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Exdiputada Ana Ortega: “A la Municipalidad de Nicoya le hace falta una persona honesta”

Quizás para los nicoyanos más jóvenes el nombre de Ana Ortega no es tan familiar, pero para quienes vivieron el gobierno de Rodrigo Carazo Odio (1978-1982), pueden asociar directamente a la exdiputada con el acueducto que hoy lleva agua potable a las casas de Nicoya.

Ortega estudió docencia, psicopedagogía y una especialidad en Desarrollo Comunitario; y trabajó como maestra, enfermera auxiliar y cónsul de Costa Rica en México.

Con 85 años de edad, la nicoyana no se despega del acontecer de su cantón y de su provincia, por el contrario, asegura estar preocupada pues no ve ningún avance. En parte por ello ya no apoya al actual alcalde de Nicoya, Marco Antonio Jiménez, y que en su lugar buscaría una solución para contar con un botadero de basura y no enviar los desechos a Santa Cruz.

La Voz de Guanacaste conversó con la exdiputada para #JuevesdePolítica. Este es un extracto de la entrevista:

¿Cómo valora el trabajo de los actuales diputados por Guanacaste?

No estoy conforme. Creo que no son líderes comunales. Nicoya no se ha movido, Nicoya está tal y como estaba antes que entraran (los cuatro diputados actuales). Ahora los diputados llegan a la asamblea a devengar unos salarios increíbles, con teléfonos, carros y todo. Cuando yo era diputada nos daban en las tardes café con galletas de soda, sin mantequilla. No teníamos derecho a gasolina, teléfonos a carros, nada de eso.

En el caso de Nicoya el crecimiento le corresponde al alcalde ¿Cree entonces que no se ha movido el alcalde actual?

El crecimiento que ha habido es el poder que él (Marco Antonio Jiménez) utilizó para obtener el siguiente poder. Para reelegirse. Aquí vino a pedirme el voto, sin siquiera ser mi amigo. El dejó de ser mi amigo iniciando la administración pasada.

¿Por qué dejó de ser su amigo?

Porque yo nunca le lavo los pies a nadie.Nunca te ensalso si vos no lo merecés. Hay gente que por un cargo se vende. Yo no soy así. Marco para mí no es nada.

¿Qué le hace falta a la Municipalidad de Nicoya?

Le hace falta una persona honesta, que se dé a conocer por sus valores, no por sus sinvergüenzadas. Una municipalidad que sea electa por el pueblo porque tiene méritos, no porque le van a dar un puesto o porque le van a dar un cargo. Eso es la Municipalidad de Nicoya.  Si usted no está de acuerdo con las cosas que él dice, va para afuera. No lo toman en cuenta, como pasó conmigo… No le voy a decir qué cosas.

¿Si usted ahorita fuera alcaldesa qué soluciones le daría al cantón?

No se están haciendo muchas cosas que son importantes, pero aquí lo principal es buscar la solución para el cementerio y para el botadero de basura. Para el cementerio se dice por ahí que hay partidas y no aparecen. No se sabe qué se hizo con esa plata. Con el botadero de basura, ya lo quitaron de aquí, ya llevan la basura a Santa Cruz y en el momento que a Santa Cruz se le rebase la basura y les prohíban recogerlas de aquí no sé para dónde irá ir la basura, porque no lo han solucionado y han tenido dinero para eso.

¿Y si fuera diputada?

Resolver el problema del agua. Cómo es posible que Guanacaste tenemos agua, cantidad de agua, la Laguna del Arenal y todo va a desembocar al Golfo. Todos esos ríos desaguan en el Golfo. ¿Por qué no buscamos gente que que sepa de esto y hacemos riegos de esas aguas? Yo fui la primera que llegué a la Asamblea a resolver el problema de agua en Nicoya, para que tuviera acueducto, que es el que tenemos actualmente. También presenté el proyecto sobre el río Tempisque, pero ese no lo pude coronar. (El puente actual sobre el río Tempisque, no fue el proyecto que presentó Ortega).

