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Editorial – Adulto Mayor: ¿Ciudadanos de oro o ciudadanos invisibles?

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En Costa Rica cuando un ciudadano cumple los 65 años de edad se le otorga el título de “Ciudadano de oro” y hasta se les da una credencial que así lo dice; sin embargo, pareciera ser un asunto meramente protocolario. ¿Cuántas veces usted ha visto a un chofer de bus perder la paciencia con una anciana que no escucha bien y llega a tratarla mal, o a niños burlándose de un abuelo por caminar encorvado?; posiblemente en este momento usted está sacando cuentas.

La agresión contra los adultos mayores es una situación que está en aumento en nuestro país, de manera física o psicológica y en ocasiones, se presentan casos de extorsión, explotación y otras formas de abuso. La cantidad de infracciones a la Ley Integral para la Persona Adulta Mayor en el 2012 fue de 1.335 registros, duplicándose en comparación con el 2010. No obstante, estas cifras podrían ser mucho más altas, pues según los expertos, los adultos mayores son una población invisibilizada, muchos de ellos incapaces de denunciar por sí mismos las agresiones que reciben y de quienes la gente no se preocupa por levantar denuncias a favor de la protección de sus derechos, por lo que hay muchas agresiones que siguen ocultas.

Un claro ejemplo que presenció nuestro reportero Roberto Acuña, fue el caso de Doña Aquina en Playa Garza. Mientras Acuña realizaba una visita al pueblo costero para trabajar en una investigación, escuchó los gritos de la adulta mayor. Acuña la escuchó gritar y golpear las paredes de su casita. Sorprendido por la escena, preguntó a los vecinos que ocurría allí y supo que la señora vivía encerrada por sus hijos.

Aquina Barrantes Mayorga padece de ceguera y problemas auditivos, además es enferma de sífilis. Sus hijos no tenían la capacidad para cuidarla las 24 horas, por lo que la mantenían encerrada en una casa con candado en la puerta y ventanas cerradas con tablas de madera. La imagen de la casa y los gritos de doña Aquina parecían tomados de una película de suspenso de Alfred Hitchcock.

Acuña habló con los hijos de Aquina, quienes le contaron que para ellos era imposible darle los cuidados que necesitaba y que habían intentado varias veces llevarla a un asilo pero no los habían recibido. Nuestro periodista recorrió los pasillos de la Fiscalía en Nicoya, habló con abogados expertos en el tema, el Consejo Nacional para la Persona Adulta Mayor (Conapam), y también con la Defensoría de los Habitantes. A todos les preguntaba: ¿Qué se puede hacer para ayudar a ésta señora? La respuesta era la misma: “Alguien debe presentar una denuncia para nosotros hacer algo”.  El 12 de junio nuestro periódico online publicó la historia de Aquina y cuatro días más tarde ella fue trasladada al Hogar de Ancianos de Nicoya y posteriormente internada en el Hogar de Ancianos Sagrado Corazón de Nandayure gracias a la intervención del Conapam.

Casos como estos hay muchos, pero no por ello debemos acostumbrarnos a tolerarlos. Es gracias a los adultos mayores que tenemos lo que tenemos, que vivimos donde vivimos, que hoy podemos ser libres en un país sin guerra, con educación y salud gratuita. En la zona donde internacionalmente se la conoce como uno de los 5 lugares con más longevos del mundo, y donde uno de los motivos de esa longevidad excepcional es la vida activa y social que llevan los adultos mayores, no podemos permitir casos como los de Aquina. Repetimos: No podemos acostumbrarnos a los abusos de ningún tipo. No solo porque todos merecen vivir una vida digna, sino porque así seremos tratados nosotros en un futuro no muy lejano.

La vejez es tan segura como la muerte. No calle lo que algún día alguien podrá callar de usted y no deje pasar ningún tipo de agresión.

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