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Los efectos que tendrá el fenómeno climático de El Niño aún no se conocen con certeza, pero expertos anticipan una temporada adversa para Guanacaste, con una reducción de lluvias hasta en 50%.
Los monitoreos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOOA, por sus siglas en inglés) proyectan que el océano elevará al menos 2.0 grados su temperatura, por lo que se prevé que será un Niño entre fuerte y muy fuerte.
El nombre real de este fenómeno es Oscilación del Sur (Enos) y no es la primera vez que ocurre, de hecho ha ocurrido por millones de años. Actúa como una gran válvula de escape natural del planeta para disipar el calor acumulado en el océano. Y esa liberación se da mediante ciclos de los vientos y las corrientes en el océano Pacífico.
Cada cierto tiempo, en periodos no fijos, la corriente de viento de Oeste al Este en el Pacífico pierde fuerza y la temperatura de las aguas superficiales se eleva en la franja ecuatorial, desde 0.5 hasta 2 o 3 grados. De eso dependerá su fuerza e impacto.

Claves para entender el fenómeno de El Niño. Ilustración: Roberto Cruz.
Un golpe a la economía local
En el caso de Guanacaste, y en la mayor parte de Centroamérica, El Niño extiende la temporada de sequía y el calor se vuelve más intenso de lo habitual, según la Organización Meteorológica Mundial.
El climatólogo de la Escuela de Ciencias Geográficas de la Universidad Nacional, Ricardo Orozco Montoya, señaló que los impactos en la región de Guanacaste pueden dividirse en cuatro grandes ejes, que afectan directamente la economía y la calidad de vida de las personas.
1.- El primer impacto directo es la disponibilidad de agua que satisface las necesidades más básicas de la población: hidratarse, bañarse, lavar ropa, cocinar, limpiar, entre otras cosas. Si llueve menos, se almacena menos agua en el subsuelo y en las presas y lagos.
Al escasear este recurso, las autoridades se ven obligadas a administrar el uso para garantizar que alcance hasta el próximo ciclo de lluvia.
2.- La economía de Guanacaste depende, en gran medida, del sector agropecuario. Con poca agua, los pastos que alimentan al ganado no se regeneran y alimentarlos se vuelve más costoso, además de la propia agua que necesitan beber los animales. En el caso de los cultivos, sin lluvias y con calor extremo, es probable que las cosechas no resulten productivas.
3.- Aumento de precios: con una producción limitada de alimentos provenientes del campo, la tendencia natural es un aumento de precios. Eso golpea no solo a los productores, sino a todos los consumidores finales de carne, leche, vegetales, verduras y granos.
4.- El sector energético: aunque pocas veces se le pone atención cuando se habla de sequía, explica Orozco Montoya, la producción de energía eléctrica es una de las más afectadas si no hay lluvias. En 2025, el 73% de la demanda nacional de electricidad fue cubierta con plantas hidroeléctricas, según datos del Instituto Costarricense de Electricidad. Para que funcionen esas plantas se necesita un flujo constante de mucha agua.
Además de esos cuatro ejes principales, Orozco pone sobre la mesa el factor de la salud. Con temperaturas más elevadas y condiciones que permiten que el agua se estanque y no circule, la población se vuelve más vulnerable a enfermedades como el dengue, por citar un ejemplo.
Aunque en años anteriores El Niño ha impactado fuertemente a Guanacaste, como en el 2016, el climatólogo refiere que 10 años después el planeta es más caluroso debido al cambio climático, y eso influye mucho: por ejemplo, la sensación térmica es mayor, el agua dulce superficial se evapora más rápido, hay mayor mortandad de corales por las temperaturas del océano.
No significa que ahora van a haber Niños fuertes a muy fuertes porque es culpa del cambio climático, hay que separar las cosas, pero lo que sí es verdad es que estamos en un planeta más cálido y eso sí puede agravar la situación porque exacerba o amplifica los impactos», enfatiza.
Informarse y prevenir
Al escuchar hablar de este tipo de eventos climáticos, la población también suele reaccionar con incredulidad, dice Ricardo Orozco.
A veces la población es muy dada a pensar de manera inmediata en que ayer llovió y hoy llovió, pero no recuerda que tal vez hace dos o tres días no llovió. No porque llueva 20 minutos una tarde suple lo que no ha llovido en un mes», agrega.
A nivel colectivo, apunta, es necesario ahorrar agua y energía lo más posible. Y eso incluye no solo al sector doméstico, también a los sectores productivos. “Sin alarmar a la población, hay que hacer conciencia de lo que puede pasar”.

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