Cultura, Deportes

Deportistas levantan alto la bandera de Guanacaste

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El día de Kevin Rojas empieza antes de las 6 a.m., cuando se alista para ir a trabajar. Levanta abarrotes en un almacén durante ocho horas seguidas, sin hora de almuerzo. Sin quererlo, su entrenamiento, que oficialmente empieza a las 2 p.m. da inicio mucho antes de lo previsto.

Kevin tiene 21 años y es atleta de halterofilia, disciplina que consiste en levantar pesas. Es también trabajador en un almacén y estudiante en el Liceo Nocturno de Santa Cruz.

En dos años y medio de practicar el deporte, ha logrado posicionar a su natal Guanacaste muy en alto, incluso en campeonatos internacionales como seleccionado nacional de halterofilia. El año anterior, por ejemplo, obtuvo medalla de bronce en el Campeonato Centroamericano en Guatemala y en este momento es becado del Comité Olímpico.

 

Además de ser la institución para la que labora, Bomberos de Costa Rica apoyó a Gabriel Barrantes para que participara en el Mundial en Holanda.

 

Guanacaste es cuna de deportistas sobresalientes que tienen en común un alto nivel deportivo pero también una serie de dificultades. En medio del anonimato popular se les dificulta obtener recursos para desarrollar sus deportes.

Génova Arias, atleta nicoyana y seleccionada nacional de atletismo de 25 años, sabe lo que es ganar oros y romper récords nacional e internacionalmente, pero también sabe lo que es entrenar en Santa Cruz con implementos dañados y viejos, en una pista de asfalto.

Su historia cambia cuando compite como seleccionada, porque le dan una buena jabalina y lo hace sobre una pista de atletismo. Adquirir una jabalina propia no es una posibilidad, porque tienen un costo al que ella no puede hacerle frente (entre $200 y $300, aproximadamente).

Para poder llevar la universidad y el atletismo, el Comité de Deportes de Santa Cruz le dio la oportunidad de ser asistente del entrenador a cambio de un incentivo económico.

“Yo beca no recibo de ningún lado. Este deporte, como dicen, es por amor, porque yo no recibo nada, ni patrocinio ni nada de eso. Lo llevo con lo que me da mi familia, mi entrenador y lo que yo consigo”, cuenta la atleta.

Como Génova, los deportistas se las ingenian para llevar el deporte, sus estudios y un trabajo que les permita enfrentar los gastos de competir por Guanacaste y por Costa Rica.

El apoyo que les dan los comités cantonales de deportes y las federaciones deportivas son distintos en cada caso, pero suelen ser insuficientes, dicen los mismos atletas entrevistados por La Voz de Guanacaste.

Dar un paso lejos de Guana

A Bryan Morales, taekwondista formado en Liberia, de 21 años, la Federación Costarricense de Taekwondo le permite dormir en un colchón en sus instalaciones en la capital para que no tenga que viajar desde Guanacaste, o desde Orotina donde vive su mamá, hasta San José.

Luego de que la Federación de Taekwondo lo premiara como el mejor deportista del 2016, también recibe una beca mensual de ₡75.000.

Aunque admite que las condiciones actuales no son las mejores, agradece la oportunidad de ser seleccionado nacional y de quedarse en la Federación para poder cosechar más logros, como el oro que ganó este año en el Open de Taekwondo en Chicago.

Así como Bryan, los hermanos voleibolistas Tannia Carazo y Manrique Carazo, oriundos de Abangares, viven en San José. Buscan allá la cercanía de la Federación de Voleibol para lograr rendir como seleccionados nacionales y para poder llevar sus estudios de la mano con el deporte.

Irse para San José significa tener más facilidades deportivas y de estudio, pero también, para Tannia de 21 años y Manrique de 17, es un reto personal y económico estar lejos de la familia.

 

Para Mónica Montero ser ciclista implica muchos retos, desde la dificultad de encontrar recursos hasta el irrespeto al que se enfrentan cuando entrenan.

 

Tocar puertas

Mónica Montero, ciclista de 18 años que representa a Liberia, dice que el Comité de Deportes de Liberia la ha apoyado en diversas ocasiones con viáticos, con un par de zapatos o con inscripciones.

El ciclismo es un deporte muy caro, porque una bicicleta óptima para competir es un implemento muy caro. Hasta cierto punto la bicicleta no va a hacer que uno gane, pero sí le va a ayudar”, explica Montero, de 18 años.

Actualmente, debido a que ya no participará en Juegos Nacionales por su edad, correrá en competencias nacionales con el único patrocinador que tiene hasta el momento: el negocio de sus papás.

Para ser deportista y salir adelante con esa pasión, los atletas buscan patrocinios, pero se quejan de que la mayoría se van hacia el fútbol.

El triatlonista nandayureño y bombero en Nicoya, Gabriel Barrantes de 28 años, es también uno de esos atletas que de puerta en puerta ha logrado costear sus competencias.

Conseguir financiamiento es sumamente difícil, sobre todo si no saben quien sos vos, si no tienen exposición de marca, y el triatlón es una disciplina que es muy reconocida en todo el mundo pero no está muy bien mercadeada”, dice Barrantes.

Para ir a su primer mundial de triatlón, que se realizó en Holanda en setiembre del 2017, Gabriel tuvo que conseguir todo el dinero para lograrlo. Tocó puertas en Bomberos de Costa Rica y el Instituto Nacional de Seguros (INS), así como en el Comité de Deportes de Nandayure.

 

“En el Mundial vi dos cosas sumamente importantes: no es tener todo el recurso, es tener todo el apoyo. De nada vale que tengás la mejor bici, las mejores tenis, el mejor uniforme, las mejores instalaciones, sino tenés el apoyo (moral)”, considera Barrantes.

Aunque los pronósticos sean desfavorables, los deportistas guanacastecos se ven por más tiempo en el deporte. Seguirán tocando puertas y dando pasos lejos de Guana. Y en honor a Guana

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