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Macarrón: El cocinero del ritmo

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El polvo se adhiere a la piel humedecida de mi cara y brazos. Es lunes por la mañana y el resplandor del sol encandila la calle de cascajo blanco del barrio San Rafael de Liberia.

Llegamos al sector conocido como La Saca de Agua. Acá vive Carlos Isidro Rodríguez Cortés, “Macarrón”, personaje liberiano conocido por ponerle sabor a las fiestas y topes con la música de sus timbales.

Encontrarlo no fue fácil porque a Carlos Rodríguez cuesta ubicarlo en su casa y no usa teléfono celular.

Cuando llegamos a la vivienda, Macarrón ya había salido temprano a trabajar con su carretilla, que utiliza para recolectar productos reciclables y chatarra para luego venderlos.

Finalmente, luego de buscarlo por los alrededores, lo encontramos disfrutando bajo la sombra de un árbol de almendro sentado junto a un grupo de amigos tertuliando con una “pacha”, en la mano.

Delgado como un fideo, —de ahí el apodo— de ojos azules y piel rojiza de caminar largas jornadas debajo del sol, a Macarrón le sobran las invitaciones para tomarse un trago y armar la fiesta.

A puro oído

Al llegar a su casa Macarrón nos dice que los timbales los tiene “desafinados” porque necesita reemplazar los parches de los tambores, pero esto no le impide empezar a tocar una parrandera. Él sabe lo que le gusta a la gente y tiene la capacidad de sacarle un “meneón” a cualquiera.

Al verlo tocar uno siente de inmediato como fluye el ritmo. Con los palillos de madera en ambas manos ejecuta una variedad de golpes constantes; primero en los aros y redobles sobre los parches, mientras que con la mano izquierda alterna toques en el armazón de los timbales y con la mano derecha toca la campana, caja china y platillo (instrumentos que complementan a los timbales), para así mantener el tiempo durante la pieza. 

Con este combo musical, baile incluido, Macarrón no solo arma el show. Se lo roba. Quien lo observa tocar se lleva la impresión de un cocinero alegre que sazona con su mejor salsa un rica comida

¿Cómo aprendió a tocar?, le pregunto. “Yo aprendí a tocar a puro oído. Yo no sé leer pentagrama”, me cuenta él. Eso, sin embargo, no ha sido ningún obstáculo. Una vez hasta tocó con la famosa Marimba Orquesta Maribel de Santa Cruz.

Marimba, timbales y fiesta

La música viene en la sangre de la familia de Carlos Rodríguez. Él recuerda que unos primos tenían un conjunto musical en Atenas, Alajuela. En 1950 su papá Clodomiro Rodríguez decidió traerse a su esposa a Mogote de Bagaces y en 1963 nació Macarrón.

“Soy panzagría (sobrenombre que reciben los bagaceños) pero a Liberia lo llevo en mi corazón”, asegura con una sonrisa.

A los 16 años empezó a “coquetear” con la marimba, la batería y sus primeros timbales hechos por él mismo con galones de plástico.

Hace unos 15 años, su amigo Carlos Guadamuz le regaló los timbales que usa ahora.

Desde entonces, su música suena en salones comunales, topes de toros, fiestas populares y hasta alegra a la afición durante los partidos de fútbol del Municipal Liberia.

Actualmente, Macarrón toca con el marimbero liberiano Heriberto Alvarado conocido como “Chino Cajeta”, dueño de la Marimba La Norteñita.

Heriberto Alvarado dice que acoplar el sonido de la marimba con los timbales de Macarrón hace un mezcla que contagia de fiesta a la gente.  

Para los 25 de julio nos sobran los toques. Creo que la gente se emociona más al oír la bulla de la marimba con los timbales. Es un valor agregado”, asegura Alvarado, quien cree que artistas como Macarrón merecen ser tomados más en cuenta en actividades culturales del cantón y tener una mejor retribución económica.

Me gustaría vivir de la música pero no se puede”, comenta resignado Macarrón. “Me emociona ver a la gente contenta bailando con mi música, eso me hace feliz”, agrega.

Más información

Si usted desea disfrutar de la música de marimba y timbales y apoyar a estos artistas guanacastecos puede llamar a Heriberto Alvarado al 8509-8218 o 8670-7091.

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