Nosara

Estudio del IMN: dique no es efectivo, se puede inundar con menos lluvia de la proyectada por Senara

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En la madrugada del 5 de octubre del 2018, Marcela Reyes estiró el brazo fuera de la cama y sintió agua, como si estuviera tocando algún lago o chapoteando a la orilla del mar. No era un sueño. Mientras dormía, el río Nosara asaltaba su casa.

Las historias como esta abundan en Santa Marta, Nosara Centro y barrio Hollywood, donde vive Reyes desde hace unos diez años. A escasos 20 metros de la puerta de su casa, pasa el río, que es como un visitante más durante el invierno, pero que nunca la había golpeado “tan horrible, tan de miedo” como en el 2018.

Desde allí es fácil ver el dique, que tiene partes casi destruidas y que en este momento está “inservible” por las fuertes lluvias. Así lo confirmó el Servicio Nacional de Aguas Subterráneas Riego y Avenamiento (Senara), ente que lo construyó años atrás.

La Asociación Desarrollo Integral de Nosara (ADIN),  junto a varios vecinos más, lograron que en el 2009 la Sala Constitucional le ordenara a la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) dragar y construir un dique en el Río Nosara. En el 2013, Senara y CNE comenzaron los trabajos que terminaron en el 2015. En ese momento, invirtió ¢1.149 millones.

En junio del 2019, la CNE aprobó el Plan de Inversión por otros ¢1.094 millones, para la rehabilitación del Dique.

Según el presidente de la ADIN, Marco Ávila, la CNE le explicó al Comité de Emergencias de Nosara, del cual él es parte, que el proyecto iniciará hasta el verano del 2021, pues la institución cometió errores presupuestarios que resolvieron hasta abril del 2020, un mes antes de iniciar el invierno.

Con ese plan, dijo Ávila, le darán mantenimiento a un muro de gaviones y harán el revestimiento de la estructura en las inmediaciones del aeródromo de Nosara, del salón comunal de Santa Marta y de la ruta nacional 160.

Pero, ¿qué tan eficiente es invertir recursos en este dique? Un nuevo estudio hidrológico del Instituto Meteorológico Nacional (IMN) sobre el río Nosara sostiene que el dique no es efectivo y que el río, incluso en las zonas en las que existe la estructura, puede inundarse con cantidades de lluvia mucho menores a las proyectadas por el Senara.

En realidad el dique si uno lo ve como costo y beneficio, no hace falta hacer los números, es un hecho que no sirvió”, dice el investigador del estudio, Javier Saborío.

“Se inundó a dos años después de que se instaló. O sea, no fue una solución efectiva”, agrega.

El nuevo estudio del IMN enfatiza en que las inundaciones son “inevitables”: el río inicia a más de 900 metros sobre el nivel del mar y esa altura convierte la corriente en una especie de cañón natural. Su conexión con la cuenca del río Montaña y otras cuencas menores provoca un mayor flujo de agua en las zonas bajas como Nosara.

A eso hay que sumarle que los asentamientos están prácticamente dentro de su cauce o en la orilla. Es decir, el problema no es del río, sino de la “mala planificación”, insiste Saborío.

“Luego peleamos contra la naturaleza y créame: pelear con la naturaleza no tiene sentido”.

Sin embargo, también es un problema de magnitudes.

Saborío construyó escenarios que permiten simular la respuesta que tendrá la cuenca del río ante futuras lluvias. Para eso, clasifica los eventos como huracanes o tormentas tropicales según su magnitud.

Senara dice que el dique puede soportar un periodo de retorno de 25 años. El periodo de retorno es la medida que utilizan para calcular qué tan grande es el “evento máximo” de lluvia que puede tolerar una construcción hidrológica. Una tormenta como Nate, que azotó al país en el 2017 y que inundó Nosara, fue de un periodo de retorno de 50 años aproximadamente. Es decir, era normal que no aguantara.

Sin embargo, los nuevos resultados del IMN demuestran que el río se puede desbordar con periodos de retorno de entre cinco y diez años.

“Aunque haya dique, la inundación va a seguir pasando”, insiste Saborío y lo explica así: es como tapar un globo que tiene varios huecos: aunque se tape uno, el agua va a buscar por dónde escaparse.

