Regional, COVID-19

Así enfrentan los hospitales de Guanacaste la peor saturación de pacientes COVID

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Los hospitales de Guanacaste atraviesan el peor momento de la pandemia de COVID-19: la cantidad de pacientes internados está prácticamente al tope, los insumos médicos se van agotando cada vez más rápido y si los casos críticos continúan en aumento, pronto no tendrán más ventiladores disponibles. 

Esta es la realidad que los hospitales Enrique Baltodano de Liberia y La Anexión de Nicoya enfrentan por el incremento de casos de las últimas semanas, según relataron a La Voz de Guanacaste sus directores.  

El traslado de pacientes a los hospitales de la Gran Área Metropolitana dejó de ser una opción de uso frecuente porque también están saturados. Por esto, a los hospitales de la provincia no les queda otra opción más que atender los pacientes por su cuenta, hasta donde les sea posible con los recursos y el personal que tienen. 

Estamos tratando de ser autosuficientes con el recurso que tenemos para poder superar por lo menos este pico de aquí al 20 de junio”, dijo el director del Hospital Enrique Baltodano en Liberia, Marvin Palma, basado en las estimaciones de la institución. 

Las hospitalizaciones han ido aumentando y la edad de los pacientes que consultan es menor. Esta es una de las particularidades que han notado ambos hospitales en el más reciente aumento de contagios. 

“Hay que buscar que la gente entienda que esto es una situación real, que no es algo exagerado y que los hospitales nos encontramos en una situación de expansión máxima”, insistió Angulo.

A lo largo de la pandemia, entre ambos hospitales han contratado más de 180 personas para atender la alta demanda de servicios. 

Pacientes al tope 

El Hospital La Anexión en Nicoya pasó de seis camas —que habilitó desde el inicio de la pandemia— a 12; luego, 16. Ahora tiene 34 pacientes internados con la posibilidad de llegar a una “expansión máxima” de 42 camas

La unidad COVID de este hospital estuvo cerrada casi tres meses al inicio de este 2021 ⎯desde finales de enero hasta marzo⎯ gracias a la disminución de casos, pero a partir del 16 de abril los contagios aumentaron significativamente después de Semana Santa y la unidad abrió de nuevo a finales de ese mes. 

Han sido momentos difíciles porque tengo al personal ya agotado, el equipamiento se comienza a ver afectado y los insumos pues también se van agotando”, relató el director de La Anexión, Anner Angulo.

 

Este hospital se prepara para un peor momento, aunque Angulo admite que todo el personal ruega para que eso no ocurra. Si los casos siguen en aumento, el centro médico tiene lista una unidad móvil que recibiría pacientes sospechosos de COVID a un costado del servicio de Emergencias.

El Enrique Baltodano es un hospital de referencia y por eso maniobra entre los pacientes de Liberia y los que recibe de otros centros de Salud.

La cantidad de pacientes críticos que vienen con COVID es mucha, sobre todo del área de Upala que vienen para acá, o Cañas o Filadelfia, que son unos de los cantones que más generan casos positivos que se han venido complicando”, dijo el director del hospital, Marvin Palma. 

Actualmente, Liberia tiene más del 90% de las camas llenas. Al inicio de la pandemia, habilitó 53 camas para pacientes COVID y ahora reporta 85 pacientes hospitalizados. La capacidad máxima es de 91 espacios.

La estancia es variada sobre todo en los casos leves y moderados, dice Palma, pero ronda los 10 días, mientras que los pacientes más críticos pueden pasar 27 días en cama.

Antes de la pandemia atendía entre 200 y 300 pacientes diarios. Estos casos siguen llegando, sumados a un promedio de 170 pacientes que consultan diariamente por sospecha o contagio de COVID.

En la actualidad, el centro cuenta con un área ⎯que originalmente era de fisiatría⎯ donde se habilitó un “mini” sector de Emergencias para atender los casos sospechosos de COVID-19, y otro para ver las urgencias restantes. 

El hospital y la Municipalidad de Liberia acordaron cerrar la calle paralela al centro médico para habilitar un espacio donde los pacientes esperen su atención con más distanciamiento. También en ese lugar habilitaron un puesto donde despachan medicamentos hasta las 6 de la tarde todos los días, incluidos sábados y domingos. 

Ante la saturación, la semana pasada el hospital habilitó un nuevo espacio de atención covid: la capilla. Según Palma, las condiciones técnicas hicieron más viable elegir este espacio y no el auditorio. El lugar facilitaba la instalación de una batería de baños, duchas y la instalación de una planta eléctrica para los equipos médicos y aire acondicionado.

La disponibilidad de equipos médicos también preocupa a Palma. “Creo que el ciudadano no ha tenido conciencia de la situación tan crítica. Ya no nos van a quedar ventiladores, ya no nos van a quedar cánulas de alto flujo ⎯que ya en este momento están en un momento crítico⎯. Vamos a tener que acatar una estrategia de bioética para determinar a quién se le da el procedimiento y a quién no se le da”, dijo.

