COVID-19

El viacrucis del personal de salud en Peñas Blancas para luchar contra la pandemia

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La temperatura en Peñas Blancas sube hasta los 35 grados centígrados pero, en ocasiones, se siente como si estuviera en 40. El personal de salud se cubre de pies a cabeza con botas, guantes, gorra, bata y anteojos e ingresa a unas carpas plásticas de color verde musgo. Dentro de ellas el bochorno incrementa, pero no hay alternativa. Tienen la tarea de testear a los transportistas para detectar el COVID-19.

Así lo relata la doctora Stephanie González, una de las médicas que enfrenta la pandemia en la frontera de Peñas Blancas. La imagen también quedó inmortalizada en videos y fotos en redes sociales y en medios de comunicación. 

A inicios de mayo, el Ministerio de Salud notificó a los funcionarios de la clínica de La Cruz que debían muestrear a los traileros nacionales y extranjeros. Todos se preguntaban dónde lo harían. El doctor Max Rojas, encargado de la respuesta a la pandemia en La Cruz, visitó la frontera con varios compañeros para buscar un espacio. 

El que más se adaptaba a lo que necesitábamos era un lugar que nos prestó la gente de aduanas”, relata Rojas en su consultorio, en la clínica de La Cruz.

El sitio no era era lo suficientemente grande para todas las tareas que tenían que hacer: guardar los equipos, tomar los datos de los transportistas, testearlos, atender a personas descompensadas. Por eso le pidieron prestados dos toldos a la Dirección General de Migración y Extranjería. Uno lo adecuaron con camillas y el otro con sillas para tomar las muestras. 

La temperatura de afuera se combina con el calor de adentro de las carpas. Sin ningún tipo de equipo encima más allá de la careta y las mascarillas que portamos el día que los visitamos, ya este lugar se siente parecido a un sauna. 

En el consultorio improvisado en aduanas, la doctora Stephanie González nos lo confirma: “Ya cuando íbamos por la muestra número cuarenta, el cuerpo se sentía cansado y deshidratado. Nos dieron golpes de calor a algunos de nosotros por el montón que uno suda ahí tomando muestras”. 

El 5 de mayo comenzaron a tamizar a todos los transportistas nacionales y extranjeros. Pero desde el 1° de junio solo testean a los nacionales y residentes, por un acuerdo entre el gobierno, el Consejo de Ministros de Integración Económica Centroamericana (Comieco) y la Federación Centroamericana de Transportistas (Fecatrans).

El convenio también incluye que los extranjeros tienen cinco días para permanecer en el país y que pueden ingresar hasta los almacenes fiscales o hasta las empresas, si los productos son mercancías sin empaquetar, refrigerados o materiales peligrosos. 

Antes de dejar entrar a los extranjeros, el personal sí les chequea la temperatura, los signos vitales, les hacen una entrevista para saber de dónde vienen y hacia dónde van. El doctor Rojas asegura que rechazan a los que presentan síntomas de infecciones respiratorias. Al miércoles 3 de junio, dice que sí habían rechazado transportistas extranjeros con síntomas, pero no precisaba cuántos. Pedimos el dato a Salud el lunes 8 de junio, pero al cierre de esta nota no lo recibimos. 

La tarea del personal de salud era y sigue siendo riesgosa. Los transportistas cruzan los países de la región, desde Guatemala hasta Panamá, y cada nación tiene diferentes grados de propagación del virus. Nicaragua y Panamá, por ejemplo, están en la fase de contagio comunitario, es decir, hay gran cantidad de casos sin nexo epidemiológico identificado.

La doctora González asegura que en un inicio los transportistas no entendían por qué Costa Rica los testeaba si en los demás países solo les tomaban la temperatura.

Les explicamos que el termómetro no es clasificatorio de que tengás o no tengás coronavirus, porque un 10% [de los pacientes positivos por COVID-19] no presenta fiebre”, cuenta González.

Desde ese entonces y aún hoy, el equipo de salud asegura que educa a los transportistas en los protocolos de lavado de manos y de distanciamiento. “Se pusieron lavamanos, dispensadores de jabón y toallas y todo lo demás. Se les dice ‘señores, guarden la distancia, lávense las manos, traten de no estar agrupados’”, explica Rojas. 

En total, Costa Rica identificó 61 transportistas con coronavirus en la frontera norte durante las tres semanas que testearon a nacionales y extranjeros. 45 de ellos fueron detectados aquí en Peñas Blancas

González dice que “por dicha” ninguno de los compañeros se ha infectado. Una hazaña, tomando en cuenta que el personal de salud es uno de los más vulnerables.

