Salud

“El viaje después de la ‘quimio’ es eterno”; atención de cáncer en Liberia reduce traslados a San José

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“El regreso a la casa después de la quimio es eterno porque uno ya va enfermo. Uno siente que es eterno llegar”, dice Maureen Badilla, vecina de toda una vida de Las Juntas de Abangares.

Maureen, que tiene 56 años, una hija, dos hijos y seis nietos, describe los efectos secundarios de la quimioterapia como “lo peor que me ha pasado en la vida”: un ciclo de agotamiento, náuseas y vómitos que se repetía cada 22 días para aplacar el cáncer de mama que le diagnosticaron en el 2016. Encima de eso, Maureen debía soportar un viaje de cientos de kilómetros desde su casa hasta San José. 

Aunque ella vive en Guanacaste, las cirugías para extraer el tumor y las sesiones de radioterapia y quimioterapia debió llevarlas en el Hospital México, al igual que cientos de personas de la provincia cada año.

Maureen también dice que se siente afortunada pues su hijo la llevaba a las citas en carro. La otra alternativa era una ambulancia facilitada por la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS). “No concibo cómo puede ir una mujer en una ambulancia tan lejos”, comenta Maureen, que superó ese episodio y ahora se encuentra en etapa de control con citas y exámenes cada seis meses en el Hospital México.

Grace Zumbado vive en Santa Cruz y ha sido tratada por cáncer de mama en dos ocasiones desde el 2018. Ella ha sobrellevado su tratamiento en San José de distintas formas: al principio, sus familiares la transportaban hasta el hospital, y luego encontró ayuda en la Fundación Nacional de Solidaridad Contra el Cáncer de Mama (Fundeso), que tiene un albergue en la capital para pacientes de esa enfermedad. Grace reconoce que ese alojamiento fue un gran alivio, ya que se evitó el viaje “eterno” de regreso a casa hasta Santa Cruz.

Grace aún está en un tratamiento especializado en el Hospital México y ahora viaja en ambulancias de la Cruz Roja o en una buseta de la Caja, pero reconoce que el recorrido a veces puede extenderse hasta por seis horas. 

“El viaje marca una diferencia porque después de la quimio nos puede dar vómito, mucha diarrea, mucho cansancio, uno desea llegar a la casa y acostarse. Yo llegaba a Fundeso y me acostaba inmediatamente”, comentó Grace por teléfono mientras recibía su tratamiento en San José.

Por sus experiencias de idas y vueltas a San José con un cáncer y una quimioterapia a cuestas, Maureen y Grace son optimistas por la nueva área que tiene el Hospital Enrique Baltodano de Liberia para la aplicación de quimioterapia en la provincia. Esta es la primera iniciativa de la Caja para ofrecer ese tratamiento fuera de San José.

Dicha área fue estrenada en enero de este año y cuenta con capacidad para brindar el tratamiento a 12 pacientes por mes en cinco sillas y dos camas, una cifra moderada frente a los 70 a 100 habitantes de Guanacaste que deben viajar hasta el hospital México mensualmente por quimioterapia, según estimaciones de la CCSS.

El cáncer, además, es la segunda causa de muerte en las Américas, tal como indicó la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) esta semana. 

“Poder recibir la quimio en Liberia va a ayudar un montón. Ayuda bastante porque de Santa Cruz tardamos unos 40 o 50 minutos a Liberia. La gente se ahorraría mucho tiempo. La Caja también se ahorraría el transporte que tiene que dar hasta San José”, dijo Grace Zumbado.

En eso también coincidió el director general del hospital de Liberia, Marvin Palma. 

“Entre menos vayás a San José, menor será el gasto para el paciente y hay más apego al tratamiento”, dijo Palma a La Voz de Guanacaste.

Según el médico, el peso del viaje hasta San José, sumado a los posibles efectos adversos de la quimioterapia, ocasiona la deserción del tratamiento. “Puede haber dos pacientes por mes que no vuelven”, dijo Palma, que añadió que esa situación se agravó por los riesgos de acudir hasta San José durante la pandemia. 

¿Por qué se escogió Guanacaste para la creación de esa área de “quimio”? Palma respondió que la Caja consideró la distancia que debían recorrer los pacientes hasta San José, la condición socioeconómica de la provincia, la incidencia de cáncer en la región y el equipo y personal que ya tenía el hospital de Liberia.

El área de aplicación de quimioterapia de Liberia cuenta con la supervisión de un oncólogo médico, así como de la asistencia de las secciones de enfermería, farmacia, laboratorios y medicina interna. 

Sin embargo, los tratamientos aún son preparados en el hospital México, dado que no se cuenta con una farmacia especializada que pueda almacenar y preparar esos medicamentos. Por eso, las quimioterapias son enviadas en ambulancia hasta Liberia para su aplicación.

Palma destacó que los pacientes con cáncer aún tienen a su disposición el servicio de transporte institucional pero que, a futuro, la Caja debe apuntar a descentralizar cada vez más la atención del cáncer en el país.

A pesar de los obstáculos, Maureen y Grace desean motivar a otras personas para que enfrenten un posible diagnóstico de cáncer. “Para eso tenemos a la ciencia y a médicos preparados: para sobrevivir”, dijo Maureen.

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