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Jicaral lidera en tecnología aplicada en producción de miel

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La comunidad de Jicaral, ubicada en la península de Nicoya, disfruta de las “mieles del éxito” con la producción e industrialización del llamado oro líquido— la miel— la cual ha dinamizado la economía de los territorios peninsulares dejando $1 millón de ganancias en la región según estimaciones del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y productores locales.   

La clave está en la Asociación de Apicultores de Jicaral (ASOAPI), organización formada desde 1997 y que en la actualidad acuerpa a 32 criadores de abejas, quienes cosechan anualmente más de 4.300 colmenas y producen 150.000 kilos de miel.    

La planta de miel ha sido reconocida como una de las más tecnificadas en Centroamérica, porque cuenta con equipo tecnológico especializado e importado de Argentina y Turquía, con un valor aproximado de ¢400 millones, para la correcta extracción y proceso de la miel.

Esto les ha llevado a obtener el certificado mundial de calidad FSSC 22000, avalado por la Iniciativa Mundial de Seguridad Alimentaria (GFSI), lo cual garantiza un producto de excelencia.

La producción de la planta depende de la floración que haya en época de verano, que es aproximadamente de unos 140.000 y 150.000 kilos anuales de miel.

De la colmena a la mesa

Luis Fernando Morera, encargado de operaciones de la planta, explicó que el proceso inicia cuando llega el productor del campo con sus colmenas y se le hace un chequeo de registro sanitario. Luego que se pesa la miel, se continua al proceso de desopercolado, donde se hace el recorte de la cera de opérculo, que es la que cubre los panales y que al calentarse se derrite, separando la cera de la miel.

Luego los panales pasan a una centrífuga donde a alta velocidad se continúa extrayendo la miel que posteriormente pasa a unos tanques de decantación para ser procesada y homogenizada a un mismo color de presentación.

Posteriormente se filtra y se calienta a 68 grados centígrados para romper una molécula que provoca la cristalización de la miel. Finalmente, se pasa al tanque de empaque donde se sella y embotella en presentaciones de 150, 255, 500 y 1000 gramos.

ASOAPI paga ¢2000 por cada kilo de miel llevada a la planta por los apicultores.

También, en la fábrica se elaboran láminas hechas a base de la cera que se extrae durante el proceso, para la fabricación de nuevos panales, que se pueden comprar a ¢700, por lo que no se desperdicia ningún elemento en la extracción de la miel.   

Toda la miel embotellada tiene garantizada la venta debido a que la empresa Manza Té tiene un contrato de compra con ASOAPI desde 2002.

En la planta trabajan seis empleados fijos; sin embargo, cada uno de los 32 socios— productores— que llegan a la planta, también tienen empleados que trabajan en las colmenas. La temporada alta de producción va de diciembre a abril, pero mucha de la miel se almacena en tanques y se continúa procesando en invierno.

En el área de laminado se reutiliza la cera para producir láminas las cuales son las bases de las nuevas colmenas.

Miel une a la península y Guanacaste

Aunque Jicaral pertenece administrativamente a Puntarenas, históricamente siempre ha estado ligada a Guanacaste y en los casos de la producción de miel no es la excepción. De los 32 apicultores que forman ASOAPI, siete de ellos son del cantón de Nandayure, quienes llevan su producción desde las localidades de Carmona, Coyote, Juan de Léon, Moravia, Pavones y Santa Rita.  

Morera considera que el futuro de la planta depende del aumento de la producción de los apicultores de los territorios peninsulares y guanacastecos para así seguir creciendo.

Para poder crecer necesitamos aumentar la producción, una vez que lo hagamos, queremos llevarlo a una escala mayor, primero es trabajar en el campo para después incrementar nuestra parte agroindustrial”, dijo.

Derivados de la miel dan trabajo a mujeres emprendedoras

El valor de las abejas no solo está en su alimento, la miel, sino en los productos derivados como la cera, la jalea real, el polen, el extracto de propóleo y la miel de Mariola (tipo de abeja).

La Asociación de Mujeres Emprendedoras de Jicaral (ASOMEJ) se formó en el 2011 con el objetivo de darle un valor agregado a la apicultura, lo cual ha llevado a 10 mujeres de la comunidad a incursionar en el campo de la elaboración de cremas y jarabes.

Elaboramos un jarabe muy bueno que es como un antibiótico natural, hecho a base de miel y extracto de propóleo. Se elabora una crema cicatrizante a base de cera, extracto de propóleo y otra crema humectante con aceite de coco y jalea real”, cuenta María Isabel Méndez González, presidenta de ASOMEJ.

También, este grupo de mujeres embotella unas gotas a base de miel de Mariola para tratar cataratas y problemas de la vista.

 

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