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Mayores inversionistas de Papagayo refugiaron dinero y transacciones en paraísos fiscales

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La corporación costarricense Florida Ice & Farm (Fifco) y la fundación estadounidense Schwan controlaron muchas de sus inversiones millonarias sobre el Polo Turístico Golfo de Papagayo desde una red de compañías de papel creadas en paraísos fiscales.

Las empresas refugiaron sus préstamos, ganancias y transacciones en países como Bahamas, Islas Vírgenes Británicas y Gran Caimán, que no solo están fuera del alcance del control fiscal de Costa Rica sino que no cobran impuestos por este tipo de actividades.

Esos tres países otorgan grandes privilegios a quienes tienen el poder económico para crear redes de compañías y llevar allá sus fortunas. Aunque no siempre las operaciones que se llevan a cabo allí son fraudulentas (algunas veces aprovechan vacíos en las leyes y son legales), suelen ser utilizadas para eludir y evadir el pago de impuestos.

Desde allá se orquestaron los primeros desarrollos como el hotel Four Seasons y la Marina ubicados en Papagayo, una tierra que le pertenece a todos los costarricenses y que el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) concesiona para generar desarrollo y traer empleos a Guanacaste.

Una de las compañías utilizadas por Fifco para administrar sus operaciones en la península fue London Overseas, registrada en Gran Caimán. La Dirección General de Tributación (DGT) de Costa Rica encontró anomalías en declaraciones de renta de Fifco en las que le enviaba dinero a esa sociedad.

En los periodos 2005-2006 y 2009-2010 Tributación encontró que ese dinero había sido reportado por Fifco como “aportes de capital”. Sin embargo, la DGT consideró que más bien eran préstamos y que pudo haber recibido intereses sobre los cuales no estaba pagando impuestos. Como resultado, le cobró una multa total de ¢2.428 millones. (Ver comentario del editor al pie de esta nota).

Consultada por La Voz de Guanacaste, Fifco aseguró que sus actuaciones “estuvieron siempre apegadas al marco legal vigente” y que nunca les generaron un beneficio fiscal. Sus directivos declinaron brindar una entrevista en persona para ampliar detalles y no contestaron puntualmente a varias de las preguntas enviadas al correo electrónico de su departamento de prensa, pero enviaron una declaración escrita general.

Durante tres meses, este medio investigó los emails, transacciones, inversiones e intercambios de acciones entre las compañías controladoras de una de las concesiones de Papagayo, documentos que se filtraron a la prensa internacional desde los bufetes Mossack & Fonseca y Applebay-Estera.

Estas filtraciones son hoy parte de los Panama Papers y Paradise Papers, dos proyectos periodísticos mundiales liderados por el ganador del premio Púlitzer Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés).

La investigación se basó también en los informes de estados financieros de Fifco, que son públicos porque la corporación cotiza en la Bolsa Nacional de Valores, y en los reportes de Schwan ante el fisco de Estados Unidos (el IRS) con los que se corroboraron los nombres de las sociedades que se mencionan en esta investigación y las relaciones entre ellas.

Los registros del IRS, en conjunto con los Paradise Papers, se utilizaron para conocer a la fundación Schwan (The Marvin M. Schwan Charitable Foundation), cuyas inversiones en islas del Caribe y en Costa Rica los condujeron a un camino de pérdidas de casi $500 millones.

Los informes de Fifco y los Panama Papers se utilizaron como insumos para esta nota.

Los directivos de la fundación Schwan no contestaron al cuestionario de preguntas enviado a sus correos electrónicos y a su oficina.

Pulpo de dos cabezas

Fifco y la fundación Schwan fueron —hasta el 2012 y el 2016 respectivamente— los socios mayoritarios de Ecodesarrollo Papagayo, que era la empresa que ellos utilizaban en Costa Rica para canalizar las inversiones que venían desde paraísos fiscales en el polo turístico. De hecho, es la mayor concesionaria del polo: hasta el 2012 tuvo el 41% de sus tierras.

Ecodesarrollo tiene el resort Península de Papagayo, dentro del cual se construyó el Hotel Four Seasons, la marina y un centenar de residencias privadas lujosas.

En vez de invertir directamente en Ecodesarrollo, Fifco utilizó una sociedad offshore creada en Gran Caimán como su subsidiaria para hacer negocios con Schwan durante al menos ocho años: London Caribbean Incorporated. Otra offshore, llamada London Overseas Incorporated, también aparece mencionada en los documentos filtrados, aunque después de publicada esta nota, Fifco aseguró que esta sociedad no tiene nada que ver con sus operaciones en Papagayo. La fundación estadounidense Schwan, a su vez, utilizó dos filiales en Estados Unidos (llamadas Wings of Papagayo y The Kings Foundation Investment Papagayo) para dirigir desde allí sus inversiones. (Ver comentario del editor al pie de esta nota).

