Regional, Nosara

Incertidumbre no muere en Ostional, Guiones y Pelada pese a Ley de Refugio de Vida Silvestre

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El 8 de febrero de este año fue un día muy alegre para las comunidades de Guiones, Pelada y sobre todo Ostional: el presidente Luis Guillermo Solís visitó la comunidad y se firmó la Ley Refugio de Vida Silvestre Ostional en el salón comunal del pueblo.

Muchos pensaron que con la visita del Presidente ya se enterraba la preocupación por vivir dentro del refugio. Fue un gran paso, pero el proceso aún no acababa. Casi nueve meses después de la firma, los habitantes aún no tienen claras las reglas del juego.

El Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), está apenas creando el Plan General de Manejo para definir las nuevas normas.  Allí se especificarán cuáles son las zonas en donde se podrá vivir y en cuáles áreas se permitirán actividades comerciales como pulperías, agricultura o cabinas ecoamigables.

“En el Refugio solo se permitirá realizar actividades definidas en el Plan de manejo elaborado para el área protegida, previo cumplimiento de los requisitos”, indica la ley.

Esta normativa aplicará para todo el refugio, que también incluye la zona marítimo terrestre de Guiones y Pelada, pertenecientes a Nosara.  

Según el asesor jurídico del Sinac, Gustavo Villalobos, la entidad planea que el reglamento esté listo el primer semestre del próximo año para empezar a otorgar las concesiones a los pobladores.

Incertidumbre sigue reinando

Mientras tanto, la desconfianza sigue latente entre los vecinos. Para Magdalena Vega, presidenta de la Asociación de Desarrollo Integral de Ostional, lo único que tiene claro la comunidad es que quienes llevan más de diez años dentro del refugio podrán seguir viviendo allí.

“Hay una cierta desconfianza en la gente, pues creen que lo que va a decir el reglamento no va a ser bueno para todos”, dijo Vega.

En parte, este sentimiento obedece a que algunos pobladores son conscientes de que no cumplirán con los requisitos para adquirir una concesión, pues no llevan más de una década allí o viven en zonas que no serán habitables.

En el artículo 8 de la Ley se establece que no se podrá dar concesión a terrenos que estén en  esteros, manglares, bosques, terrenos forestales, ecosistemas de humedales, los cincuenta metros contados a partir de la pleamar ordinaria, las áreas que quedan al descubierto durante la marea baja, islotes, peñascos y demás áreas pequeñas y formaciones naturales que sobresalgan del mar.

Vivir en estas áreas impactaría de manera negativa el ecosistema y sus habitantes estarían propensos a riesgos naturales como inundaciones.  

Otro cuestionamiento a la ley surge desde la Asociación Cívica de Nosara, que en un comunicado de prensa reveló su preocupación sobre el uso que podrían darle los dueños de propiedades privadas registradas antes de 1983 a terrenos que se encuentran en el límite del refugio.

“Abren un portillo que permitiría la construcción de nuevas estructuras en más de 100 propiedades privadas que colindan con los 200 metros frente al mar”, indica el comunicado.

Sin embargo, estas delimitaciones también quedarían definidas en el plan de manejo.

Los términos legales

El artículo 14 de la ley indica que los pobladores que quieran pedir una concesión para seguir viviendo en el lugar deberán probar que han habitado en el Refugio “de manera quieta, pública, pacífica e ininterrumpida, por un período de por lo menos diez años”, antes de la entrada en vigencia de la nueva normativa.  

Los lugareños tendrán únicamente una concesión, no un título de propiedad. Según explicó Villalobos, las concesiones se dan para proteger a las personas que han vivido en Ostional, pero no les da la posibilidad de vender la propiedad.

Al único que podrían venderle, bajo la figura de expropiación, es al Estado. Es decir, el Estado le pagaría al poblador y la tierra concesionada sería propiedad del Refugio. Este proceso quedará definido hasta que se termine el reglamente y el plan de manejo.

Cuando se creó el refugio, el lugar se convirtió en un área protegida, por lo que la estadía de los vecinos en la zona fue cuestionada. En 1987, el Gobierno permitió el aprovechamiento de huevos de tortuga por parte de los vecinos, y desde entonces, estudios del Minae y la Universidad de Costa Rica determinaron que la existencia de las comunidades en Ostional no afectaban el ecosistema.

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