Medio Ambiente

Guanacaste con sabor a miel

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Son pequeños insectos que fácilmente pasamos por alto; sin embargo, las abejas son las responsables de la sobrevivencia de muchas especies animales y vegetales, y en Guanacaste, encuentran su paraíso.

Estos pequeños insectos gustan de los bosques de clima tropical seco por las características y condiciones que ofrecen. Al menos así lo explica Alfredo Herrera, especialista en apicultura.

“En Guanacaste, predomina el bosque tropical seco, el cual se caracteriza en la pérdida de sus hojas en la época de verano. Durante esa etapa las plantas comienzan a producir la floración, el polen y el néctar como estrategia de atraer a los insectos para que polinicen las flores y así asegurar (perpetuar) la especie. Como es mucha la diversidad de plantas que requieren este mismo mecanismo, las posibilidades de producir miel son muchas”, dijo Herrera.

Herrera aseguró que en las zonas tropicales sucede lo contrario, pues las plantas no necesitan esos mecanismo de sobrevivencia por cuanto tienen abundante cantidad de agua y para efectos de polinización utilizan mecanismo distintos, explicó Herrera. 

Sin embargo, el experto ve una amenaza inminente que asecha contra las abejas y la actividad apiaria en Guanacaste, pero especialmente en Hojancha donde por años se dedicó a la producción de miel.

“La introducción de especies no nativas de plantas como la teca y la melina que no le aportan nada a las abejas ni a la fauna y flora, provocó una degradación del ecosistema. Por otra parte, dado que las zonas montañosas de Guanacaste son de vocación forestal y no ganaderas, los gobiernos han debido impulsar la ganadería introduciendo pastos mejorados con el consecuente resultado de la desaparición de las especies nativas. Hojancha pasó de ser un cantón tradicional y cuna de la apicultura, a convertirse en una actividad de unos pocos”, dijo Herrera. 

Otra de las amenazas es la presencia de un peligroso ácaro que chupa la sangre-hemolinfa a las abejas, les diluye sus defensas y las debilita hasta la muerte. El combate de este ácaro es complejo pues se ha vuelto inmune a los químicos por lo que se requiere ayuda gubernamental para combatir la plaga.

Según Herrera, hace dos décadas, cinco colmenas producían un barril de miel, mientras en la actualidad se necesitan 20 colmenas para producir la misma cantidad, por lo que la actividad ha decaído en un 300%.

Adentro de un apiario guanacasteco

Facundo Mendoza, quien comparte el trabajo con Alfredo Herrera y José Miguel Hidalgo, poseé más de 200 colmenas, que producen entre ocho y diez barriles anuales en el apiario de Pilangosta, Hojancha.

 “La producción de la miel comienza en noviembre y finaliza en abril, luego cuando comienzan las lluvias inicia un periodo de receso. Durante el invierno, las abejas producen una miel que no debemos consumir, que es exclusivamente para reserva de las colmenas”, indicó Mendoza. 

Mendoza dijo que desde los 20 años de edad se dedica a trabajar con apiarios y sabe que trabajar con abejas es un arte que requiere ciertas destrezas y paciencia, pues es necesario rotar y cambiar las colmenas de lugar, buscando siempre aquellos puntos apropiados como espesas montañas.

Para Mendoza, el mercado local no es tan ventajoso pues sufren la competencia de los supermercados, cuyas mieles nos son 100% natural, por tanto cobran hasta un 50% menos del valor original de la miel que producen los apiarios.

Cuando usted vea un frasco con miel, piense que detrás de él hay una enorme cantidad de jerarquías, amenazas, trabajo y muchas abejas que aprovecharon del verano.

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