero siempre está sucio, a veces no hay agua y la electricidad también es un problema. Le puedo decir que desarrollar una clase ahí cuesta”, explicó Chevez.

El profesor aseguró que pagan ¢40.000 al mes por el uso del inmueble, dinero que la vicepresidenta de la asociación, Hilda Leiva, dice que necesitan para el mantenimiento del lugar. “Es una colaboración. Una cuota como las que le cobran en cualquier otro espacio que se usa para el pago de servicios, por ejemplo”. 

Mi promesa por la cultura

Tanto a Chevez como a la folclorista Marlene Contreras, les cuesta dimensionar lo que sería Santa Cruz con una casa de la cultura en mejor estado, pero están convencidos de que, si tuvieran mejores condiciones Santa Cruz tendría “más y mejor talento”. 

Los aspirantes a la alcaldía de Santa Cruz para el periodo 2020-2024 reconocen los años de rezago y señalan la falta de apoyo del gobierno local a la cultura santacruceña, en general.

Como la mayoría de las municipalidades del país, la de Santa Cruz invirtió menos del 1% de su presupuesto en cultura, según una investigación realizada por el Semanario Universidad con datos de la Contraloría General de la República.

Como solución, los candidatos proponen crear una plaza de gestor cultural en la muni y hasta construir salones multiusos por distrito para abrir espacios para el arte. Eso sí, no ahondan en detalles presupuestarios de cómo van a ejecutar sus promesas. 

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