¿Qué era lo que a usted le movía a meterse en actividades comunales y políticas?

Me llamaba la atención la necesidad que yo veía en la gente, que tenían muchos problemas y que no sabían cómo resolverlos. Yo vine (de México, con una especialidad en Desarrollo Comunitario) para promover las comunidades. El plan que traía era organizar los grupos y luego visualizar las oportunidades de desarrollo. Los grupos analizaban la problemática en su comunidad y lo importante era que nosotros ayudábamos a decirles cómo afrontaban sus problemas, sin ayuda de nada. Ayudábamos en problemas de agua, falta de salones comunales, ermitas, escuelitas sin grados superiores, sin maestros. Este desarrollo comunal fue muy lindo como hasta los 70, pero lo que lo echó a perder fue la políticas. Los políticos no llegaban a trabajar con grupos sino que llegaban a ponerles la mano. Las partidas específicas se pasearon en el desarrollo comunal.

¿Por qué?

Es que ya la gente no hacía más que pedir. Ya no buscaban ellos cómo resolver sus problemas, si no que solo esperaban tender la mano. El diputado que daba más partidas específicas era el mejor diputado, sin importarles si la gente lo iba emplear o no lo iba a emplear de la mejor manera.

¿Por qué si usted estaba viendo que la política estaba afectando el desarrollo comunitario decidió meterse en ella?

Precisamente para tener poder y quitar esa idea de las partidas. Yo no estaba de acuerdo con las partidas. Por supuesto que para hacer proyectos se ocupa dinero, pero el problema era que las comunidades se acostumbraron a estar sentaditos en su casa y que les llegaran tantos millones, para resolver un problema. Entonces a mí lo que me movía ir a la Asamblea era tener poder para hacer varios proyectos.

¿Y por qué eligió Liberación? ¿Era simpatizante por tradición?

Nací en Liberación. Mi familia era liberacionista. Cuando yo salí diputada un periodista me entrevistó en televisión y se moría de la risa, porque me dice: ‘¿usted siempre ha sido liberacionista?’ y le digo yo: ‘yo chupé mi leche en chupón verde y blanco’.

¿Cómo ve hoy al Partido?

Estoy muy triste. Se ha infiltrado mucha gente que no trabaja para el partido sino para sí mismo. Hay mucho advenedizo (personas que se introducen a actividades y no tienen capacidades para trabajar en ellas) en el Partido. Yo no apoyo eso que se metan al partido como José María (Figueres). Él se fue de aquí con una cola muy larga y nunca clarificó sus problemas. Se fue y hasta cambió de residencia, tiró el partido y ahora viene después de diez años que pasó todo y él cree que nadie se acuerda de lo que hizo y viene con deseos de asumir poder a nombre de Liberación Nacional.

Ese debilitamiento se demostró en las elecciones pasadas. ¿Cree que por figuras como él es que se ha debilitado el partido?

No solo se ha debilitado por eso. El partido se nos ha debilitado bastante por todos los candidatos que ha habido. El único que ha hecho un buen papel en el Partido ha sido Óscar Arias. Óscar Arias levantó el partido como nadie. Eso de sentar, en aquella época, en aquellos años tan convulsivos que vivíamos con Nicaragua, El Salvador. Logró sentarlos en una sola mesa. Conversaron, se retrataron, dialogaron a favor de Centroamérica. Eso nadie lo ha logrado. Óscar Arias lo logró con su proyecto de paz.

¿Entonces usted votaría por él en caso que decida volver a presentar su candidatura?

Yo sí votaría por él. No una vez, muchas veces si fuera posible. El problema es que él está indeciso. Yo lo quiero mucho. Fuimos compañeros de curul. Y cuándo él inventó que iba hacer su campaña, nos dice a una compañera de Naranjo (Alicia Vega) y a mí: ‘miren muchachas, yo quiero que ustedes me ayuden porque voy a ser presidente de este país’. Y en ese momento yo le di mi apoyo y ahí empezamos con la campaña, y lo logró. Ese fregado lo que quería y se proponía lo lograba.

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