
Cuando Luis Hernández conoció el stand up comedy, rápido se enteró de que también podía hacerlo. Empezó a ver por HBO a humoristas como Dave Chapelle, George López y Carlin.
Pero terminó de agarrar impulso cuando vio gente en Costa Rica animándose a hacerlo. Un día “por ahí del 2010” fue a un concurso organizado por El Farolito en el que participaron humoristas que hoy son referentes del stand up nacional: Pablo Montoya, Rubén González, Waleska Oporta.
“Yo los vi y dije ‘me gustaría y quiero hacer eso’”, recuerda Luis desde su casa en Nicoya. En la escena nacional hoy es conocido como “El Profe”.
Luis nació en México pero se crió desde pequeño en Guanacaste. Es profesor de español en el Liceo de Santa Cruz, y desde hace 15 años sube a los escenarios con rutinas humorísticas inspiradas en la vida rural costarricense, principalmente en la cultura guanacasteca.
Marcar abierto
El sol levanta una humedad densa que crece desde el suelo, pero el techo alto de la cabaña en la que vive Luis junto a su esposa Daniela ataja toda la frescura que empujan las nubes negras que se acercan.
Hasta después de la pandemia regresó a vivir Nicoya, tras años de trashumar por todo el país.
Tan pronto como empezó a ocupar plazas vacantes en el Ministerio de Educación Pública, eligió siempre que pudo la misma opción: marcar abierto.
‘Marcar abierto’ significa mándeme a cualquier lado porque estoy dispuesto a irme pase lo que pase. Con las ganas de tener siempre una oportunidad de trabajo, cada vez que podía, marcaba abierto”, recuerda Luis.
Trabajó en Jacó, Quepos, Cóbano, Piedras Azules, Guácimo, Siquirres, Montezuma, San Francisco de Coyote, Parrita, San Antonio de Tulín… Y tanto rodar por pueblos rurales de Costa Rica le ayudó a crear un humor con estilo propio.
La Voz: ¿Cómo impregnó la ruralidad su forma de contar historias?
Luis Hernández: En esos lugares no es como que hay cabinas, o donde alquilar o hay un hotel, [entonces] tenía que pedir permiso para ver si podían alquilarme un cuartito en una casa. En la noche, después del colegio, me sentaba yo con don Leonardo, con doña Catarina alrededor de un fogón en Piedras Azules, en medio de los murciélagos, a contarnos historias y a hablar de cómo era Guanacaste hace 50, 60 años. Todo eso me llenó de un montón de conocimiento. Entonces yo dije “Okay, voy a agarrar todo esto que yo sé y he visto y he vivido, y lo voy a contar a mi manera en el stand up comedy”. Si algo puedo decir, es que lo mío tal vez no le agrade a todo el mundo y eso uno lo tiene claro, pero lo que sí pueden decir es “este compa es original”.
LV: ¿Por qué cree que en Guanacaste hay tan buenas personas contadoras de historias?
LH: Independientemente de cuál sea tu clase social en la provincia, siempre tenés acceso a las fiestas, las bombas, las retahílas, las corridas de toros. Entonces todo ese montón de cosas te determinan una personalidad, y eso es lo que hace que el guanacasteco sea tan auténtico y tan único. Y eso es un rasgo cultural elemental, la tradición oral en Guanacaste es un eje común. Y véalo, usted está con un amigo y le describe su día. Usted va a encontrar una descripción emocionante, con picos anímicos, con detalles minuciosos, con exageraciones, con hipérboles y con un sentido fantástico entre realismo mágico y la vivencia. Porque nosotros básicamente venimos de los relatos, de mitos, de leyendas, del rescate de los valores tradicionales, que eso usted los remonta a tiempos antiguos. Estás inmerso en una cultura cuyo eje de comunicación es completamente rico en el lenguaje porque es muy narrativo. No es una sociedad distante entre unos y otros.
LV: ¿Quiénes en Guanacaste lo han inspirado a la hora de hacer humor?
LH: Mis referencias principales no son otros comediantes. Son folcloristas, músicos, escritores. La mayoría de las cosas que yo he hecho en comedia todas parten de historias sucedidas aquí y narradas como si las hubiera contado alguien que se crió aquí y que vivió aquí. Uno de los monólogos que más me conoce la gente es el de los pleitos guanacastecos. Ese monólogo es una referencia casi directa del grupo de música Contradanza de Santa Cruz. Ellos tienen una canción que se llama Chinon y es una descripción similar de esos hechos. Tengo un montón de monólogos sobre “La mona”, pero vienen de otros cuentos, vienen de otros relatos. Yo no me he inventado nada, lo único es la forma de contarlo.
Teatros, tele y cine
Luis recuerda que desde pequeño le gustaba hacer chistes y ser el centro de atención en las fiestas. A los cuatro años participó en su primera obra de teatro en el kínder y supo que no le daba miedo estar frente a un público.
