Regional, Nicoya, General, Estilo de vida

Dime de dónde eres y te diré quién eres?

¿Alguna vez se hecho usted una pregunta similar a la del título de este blog? Pensemos por un momento…, pongo como ejemplo cuando nos presentamos por primera vez ante un grupo, por lo general quieren saber en qué lugar vives, esto también puede ocurrir cuando se conoce a alguien. Lo primero a querer saber es de donde proviene esa persona, ¿por qué será?, ¿Qué es lo que hace que le sea tan llamativo a El Otro y a veces a mi “Yo”, el querer saber… dónde se vive?. Estará la respuesta en que ¿hay lugares mejores que otros?, ¿tendrá ya de por sí el lugar de donde se proviene un distintivo?, ¿habla de la persona, le agrega o le quita a su personalidad el lugar donde vive?.

Ciertamente, las personas se preguntan de donde proviene tal o cual persona. Parece ser un interés común. Si la pregunta no se hace directamente a veces se hace indirecta a conocidos o amigos de aquel o aquella a quien se quiere conocer. Esto puede obedecer a una forma de querer “ser social” y de aceptar y demostrar que existe un interés por el otro. Ahora bien, es de notar que a lo largo de la historia humana ha sido importante el lugar donde se asentaban o bien decidían levantar sus casas las personas, pero ciertamente ello obedecía más como método de sobrevivencia. Por ejemplo, la escogencia del lugar dependía de cuál de ellos los iba a resguardar mejor de las inclemencias del tiempo o de los desastres naturales, por lo cual no es de extrañarse que se observen construcciones en lo alto de los paredones de piedra o bien en las llanuras extensas alejadas de los ríos. En la actualidad puede que se persigan los mismos objetivos al momento de escoger el lugar que se va a habitar, pero sin duda alguna, factores económicos han provocado que las personas tengan solo una o pocas opciones a escoger, ese es un problema innegable. ¿Pero qué pasa cuando a pesar de que se vive en un lugar con condiciones adecuadas se anhela otro?, por ejemplo, muchos prefieren la ciudad al campo y viven acomplejados ya sea por el clima, la falta de distracciones, infraestructura, en fin los “extras” del otro lugar.

Precisamente dicha poca libertad de escogencia puede estar provocando una incomodidad en la persona más que en los demás, formulando en su consciente ideas acerca del lugar que habita ya que existe una pre-concepción propia que alimento con mis pensamientos y que por lo general no contribuyen a debilitar la incomodidad sino más bien a reforzarla, por ejemplo, si usted se va a presentar con alguien o pretende hacerlo muchas veces, anterior a ello se hace un auto-cuestionamiento y en ocasiones una de las primeras preguntas es: “¿le digo o no le digo de dónde soy, dónde vivo?, ¿le pregunto?, ¿será una pregunta apropiada?” … de momento puede que haya una respuesta consoladora “…a sí, de todos modos yo vivo en un lugar muy chiva” o  “.. huy que pelada mejor evito esa pregunta porque luego me la hace a mí y sale huyendo al darse cuenta del lugar donde vivo”. De manera que hay una incomodidad del que realiza o piensa realizar la pregunta; esto puede deberse a que ya con anterioridad persiste en su cognición un significado y un significante del lugar de procedencia, esto aunado a toda una vivencia social enmarcada en un lugar físico-geográfico determinado.

Entonces, el lugar físico – geográfico resulta importante por razones que están “instaladas” en nuestro cerebro y obedecen a una conciencia social, es decir los pensamientos que asumimos como ciertos ya que es compartido por la gran mayoría. Ciertamente, ¿que se piensa cuando alguien nos dice que vive en la playa? o bien, ¿qué piensa ésta persona de vivir en dicho lugar?, ¿O qué con ser de Guanacaste, San José, Los Cuadros de Guadalupe, Rohrmoser, etc?… . Parece que tiene un significado para cada uno de nosotros, pensamos que dicho significado es realmente nuestro, sin embargo, ya no vivimos en el tiempo de las “cavernas” cuando los intereses viraban más en obtener los beneficios básicos del medio para la subsistencia, de manera que nuestras necesidades ¿son nuestras? ¿Han proliferado, cambiado?, ¿han evolucionado?.

Echando mano de un criterio muy propio de ésta, su presente escritora, intuyo que dichas necesidades van más de la mano del poder adquisitivo que tiene cada uno y también de la falsa idea de que quien tiene más dinero es más que otros, aunado a la concepción equivocada de que lugares caros son mejores y contribuyen más a la calidad de vida, por ejemplo y hablando un poco del país anfitrión de la pasada copa mundial Brasil 2014; hay familias enteras que viven con necesidades económicas, sociales, etc y viven en el mismo territorio que los más pudientes, comparten el mismo ambiente natural que les rodea, es decir, respiran el mismo aire, con la misma cantidad de contaminantes, tienes las mismas vistas, mismos sonidos, entre otros. Sin duda alguna hay necesidades pero no se relacionan propiamente con el lugar donde se habita. Lo que pasa en ese contexto es que a pesar de estar ubicados en el mismo sector ya se da una diferenciación desde la mirada del Otro y más aún importante la propia mirada del Yo mismo que habita ahí, el cual suele auto cuestionar su “lugar de vida”. Porque sin duda alguna estamos cayendo en la conclusión de que es mi misma Mirada y no la Mirada del Otro la que me llena de más cuestionamientos y atribuciones, es válido preguntarse entonces hasta qué punto soy Yo el único que puedo verlo de otra forma para mi YO.

De esta manera, se puede decir que sí, efectivamente hay lugares mejores que otros para habitar, pero no están para nada alejados de las ideas y decisiones que tomaban nuestros ancestros, es decir, la búsqueda de lugares seguros, donde no haya un alto riesgo de catástrofes naturales y en medida de lo posible construir con materiales fuertes es lo único que en teoría diferencia un lugar “mejor” que otro. Por cierto, hay personas que tienen la oportunidad de vivir cerca de paraísos naturales como la playa o la costa; sus antecesores les dejaron ese terreno porque eran sabios de la enorme riqueza que se tiene al vivir en un lugar seguro y que aparte de eso brinde una hermosa vista, además de todos los beneficios del mar, de esto hablan numerosas investigaciones las cuáles arrojan en los resultados las diferentes patologías curadas por el agua de mar y por supuesto la brisa marina. Por otra parte una provincia como Guanacaste encierra muchas sorpresas alrededor de su clima caliente, ya son conocidas las investigaciones de autores de distintas partes del mundo que hablan sobre los beneficios que trae la región de Nicoya, en específico ésta región ha sido denominada “zona azul”, aduciendo que los habitantes están entre los más longevos del mundo, viven más de 90 años con buena salud mental y física.

Así que sí, efectivamente el lugar donde usted habita, de donde provienes, posee un distintivo, pero ese distintivo está muy lejos de ser algo que lo hace superior o inferior que el Otro, lo hace diferente en medida que usted lo conciba como tal y si usted quiere puede convertir esa diferencia que usted siente en un diferenciante positivo para usted y su comunidad, que se destaquen, por ejemplo, en la forma como respetan el ambiente y conviven armoniosamente, o bien en como a pesar de no tener los mismos recursos económicos de otras regiones, trabajan por el sustento propio y digno ideando formas alternativas de generar recursos. Entonces, hablemos de mi Yo, agreguemos a nuestra personalidad el sentido de lucha, trabajo y defensa del lugar que habitamos y que al preguntar o nos pregunten sobre nuestra procedencia tengamos la paz y la felicidad de expresar aquí vivo, éste soy Yo… 

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