Por medio de esas compañías, crearon ocho corporaciones de papel más entre el 2000 y el 2012 que fueron naciendo en este orden: Hobart Management Limited, Desarrollo Papagayo Corporation, Península Papagayo Ventures, Península Papagayo Group Corp., Marina Papagayo Holding, Península Papagayo Clubs Inc. Para finalizar su relación Península Papagayo Principal Holdings.

Por cada línea de negocio nueva en Costa Rica, abrían una sociedad de papel en algún paraíso entre Bahamas e Islas Vírgenes con casi siempre los mismos miembros en sus juntas directivas. Ecodesarrollo Papagayo S. A. expresó vía correo electrónico que la compañía desconoce por qué sus ex accionistas escogieron una jurisdicción diferente a la costarricense para llevar a cabo sus negociaciones.

¿Por qué utilizaban este método? Si usted tiene hambre y hay un restaurante en la esquina, usted cruza la calle y se sienta a comer”, explica el periodista estadounidense especializado en sociedades offshore y consultado para este artículo, David Marchant. “Lo que hacen estas compañías es tomar un taxi, llegar al aeropuerto, subirse a un avión por 20 horas, bajarse, tomar un bus, volver a tomar un avión, hacer todo el camino de regreso y entrar por la puerta de la cocina para por fin sentarse a comer”, continúa.

Para quienes recibimos un salario todas las quincenas como nuestro único insumo para vivir, puede resultar así de extraño que una empresa cree una subsidiaria a miles de kilómetros de distancia para que controle desde allá todas sus inversiones. Es confuso precisamente porque está hecho para eso: para marear.

Juegos del hambre

Es bastante común que compañías del tamaño de Fifco inviertan altas sumas en reconocidos bufetes o incluso tengan departamentos enteros para hacer su “planificación fiscal”, que es el término más políticamente correcto para denominar al uso de vacíos legales que le permite a los grandes contribuyentes contribuir lo menos posible. Es decir, pagar la menor cantidad de impuestos que se pueda.  

Si es ético o no y, sobre todo, si es dañino o no para los países, es una discusión que está encendida en todo el mundo y también en Costa Rica, donde la ineficiencia de Tributación (admitida por el mismo Ministerio de Hacienda) y las todavía muy laxas leyes de impuestos permiten que los más ricos tengan alternativas para sacarse algunos tributos de encima mientras que a la clase media no le queda más que pagarlos porque la retención es automática en el salario o en los productos que compramos cuando vamos al súper.

“Conforme menos paguen las grandes empresas, más le tocará sostener este país a los consumidores y a los asalariados, con lo que se deteriora la clase media”, explica el especialista del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, Abelardo Medina.

“Que un país permita que la gente no pague impuestos obliga a la Administración a aumentar los impuestos al consumo para hacerle frente al gasto, y ahí es cuando todos los contribuyentes se ven afectados”, dice Medina. El juego de los paraísos fiscales es también un juego del hambre.  

Un mal cálculo

En los periodos 2005-2006 y 2009-2010, la Dirección General de Tributación (DGT, ente encargado en Costa Rica de la recaudación fiscal) encontró un pago menor de impuesto de renta por una declaración errónea de la operación realizada por Fifco con su subsidiaria en Gran Caimán, London Overseas.

Foto desde un barco mirando al Golfo de Papagayo- Cortesía del ICT

Foto desde un barco mirando al Golfo de Papagayo- Cortesía del ICT

Según la DGT, un supuesto aporte de dinero para fortalecer el capital de la compañía en Gran Caimán era en realidad un préstamo sobre el cual Fifco pudo haber recibido intereses y que sobre ellos tenía que pagar impuestos, pero no lo hizo.

Aunque la compañía elevó el caso al Tribunal Contencioso Administrativo, insistiendo en que este impago es “a lo sumo una diferencia de interpretación”, prefirió pagarle una de las multas a Tributación, por la cual desembolsó ¢1.681 millones.

En el periodo 2009-2010, Tributación volvió a encontrar la misma “diferencia” en el pago de la renta de Fifco. Esta vez, le cobró ¢747 millones de multa que, hasta el último informe del 2017, aún estaba en apelación ante el Tribunal Fiscal Administrativo.

Al cierre de edición, la compañía no había enviado las respuestas relacionadas con este tema.

¿Para qué utilizaba Fifco sociedades en paraísos fiscales?

Antes del 2012, los Papeles de Panamá evidencian que Fifco tenía inversiones de $14,8 millones en Península de Papagayo Ventures y por $6,8 millones en PP Holdings.

Pese a que Fifco era accionista directa de Ecodesarrollo Papagayo S. A., desde el 2005 no hizo ninguna inversión sobre ella directamente, sino que se limitaba a enviar el dinero a las offshore y desde allá gestionaba las inversiones.

