General, Salud

Las “carnitas” ambulantes: la realidad detrás del sabor

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No se puede negar: el olor que suelta las carnitas de los carritos ambulantes es tentador, pero ¿se ha detenido a pensar las implicaciones de consumir un pincho que a simple vista se ve inocente?

Para empezar, vamos a definir el concepto de contaminación cruzada, consiste en trasladar microorganismos de un alimento o superficie a otro. Por ejemplo, ocurre contaminación cruzada cuando la persona que prepara alimentos va al baño, no se lava las manos o lo hace inadecuadamente y sigue preparando los alimentos.

Los puestos de comida ambulantes son el mejor ejemplo de la contaminación cruzada, ya que el vendedor no tiene un lavamanos disponible con jabón antibacterial que garantice la limpieza de sus manos, a la vez que manipula el dinero de sus clientes, tocas la carne cruda y los utensilios.

El almacenamiento de la carne cruda es otro de los puntos críticos en donde ésta puede contaminarse, ya que no tienen un enfriador con las condiciones necesarias para asegurar que la carne se mantiene por debajo de 5˚C, en el mejor de los casos tienen una hielera con hielo en el fondo, sobre el que colocan la carne para mantenerla fría; sin embargo, al final de su jornada lo que les queda es una hielera con una bolsa o recipiente con carne cruda sumergida en agua de dudosa potabilidad.

Los alimentos pueden tener tres tipos de contaminación: física, química o biológica. Las “carnitas” son susceptibles a contaminarse por cualquiera de las tres vías, ya que los asadores son colocados en la calle sin ningún tipo de protección; con solo el paso de un vehículo, el humo puede caer en los alimentos y ocasionar contaminación química. Si un insecto o polvo cae en la carne, se le llama contaminación física.

La contaminación biológica se daría si algún tipo de microorganismo que nos puede enfermar llega a la carne, por ejemplo cuando hablamos liberamos gotitas microscópicas de saliva, que se convierten en un vehículo para las bacterias de la boca; el vendedor muchas veces está gritando sobre los alimentos para llamar la atención de sus compradores y posiblemente está contaminando la carne sin darse cuenta.

Otra forma de contaminación es a través de las propias manos del cliente, para comernos los pinchos de carne lo hacemos directamente con nuestras manos sin dar la importancia a un adecuado lavado de manos.

El consumo de alimentos contaminados podría hacerle pasar un mal rato, con síntomas como dolor de estómago, vómito, diarrea, fiebre, dolor de cabeza, que pueden resolverse en casa con buena hidratación y reposo, también puede adquirir parásitos o bien, podría enfermarse más seriamente y requerir de una hospitalización.

Existen muchas enfermedades que se transmiten a través de alimentos, dentro de ellas la hepatitis A, botulismo, gastroenteritis, colitis hemorrágica, entre otros. Por eso, es conveniente darle la importancia que amerita la correcta manipulación de los alimentos que consume. Observe y sea crítico cuando de su alimentación se trata.

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