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La fuerza está en el número: grupos de mujeres hacen la diferencia

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El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer y La Voz quiere honrar a mujeres del cantón de Nicoya que se han organizado de distintas formas, beneficiándose ellas mismas, a sus familias y comunidades.  No podemos incluir a todas las que nos gustaría, pero creemos que estas tres breves historias representan la nueva realidad de aquellas luchadoras incansables, que trabajan de sol a sol para ver crecer a sus hijos y a sus comunidades.

Los roles tradicionales designan al hombre como cabeza de familia y relegan el papel de la mujer a la cocina. Pero hoy en día la realidad es muy distinta y muchas mujeres crían solas a sus hijos, encontrando formas de valerse por si mismas y por sus familias. La Voz entrevistó a miembros de tres grupos de mujeres, quienes encontraron fortaleza entre ellas mismas para lograr más de lo que podrían hacer por si solas.

 

Logrando cosas en La Montañita

A unos 10 minutos al norte de Nicoya, pasando el cementerio de San Antonio, una pequeña comunidad de aproximadamente 150 personas se ubica en las montañas de La Montañita. A pesar de su tamaño, la comunidad cuenta con una nueva boletería frente a la plaza de toros, una cocina comunitaria, jardines bien cuidados y caminos bordeados con flores, todo gracias a las mujeres de la comunidad.

Hace algunos años, con el apoyo de la Asociación de Desarrollo de la comunidad, se formó un grupo de mujeres. Con la ayuda financiera del programa Manos a la Obra del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), compraron herramientas para jardinería y mantenimiento de carreteras, recibiendo además un estipendio mensual durante seis meses por su labor. En las mañanas, los 16 miembros trabajan con palas y machetes dando mantenimiento a la iglesia, el salón comunal, el recinto ferial y las carreteras. Por la tarde, se reúnen en el Salón Comunal para hacer manualidades o aprender inglés con la ayuda de Intercultura, la Escuela de Idiomas de Sámara.

Lo hacen “por amor a la comunidad”, afirma Vera Cruz, Presidenta de la Asociación. Han realizado eventos para recaudar fondos, ventas de tortillas y otras comidas y, en el futuro, esperan vender manualidades hechas por las mujeres “para su propia subsistencia, porque es una comunidad muy pobre”.

Conforme las mujeres se reúnen con nosotros en el Salón Comunal, nos muestran una mesa llena de frascos pintados, canastas y otras manualidades que han creado. Son tímidas sobre su trabajo y se muestran renuentes a expresarse, pero con un poco de ánimo comienzan a abrirse.

Catalicia Chavarría Jiménez, de 49 años, tiene seis hijos en edades de los 18 a 26 años, dos de los cuales aún viven con ella. Hace cinco años quedó viuda cuando su marido falleció a causa de una insuficiencia renal. Se quedaba mucho en casa, deprimida, pero cuando el grupo de mujeres inició, se unió a ellas. Hoy afirma que el grupo la ha cambiado, ayudándola a relacionarse más con los demás. “Me siento enferma cuando no vengo a trabajar”, comentó.

William Silva Silva, Vicepresidente de la Asociación y cuya esposa es miembro del grupo de mujeres, reconoce que las mujeres han hecho contribuciones importantes a la comunidad. Señala que hay muchas madres solteras y el apoyo económico por parte de los hombres en la comunidad es limitado porque la mayoría cuenta con trabajos ocasionales o por temporadas.

Con la cantidad de contribuciones que las mujeres han hecho a la comunidad de La Montañita, hasta los hombres bromean que se pueden dedicar a quedarse en casa.

Cosechando semillas y protegiendo los humedales en Corral de Piedra

En Corral de Piedra, una comunidad de aproximadamente 90 habitantes ubicada entre Coralillo y Quebrada Honda, un pequeño grupo de mujeres cosechan semillas de árboles locales y perforan agujeros en ellos para hacer pulseras, aretes, collares y llaveros. Además de crear joyería, también bordan y hacen cobertores para almohadones, cortinas, fundas y sobrecamas. Sus creaciones se venden localmente, en exposiciones en San José y a nivel internacional en Finlandia, Canadá y Estados Unidos.

