Comunidad

Maestra en Hojancha sembró más de 100 árboles y les da mantenimiento con residuos orgánicos del comedor

En la escuelita unidocente San Gerardo de Hojancha no hay sobro de comida que termine en el basurero, todo se usa para abono de los más de 100 árboles que han sembrado los niños liderados por su maestra, Flor María Matarrita.

Desde el 2005, los niños de esta escuela aprenden sobre el ciclo esencial de la vida de los árboles y plantas: gestación, nacimiento y cuidados para su sobrevivencia.

Según la maestra, comenzaron sembrando plantas y árboles nativos de cuencas de agua en el lote vecino de la escuela. Ahí mismo los germinaron, cuidaron y luego sembraron con ayuda del dueño de la finca, Dayner Quirós. Más adelante, siguieron sembrando árboles pero en el terreno del  centro educativo.

Además, todos los 15 de junio celebran el Día del árbol sembrando más… y no los dejan morir.

Durante el año, los cuidan, los podan y los fortalecen con abonos orgánicos que ellos mismos preparan con los residuos orgánicos que deja el comedor escolar y boñiga que consiguen de fincas vecinas, mezcladas con tierra.

Hoy, la finca de su vecino y la escuela están llenos de árboles frutales como jocotes, marañón, guanábana y plátano cuadrado.

“Nosotros les damos mantenimiento con nuestro propio abono, pero si un chiquillo trae de merienda un banano o una fruta, sabe que las cáscaras las tiene que poner en las raíces de los árboles. En esta escuela usted no verá una basura pero ni de un confite”, contó la educadora.

Matarrita, quien trabaja en el centro educativo de San Gerardo desde hace 19 años y lidera este proyecto escolar, es parte de la red de “Guardianes de la Naturaleza”, un proyecto que promueve la educación ambiental con talleres y materiales didácticos.

Hoy, las escuelas de Hojancha como San Gerardo, La Libertad, Pilangosta y La Maravilla,  ya han recibido talleres y capacitaciones de Guardianes.

El proyecto es posible gracias a una beca cuyos fondos provienen del Primer Canje de Deuda por Naturaleza EE.UU-CR, y es liderado por el programa de educación ambiental Guardianes de la Naturaleza y por La Voz de Guanacaste.

“En esta escuela los niños siempre han tenido mucha sensibilidad para cuidar la naturaleza, porque la siembra de árboles los motiva, pero con Guardianes se quedaron sorprendidos de ver cómo la basura puede llegar al mar y destruir a la especies marinas”, agregó Matarrita.

La  iniciativa pretenden capacitar a 2.000 niños y niñas guanacastecas de 19 escuelas rurales de Nicoya y Hojancha.

En Hojancha, Matarrita y sus alumnos ya son guardianes de la naturaleza. Todos los años, los niños visitan la finca del vecino para ver cómo están sus árboles, ayudar en su mantenimiento y disfrutar de los frutos que dio su trabajo.

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