El director de Ingeniería y Desarrollo de Proyectos del Senara, Marvin Coto, defiende la obra y dice que las inundaciones “habrían sido mucho peores sin la construcción”, pero que nadie ni nada puede asegurar que no habrán más inundaciones en el futuro.

Uno cuando construye obras como esa, no puede garantizar que nunca más se va a inundar. Sería irresponsable. No podemos decir que es una obra infalible”, enfatizó Coto.

Se cae a pedazos

El dique está dividido en tres etapas ubicadas entre el área del aeropuerto de Nosara y el barrio Santa Marta. En conjunto, mide unos 3.000 metros de largo en los que ahora hay rajaduras evidentes y pasto crecido.

Coto, de Senara, le echa la culpa de los daños a la falta de mantenimiento, que por ley le correspondía a la Municipalidad de Nicoya.

“Las dimensiones del dique están bien. Por falta de mantenimiento es que pasó eso [las inundaciones extremas]. Hasta hace tiempo habían árboles ahí y eso lo va rompiendo”, enfatizó.

El encargado del departamento de Control Constructivo del gobierno local, Josué Ruiz, asegura que en el 2019 sí practicaron un “mantenimiento leve” (impidiendo que las raíces de los árboles no crezcan en el río) y justifica que no lo hicieron antes porque hasta ese año el Senara les envió los planos. En el 2020 el dique no ha recibido nuevos mantenimientos.

Coto y la CNE justifican la futura reconstrucción del dique en que las lluvias no lo “sobrepasaron”.

«Ante el impacto de las últimas emergencias como fue la Tormenta Tropical Nate, el dique no fue superado ya que el agua no pasó sobre el dique, lo cual, valida el diseño realizado», afirma el comunicado.

Es decir que aunque el dique sí sufrió daños y sí ocurrieron inundaciones, las lluvias no lo destruyeron por completo.

El ingeniero también explica que no pueden ampliarlo más porque no hay suficiente dinero para esas medidas.

Se puede construir mucho más grande si uno quiere y pasar de un periodo de retorno de 25 a 100 años, pero hablamos de obras con costos altísimos”.

“Las cosas no mejoran”

Según la Asociación de Desarrollo de Nosara (ADIN), las zonas más afectadas por las inundaciones son el Barrio Hollywood, Santa Marta y Nosara Centro.

Aryeri Cabrera llegó a vivir a metros del río, en el barrio Santa Marta, dos días antes de la tormenta de 2018. Cuenta que junto a su familia colocó sacos de arena y láminas de zinc viejas para que el agua no entrara a la casa, pero que no le sirvió de nada.

Dice que también está “resignada” a que en ciertos meses del año su casa sea “parte del río”. Para evitar los daños, ha construido cajones de madera para subir los electrodomésticos. También siembra árboles de espavel y sota caballo en las orillas del río, porque alguien le dijo que eso ayudaba.

Asegura que se iría de allí, pero que no tiene otras opciones de vivienda. “Si a mí me dan un plan para irme de aquí, ya tendría listas mis maletitas, yo no veo que las cosas mejoren”.

El informe del IMN recomienda, como medidas a corto plazo, la reforestación de especies nativas en las orillas del río, el uso de sacos de arena alrededor de las casas y la elevación de los objetos de valor dentro de las zonas de peligro. Sin embargo, Saborío enfatiza en que la solución definitiva es reubicar a las familias a zonas más elevadas.

Coto, del Senara, coincide en que el dique es solo una parte de la solución.

Puede que pasen eventos máximos mucho peores que Nate y ya eso no está en nuestras manos. El dique va de la mano con otras soluciones, pero no es ni la única ni la definitiva”, explica.

La Municipalidad de Nicoya todavía no tiene propuestas para hacer una reubicación. En 2018, la ADIN propuso un proyecto llamado Casas Nosara Unida para trasladar a las 40 familias de Barrio Hollywood a un terreno en Santa Teresa de Nosara, pero la muni les rechazó los permisos. 

El presidente de la ADIN, Marco Ávila, dijo que el proyecto sigue en pie, aunque la organización necesita recoger más fondos para adaptar o buscar un nuevo terreno y que debido a la crisis COVID-19 los proyectos de la ADIN están detenidos.

“El proyecto es noble y en la muni lo apoyamos completamente. Sin embargo necesitan asegurarse que cumpla con detalles como el nivel de elevación del terreno y demás. Sin excepciones”, comentó Ruiz del departamento de ingeniería de la muni.

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