Según datos de la CCSS, al corte del 7 de abril, 146 funcionarios habían dado positivo por COVID-10, es decir, el 11% de los confirmados a esa fecha. En este momento, 73 funcionarios están con orden de aislamiento por ser contacto de personas con coronavirus. 

El doctor Max Rojas agradece que la Caja les haya dado los insumos necesarios para operar, pero reconoce que no siempre alcanzan. “Como todo, hay momentos en que los insumos se agotan”. Hubo un momento en que el personal se quedó sin mascarillas N95, cuentan él y parte de las colaboradoras que laboran allí. En ese momento, pararon las tareas y esperaron a que llegaran para continuar tamizando. Foto: César Arroyo Castro

Ojo en la migración

El virus está esparciéndose ahora con mayor rapidez y crecimiento en la zona norte y, por ende, en el personal de salud de esas zonas. Al menos cuatro funcionarios del Hospital de Liberia tienen coronavirus y 14 fueron enviados a aislamiento.

En San Carlos, también zona fronteriza, 41 funcionarios recibieron orden sanitaria por haber tenido contacto con pacientes positivos por COVID-19. Ese cantón es el que tiene más casos activos en este momento, 77 en total, según el corte de este lunes 8 de junio.

La migración irregular en la zona norte es la mayor preocupación de los jerarcas que atienden la pandemia y de los funcionarios que la enfrentan en primera línea

El ministro de Salud, Daniel Salas, lo dijo en la conferencia del 27 de mayo. Y luego de ese día, el gobierno implementó una serie de medidas en los cantones fronterizos: la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) declaró en alerta naranja a los cantones de Pococí y Upala, al distrito central de Los Chiles; Venecia y La Fortuna, en San Carlos; y también a los distritos que presentan aumento de casos: Peñas Blancas en San Ramón; Cañas y Bebedero en Cañas; y las Juntas en Abangares. 

También estableció restricción vehicular diferenciada en esos lugares y en todos todos los cantones limítrofes con Nicaragua.

La Caja reforzó estrategias para vigilar la zona norte. “Estamos viendo que los casos se están dando en poblaciones vulnerables, que tienen raíces migratorias, trabajadores agrícolas, en la construcción, tienden a ser poblaciones vulnerables que están debajo de la línea de pobreza”, explicó el presidente de la CCSS, Román Macaya, en la conferencia del domingo 7 de junio.

Ahora, el personal de salud hará tamizajes no solo a personas con síntomas, sino a la población general de los distritos con mayor riesgo. También, están contactando a líderes comunales que ya trabajan de la mano con el Ministerio de Salud y que puedan ayudar a identificar personas con síntomas, población en riesgo (como adultos mayores con enfermedades crónicas) e incumplimientos a órdenes sanitarias.

La doctora Stephanie González y la enfermera Rossi Carvajal, del equipo médico de La Cruz, aseguran que las zonas fronterizas necesitan más atención y recursos.

Deberían dar más dinero para infraestructura y personal médico, en dado caso de que empiecen a pasar migrantes”, dice González. Hace una leve pausa y agrega: “Ya lo estamos viendo, ya se está viviendo”. 

A eso se le suma que la Caja no ha llevado a Guanacaste los equipos para procesar las muestras y detectar el coronavirus, una necesidad que el doctor Rojas veía como prioritaria cuando testeaban a nacionales y extranjeros. 

“Nos dieron una explicación de que la capacidad del equipo que tendrá Liberia es para procesar cuatro muestras por hora. Entonces, haciendo la sumatoria, al final no se iba a evolucionar mayor cosa”. 

El personal de La Cruz, y de los demás centros médicos de Guanacaste, continúan enviando las pruebas hasta San José, a pesar de que desde el el 25 de marzo el ministro de Salud Daniel Salas enfatizó en la necesidad de descentralizar las pruebas. Dijo, incluso, que eso era urgente sobre todo en los lugares donde “eventualmente está ocurriendo el fenómeno [de contagio]”. 

La CCSS reafirmó ese mismo compromiso el 13 de abril. Los casos activos continuaron subiendo en la provincia hasta alcanzar el mayor pico de toda la pandemia, pero las pruebas continúan sin llegar a la provincia por “asuntos de logística del proveedor”, dijo el Dr. Mario Ruiz, gerente de la CCSS, en la conferencia del 14 de mayo.

La institución sí ha regionalizado equipos y kits en las áreas de salud de Los Santos, Puriscal, Acosta, Paquera, Siquirres, Corralillo, Upala, Chomes-Monteverde y Guatuso. Según la Caja, tienen contemplado enviar equipos a zonas fronterizas.

Y es una necesidad urgente, según el personal de salud que trabaja en Peñas Blancas. “La Cruz es una bomba de tiempo, y puede ser una bomba de tiempo para toda Costa Rica”, asegura la doctora González.

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