Tan pronto subió a los escenarios en el 2010, buscó nuevos lugares en los cuales seguir presentándose, pero era muy difícil lograrlo individualmente. Por eso le propuso a otros “estanduperos” formar un colectivo para poder llegar más fácil a medios de comunicación y promocionar sus eventos. Así nació “Los Insolentes”.
No solo alcanzaron eso. Al año siguiente, convencieron al entonces ministro de Cultura Manuel Obregón de hacer el primer Festival de Stand Up Comedy que continúa hasta hoy en día. Un evento anual que reúne miles de personas y en el cual se presentan comediantes nacionales e internacionales.
Además, ocuparon un espacio en la televisión cuando Canal 9 produjo un programa de Stand Up llamado “Le llamamos comedia”. Toda esa exposición les abrió puertas en otros formatos. Luis por ejemplo participó en la película Maikol Yordan de Viaje perdido y también en la serie.
Aunque el crecimiento de esta disciplina le valió la oportunidad a otros comediantes a trascender nuestras fronteras, el caso de Luis ha sido distinto.
Hay otros comediantes que son más universales, pero también porque ese es su interés. Yo perdí oportunidades buenas de presentarme en otros lugares por lo difícil que era exportar el material, porque está lleno de referencias locales”, comenta Luis sin nada de qué arrepentirse.
LV: ¿Hay diferencia entre contar un chiste aquí en Guanacaste y en San José?
LH: Muchas cosas que allá podrían parecer exóticas aquí son del diario común. Entonces aquí la gracia está no tanto en lo novedoso, sino en cómo lo contás. Hay que comenzar muchas veces por explicar qué es “La mona”, entonces el elemento de asombro comienza por explicar el contexto y hacerlo emocionante de forma resumida para que entre rápido el chiste, mientras que aquí ya entrás con un contexto ganado. Esa es una gran ventaja, ya puedes llegar de una vez a las líneas que querés decir. La familiaridad con los conceptos facilita más la explosividad.
En plena pandemia, le ofrecieron el traslado a un colegio de Santa Cruz, así pudo regresar a su casa en Nicoya y a la provincia que lo vio crecer y donde una vez a la semana se dedica a último proyecto.
Tres quijotes de la pampa
En la sala de profesores del liceo, Luis y dos colegas, Gustavo Chalín Brenes y Jeison Fonseca, se pasaban la palabra de manera fluida, cada uno con un punto de vista distinto de infinidad de temas. En ese momento a Luis se le ocurrió una idea.
“Yo dije: mae, aquí hay un pódcast. Esta vara es vendible en la pantalla, tiene todo para. Hicimos un piloto y nos encantó. Los tres tenemos facilidad de palabra y tratamos de no meternos en temas que no conocemos y si nos metemos lo hacemos saber a los demás: vamos a decir una yeguada”, confiesa Luis.
Chalín sugirió que se llamaran Los Quijotes de la Pampa, compraron lo necesario para tener buena imagen y sonido, y acondicionaron la sala de Luis para armar un set casero.
Su esposa Daniela lo graba, un amigo lo edita y ellos escriben el guión de cada programa en una pequeña pizarra acrílica.
Los episodios de Los Quijotes son relajados, rodeados de pan y de café. Es una excusa de Luis para hablar con amigos en donde cumple un rol mucho menos protagónico y comparte el escenario.
LV: ¿De qué trata Los Quijotes de la Pampa?
LH: Yo siempre dije que a Guanacaste hay que ponerlo en la palestra haciendo algo ingenioso, contemporáneo, pero que siempre se preocupe por respetar y mantener las tradiciones. Y por eso los Quijotes de La Pampa para mí es tan importante, porque siento que buscamos lograr mezclar el humor, la documentación, las locuras, las incoherencias y el rescate de tradiciones y valores. Yo no quiero que sea como los demás pódcast que no le aportan nada original al mundo porque son otra copia de otro. Yo quiero que cuando escuchen esto, aparte de lo que les vamos a ofrecer, también vaya impreso la guanacastequidad. Hasta el momento no hemos hecho nada cancelable. Tenemos nuestra línea editorial: no malas palabras, no sexo, porque somos profes, entonces también tenemos que entender eso.
Los Quijotes de la Pampa está disponible en YouTube (en el último episodio participamos para conversar sobre la importancia del periodismo regional en Guanacaste) pero también por televisión en TV Santa Cruz todos los viernes y domingos a las 3 p. m.
Los Quijotes es su tercer pódcast. Había intentado uno sobre análisis y sugerencias de libros, otro sobre entrevistas a músicos. Y ahora este que ha llegado a cumplir un propósito en su vida.
“Estoy muy contento porque es en un canal de la zona. Siento que estoy retribuyendo todo lo que la provincia hizo por mí y por mi familia, por todos desde que llegamos aquí a Guana”, comenta.
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