Xinia Guevara, Presidenta del grupo, es madre soltera de cinco hijos. No recibe pensión alimenticia. Relata que el grupo comenzó informalmente hace 5 años con 16 mujeres. “Empezamos como un hobby y después nos fuimos dando cuenta que nos servía para fondos”.

El grupo se ha reducido gradualmente, pero cuatro mujeres siguen reuniéndose cada semana y buscan incorporar más mujeres al grupo, además de registrarlo legalmente.

“Lo que una sabe, lo enseña a las demás”, explicó Guevara, asegurando que cada mujer tiene su fortaleza. Recibieron formación de una mujer en Heredia sobre cómo hacer un par de aretes, un collar y una pulsera, y desde entonces han desarrollado sus propios diseños. Cuando ven algo que les gusta, lo estudian cuidadosamente para ver cómo se hizo y poder hacer algo similar. “De allí uno vuela con la imaginación”, aseguró.

Estas mujeres hicieron los baños de la comunidad y ayudan en el mantenimiento de la plaza. También cuidan del mayor tesoro de su comunidad: los humedales a donde migran anualmente gran cantidad de aves. Junto con el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), cuidan para evitar los incendios en el verano, la pesca ilegal en el invierno y además cuidan el nido de Jabirú, una especie protegida de cigüeña que es el ave voladora más alta de Centro y Sur América. También hacen comidas tradicionales como cuajadas y rosquillas para vender, reciben a los turistas que visitan los humedales y reciben clases de inglés.

Alentando a soñar a las mujeres emprendedoras de San Vicente

Floribeth Grijalba Acosta, de 61 años de edad, es maestra retirada y líder activa en la comunidad. Ha estado casada por más de 40 años, desde sus 19 años, y tiene tres hijos adultos. Fue miembro del Concejo Municipal durante 12 años y, en 1994, sirvió como Presidenta del Concejo. Ahora es miembro de la Asociación de Desarrollo y Presidenta del Grupo de Mujeres en San Vicente, una comunidad de aproximadamente 900 personas ubicada a 17 kilómetros de Nicoya, sobre la carretera hacia Santa Cruz.

Grijalba explica que ve la necesidad y dificultad que enfrentan las mujeres y desea ayudarlas. “No tenemos quien nos ayude, quien nos abra la mente, quien nos abra el horizonte”, afirma.

Actualmente 12 mujeres participan en el grupo, el cual se formó en setiembre del 2011 y se enfoca en el desarrollo comunitario, la conservación ambiental y el empleo, ayudándoles a ser exitosas como emprendedoras al iniciar un negocio, por ejemplo, aplicando a asistencia a través del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU). Grijalba mencionó que algunas de las mujeres están desarrollando planes empresariales en áreas como lavandería, textiles y repostería.

Las mujeres también recibieron apoyo del IMAS para diversas labores comunitarias como reforestación, el mantenimiento de los cauces de ríos, llenando los huecos en las calles y la limpieza de parques. Además, pintaron el salón comunal y la escuela, en donde también repararon mesas y sillas.

Para ayudar a estas mujeres a progresar, también se les están brindando un curso de inglés, con sesiones semanales de tres o cuatro horas cada una. Durante el último año, Ana Lucía Ruiz Grijalba ha participado en el curso de inglés, aprendiendo conceptos básicos como saludos y vocabulario para distintas situaciones cotidianas. Ella espera que aprender inglés le ayudará a obtener un empleo. “Es una manera de adquirir conocimientos y salir adelante”, expresó.

Ruiz, de 27 años, estudió Administración de Negocios en la Universidad Latina pero no ha podido encontrar empleo. Nunca ha trabajado afuera del hogar, en donde cuida a su hija de 8 años y a su madre de 65 años. Su esposo trabaja en la agricultura. Ruiz describe los ingresos familiares como “más o menos, ni tan bien pero tampoco tan mal”. Con el apoyo del grupo para iniciar su propia empresa, Ruiz está pensando en la posibilidad de abrir una librería o bazar, algo que el pueblo no tiene.

“Hay que soñar”, afirma Floribeth Grijalba. Este es el mensaje que espera transmitir a otras mujeres. “Soñar no cuesta nada. La vida es un sueño, pero los sueños se hacen realidad, podemos soñar”.

 

 

 

 

 

 

 

 

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