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MacGyver cambió las hazañas de la monta por la zapatería

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Para algunos las montaderas de toros son una forma de arriesgar la vida, para otros, es la demostración máxima del valor e intrepidez del montador quien domina la bestia; pero para muchos la monta simplemente corre por las venas de la mayoría de los guanacastecos.

Ese es el caso del ex montador nicoyano, Isaac López Álfaro, quien asegura que su atracción por la monta está inscrita en su ADN; sin embargo, acepta que quien lo hace, debe atenerse las consecuencias y gajes del oficio.

López es más conocido por su apodo de MacGyver, pues desde su infancia hacía todo tipo de inventos y reparaciones como el personaje de la serie de televisión. A sus 57 años, López recuerda lo que fue su gran pasión por más de 20 años, la misma que casi le hace perder su pierna izquierda y lo hizo reflexionar sobre el valor de la vida.

MacGyver aprendió a montar a escondidas de sus padres, en un potrero detrás de su casa en el barrio San Martín cuando tenía 13 años, y aunque en aquel primer encuentro el ternero lo botó, el gusanillo de la monta ya lo había picado. Fue así como López empezó su carrera montando a toros como “El Matasiete” y “El Mapa”, entre otros en Nicoya, Esparza, Santa Cruz y en donde hubiera fiestas.

Aunque el auge de MacGyver se acrecentaba cada vez más, la vida tenía otros planes para este nicoyano, quien en 1992 afrontó la pelea más dura de su vida con “El Dentista”. Aquella monta fue parte de las fiestas de la Virgen de Guadalupe que se hacían frente a la Iglesia Nueva de Nicoya.

El animal era propiedad de Misael Rojas, y López lo recuerda como si fuera ayer. “Era un toro criollo de 500 kilos, de color blanco y muy brioso que no aguantaba que se le encaramaran”, recordó.“Le decían El Dentista porque ya le había quebrado la boca de varios [montadores]”, dijo López, quien aunque no tuvo problemas con sus dientes, al bajarse del toro, este lo pateó en su pierna izquierda, quebrándosela casi en su totalidad.

“Me desbarató la pierna, el peroné me lo quebró en siete partes y me dejó la tibia expuesta”, afirmó López, quien tuvo que ser traslado de urgencia al Hospital La Anexión y luego al México en San José, donde lo operaron tres veces.  

Actualmente, aunque MacGyver tiene la tibia deformada, puede caminar gracias a 7 tornillos que sujetan su pierna. Tras un año en el hospital, Isaac López reflexionó sobre el valor de la vida y los cambios que tenía que hacer: “Mi mamá me regaló una Biblia y empecé a estudiarla. Me di cuenta que estaba muy equivocado y que tenía que dejar los vicios y enderezarme”.

Desde ese momento, dejó para siempre la montadera de toros y decidió “hacerle la pega” –como dicen los montadores- a la vida con el oficio que aprendió de niño: la reparación de calzado. 

Hoy, López es propietario del Taller de Reparación de Calzado MacGyver, ubicado en barrio Calderón Fournier en Nicoya, y en donde afirma reparar cualquier tipo de zapato. Además, recientemente decidió capacitarse con un curso impartido por el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), llamado Ideas Productivas para aprender a manejar su negocio y obtener una ayuda económica para la compra de cuero y otros materiales que necesita para hacer reparaciones.

Isaac López califica su experiencia como una “aventura triste” y respeta la decisión de quienes quieren dedicarse a la monta; pero le recomienda a los jóvenes “que no lo hagan; van a desperdiciar toda su juventud en un deporte muy peligroso”.

Si usted desea cambiar tapillas, tacones, suelas o reparar su bolso, puede comunicarse con él al 5706-7696.

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