Turismo

Marina de Flamingo está a solo dos permisos de realizarse

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La construcción y reactivación de la Marina de Flamingo es prácticamente un hecho. El proyecto solo está a la espera del aval de la Comisión Marina y Atracaderos Turísticos (CIMAT) y del Minae.

La obra tiene un costo superior a los $30 millones y está a cargo de la empresa  Marina Flamingo Development Group, tras una concesión que le otorgó la Municipalidad de Santa Cruz por 35 años.

En Flamingo existió una pequeña marina administrada por un empresario estadounidense; sin embargo, al no contar con estudio de impacto ambiental, el Tribunal Administrativo Ambiental de Santa Cruz debió ordenar su cierre el 11 de junio del 2004. Desde entonces, hubo varios intentos por retomar el proyecto por parte de la municipalidad, pero ninguno prosperó.

En el 2008 la empresa Matapalo Demm S.A. ganó una licitación; no obstante, luego de una apelación de otra de las empresas que participaron en el concurso, la iniciativa se cayó. La empresa Marina Flamingo Development Group finalmente se quedó con el proyecto y según Joaquín Gamboa, representante de la empresa, el proceso ha sido largo.

Foto por Ariana Crespo

“Estamos gestionando  el proyecto desde hace 19 meses, el mismo ha estado a cargo de un grupo de  diversos  profesionales, expertos en los diferentes  campos. Se han realizado estudios de impacto (ambiental) y de todo tipo y solo nos falta el aval de  viabilidad técnico-ambiental del CIMAT, que esperamos sea en las siguientes semanas”, dijo Gamboa.

La marina se construirá en un espacio de 189.000 m2 (18.9há), a la par de la estación de Guardacostas. Contará con 112 puestos de atraques para yates con dimensiones de entre 30 y 110 pies, tendrá además un centro de convenciones para 800 personas, hotel cinco estrellas con 180 habitaciones, parqueo de yates (dique seco), gasolinera y un centro comercial.

En la etapa de construcción el proyecto emplearía a unas 600 personas y en la etapa operativa tendría unos 400 puestos de trabajo fijos. De acuerdo con Gamboa en una segunda etapa se estaría construyendo un centro de llamadas (Call Center) y se pondría en funcionamiento una máquina desalinizadora que produciría tres litros de aguas por segundo, suficiente volumen  para autoabastecimiento.

Virgilio Guido es un pescador de la zona quien ve con buenos ojos el proyecto, pues cree que traerá turismo calificado, mejoraría el comercio, motivará a los lugareños a emprender con sus negocios y a superarse.

“Todo proyecto de este tipo tiene algún impacto en el ambiente, pero si nos oponemos a eso no se haría nada, no habría progreso en las comunidades. Veámoslo de una manera positiva, esta marina va a movilizar a mucha gente y es la gran oportunidad para que el pueblo se involucre y hayan emprendedores  y  gente capacitándose para ocupar puestos de trabajo”, aseguró Guido.

Pero no para todos el proyecto es positivo. Mercedes Álvarez, empresaria de Flamingo, dijo dudar sobre el impacto que este pueda tener en el ambiente ecológico.

“Yo tengo mis dudas sobre ese proyecto. Por un lado se dice que va a traer empleos y beneficios a los negocios de la zona pero no sé qué tan amigable sea con el medio ambiente.  Yo estaría de acuerdo si no produce daños al ambiente pero eso está por verse. Casi siempre este tipo de proyectos producen afectación al ambiente”, comentó Álvarez.

¿Qué dice la ciencia?

Según un estudio emitido por el Science for Environment Policy (Ciencia para políticas del ambiente) de la Comisión Europea, el transporte marítimo es la tercera fuente de contaminación de los ecosistemas marinos, en particular a través de quema de gasolina, vertidos de desechos y emisión sonora.

Rosa Soto, bióloga de la Estación de biología marina de la Universidad Nacional (UNA), indicó que la emisión de hidrocarburos que se dan en la marinas en Costa Rica es la peor amenaza a las especies marinas por lo que se debe ejercer un control.

“Aquí lo más importante es que exista control de vertederos de  hidrocarburos, ya que estas sustancias son tóxicas y pueden eliminar especies y alterar el ecosistema al romper la cadena alimentaria. El otro problema es toda estructura provoca un efecto sombra que no permite la penetración de la luz a ninguna hora, esto podría provocar áreas desérticas en la parte superficial del fondo marino”, dijo Soto.

Soto explicó que en algunos casos podrían ocurrir cambios positivos, pues hay especies que más bien se agrupan para crear colonias en torno un muelle o marina, pues el ambiente les favorece. Es el caso de algunas especies de crustáceos como sésiles, langostinos y cangrejos.

La experta recomendó que las mismas compañías deben realizar periódicamente un  monitoreo para evaluar el comportamiento de las especies y analizar los  cambios que están ocurriendo con ellas, tomar medidas regulatorias y reducir el impacto en el ecosistema. Para Soto toda actividad humana tiene un efecto negativo en el medio ambiente; lo ideal es reducirlo al máximo.

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