La cánula de alto flujo se introduce en las fosas nasales de una forma no invasiva para suministrar oxígeno. Esto es lo que los pacientes más llegan pidiendo a las unidades de Emergencias: aire. 

Es feo ver a alguien en el hospital, pidiendo aire, pidiendo oxígeno porque ya no les dan sus pulmones para respirar, y saber que casi cuando ya hay que intubar a un paciente es casi como decirle que es el boleto a una muerte”, relató Angulo, de La Anexión. 

Además de estar casi al tope de hospitalizaciones, ambos hospitales han notado un cambio en el perfil de la población que acude a consulta o que está internada. 

Hace un año, los adultos mayores llenaban la mayoría de los espacios de ambos hospitales, pero esto cambió. El aumento más reciente de contagios por COVID-19 corresponde a una población mucho más joven, que inclusive tiene pocos o nulos factores de riesgo, explicó el director del Hospital La Anexión en Nicoya, Anner Angulo.

Pacientes entre los 26-28 años de edad y hasta los 49-50 años son el estándar de la población que acude a la consulta en las áreas de Emergencias para personas sintomáticas respiratorias y sospechosas de COVID.

Los directores de ambos hospitales lo atribuyen a la vacunación en los adultos mayores, pero también a que la población adulta-joven toma más a la ligera el cumplimiento de medidas como el uso de la mascarilla, el lavado de manos y las burbujas sociales. 

El hospital de Nicoya trasladó camas de las unidades de medicina, cirugía y ginecología al área de pacientes COVID. “La demanda ha ido incrementando sustancialmente y tenemos un recurso bastante limitado», dijo el director del Hospital La Anexión, Anner Angulo. Crédito: César Arroyo Castro

Estrategia regional

Desde hace dos semanas, los centros de Salud de la región Chorotega trabajan en red, lo que ha dado un poco más de oxígeno a los hospitales de Guanacaste, principalmente al hospital de Liberia. 

La Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) estableció un plan de coordinación para la región Chorotega entre los hospitales de Upala, Nicoya y Liberia, y el CAIS de Cañas.

Al inicio de la pandemia, el hospital de Nicoya atendía solo casos leves o moderados, y trasladaba los casos críticos a San José. Sin embargo, como las camas de la capital están prácticamente ocupadas, ahora envían estos pacientes al Enrique Baltodano.  

Angulo cuenta que la CCSS ha reportado 55-56 pacientes de centros regionales, como Limón, Ciudad Neilly, Liberia, entre otros, en espera de ser trasladados. Los hospitales presentan cada caso ante un equipo de la institución que coordina en red los traslados. 

Algunos pacientes muy críticos son trasladados a San José. Tal fue el caso de dos pacientes en condición delicada e intubados que la CCSS trasladó vía aérea de Nicoya al Hospital México este domingo 23 de mayo. 

Por su lado, el CAIS de Cañas puso a disposición del hospital de Liberia siete camas de pacientes que suelen tener una estancia de alrededor de 10 días. 

Son 7 camas que yo puedo mover aquí para hacer el tránsito de estancia hospitalaria para poder tener más atenciones de politraumas o accidentes de tránsito que están ocurriendo día a día”, dice Palma.

Si un paciente tiene una cirugía pendiente y está en Cañas, este centro de Salud asume las valoraciones preoperatorias. “Al paciente nos lo traen en la mañana, el día de la cirugía lo operamos, lo recuperamos y lo devolvemos a Cañas. Esa estructura en red ha sido sumamente exitosa”, dijo Palma.

El hospital de Upala recibe pacientes de cuidados intermedios médicos y ha ofrecido la opción de hospitalizar a personas después de procedimientos quirúrgicos. También, el Área de Salud de Santa Cruz habilitó dos camas para hospitalización. 

Contratación de personal

A lo largo de toda la pandemia, la CCSS ha autorizado a los hospitales a contratar más personal para aumentar la capacidad de respuesta y así atender la alta demanda de atención de pacientes COVID. 

Médicos generales, terapistas respiratorios, auxiliares de enfermería y misceláneos destacan entre los puestos generados por la vía de excepción, un contrato temporal para atender la emergencia sanitaria.

El hospital de Liberia ha contratado más de 100 personas y el de Nicoya a alrededor de 80 personas. “[La CCSS] nos permitió la sustitución o el gemeleo de plazas para el servicio de Emergencias conforme fuimos abriendo la unidad covid y de acuerdo a las necesidades del centro”, comentó Angulo. 

Cada uno de estos trabajadores necesita llevar una capacitación en los procesos de desinfección, el correcto manejo del equipo de protección, el manejo diferenciado de los desechos, entre otros protocolos que el personal de Salud ha adoptado a raíz de la pandemia.

Al personal nuevo se le hace el periodo de inducción, es una inducción rápida, no como la que nos gustaría tener, y se ubica en zonas de menos riesgo acompañados de alguien de experiencia. Esto permite trasladar a los de más experiencia a las áreas de pacientes más críticos”, explicó Palma. 

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