Los estados financieros de Fifco evidencian que la compañía también utilizaba a sus offshore para garantizar préstamos con el Scotiabank de Gran Caimán a favor de Ecodesarrollo.

Rodolfo Jiménez Borbón y Ramón Mendiola son parte de los directivos de Fifco que firmaban las transacciones de acciones que hacían las offshore relacionadas con Papagayo. A la lista de miembros de juntas directivas se suman Thomas Alvarado, Arturo Alexis Loría y Wilhem Steinvorth, también de Fifco.

La corporación costarricense dejó de hacer negocios con la fundación estadounidense en el 2012, cuando acordó traspasar todas sus acciones sobre las sociedades que controlaban a Ecodesarrollo Papagayo a otra compañía y, a cambio, obtuvo 311 hectáreas sin construir en el sector norte de la Península y dos residencias construidas en la parte sur, donde ya ha anunciado grandes desarrollos.

En una declaración hecha al diario La Nación en abril del año pasado, Rodolfo Jiménez Borbón explicó que formaron sociedades en paraísos fiscales porque el socio mayoritario (la fundación Schwan) quería hacer los negocios en un “territorio neutral”.

Sin embargo, sus estados financieros revelan que las compañías no se cerraron luego del 2012. Hasta el 2016, London Caribbean y London Overseas seguían apareciendo como subsidiarias de la compañía.

Así se movían las inversiones sobre Papagayo desde los paraísos fiscales

¿Alguna vez se ha detenido a observar el intrincado trabajo que tiene una tela de araña? Imagine que en cada nudo de la red hay un nombre. Cada nombre representa una corporación y tres o cuatro hilos más se desprenden de él con otros nombres al final. Nombres de personas y de corporaciones. Luego amplíe el foco para ver cuántos nombres se repiten en cada nodo y en cada corporación y transporte la red al Caribe: ubíquela sobre Bahamas, Gran Caimán y las Islas Vírgenes Británicas y  verá  a la red de offshores más delicadas y elaboradas de Guanacaste.

Esa red es la que sostuvo el desarrollo inmobiliario de la concesionaria más grande sobre la Península de Papagayo, Ecodesarrollo Papagayo, durante al menos 15 años.

El 21 de setiembre del 2000, un abogado de Mossack & Fonseca en Islas Vírgenes Británicas comienza a tejer este entramado de redes. Ecodesarrollo Papagayo y la fundación Schwan fueron los primeros accionistas de una nueva sociedad que inscribió ese día el abogado en Islas Vírgenes Británicas. Se llamaba Desarrollo Papagayo Corporation.

La formalizaron con pocas acciones registradas y, dos años más tarde, le inyectaron capital para que desde allí se desprendieran los fondos para el desarrollo del hotel Four Seasons en la Península de Papagayo, según consta en el acuerdo de accionistas filtrado en los Panama Papers y fechado el 1° de noviembre del 2002.

Para hacerlo, Ecodesarrollo aportó un capital de $21 millones y Schwan de $12,6 millones. Schwan también le haría un préstamo a esta nueva sociedad por otros $8 millones que pagaría un tercer socio llamado Four Seasons Hotels, inscrito en Barbados (que es otro paraíso fiscal).

Desarrollo Papagayo Corporation debería utilizar todas estas inyecciones de capital únicamente en comprar las acciones de Grupo Istmo de Papagayo, una sociedad creada en Costa Rica para levantar el hotel Four Seasons, indica el documento filtrado.

En el 2002, tanto Schwan como Ecodesarrollo dejan de aparecer como accionistas de Desarrollo Papagayo Corporation y el resto de las compañías para siempre. En su lugar  sus subsidiarias son las que toman decisiones, aunque los directivos que las firman siguen siendo los mismos. A veces aparecen como apoderados y otras veces como presidentes, pero sus nombres se repiten infinitamente en todos los documentos.  

Luego de la construcción del Four Seasons siguió la de la Marina, para la cual también se creó una subsidiaria offshore en el 2006, llamada Marina Papagayo Holding Limited, que controlaba sus acciones. Después se constituyeron otras más para otros desarrollos y servicios.

En buena parte de las sociedades creadas figuraba el nombre del CEO de Ecodesarrollo, Allan Kelso Machado, como apoderado general o generalísimo sin límite de suma. Mediante un correo electrónico, la empresa contestó que estas transacciones nunca fueron relevantes para Ecodesarrollo “desde el punto de vista operativo, fiscal o regulatorio” y que desconocen por qué sus accionistas decidieron utilizar otra jurisdicción diferente a la de Costa Rica.

Fifco dejó de ser socio de Ecodesarrollo en Costa Rica en el 2012. Al mismo tiempo, en Islas Vírgenes Británicas, le cedió todas sus acciones sobre las compañías que controlaban a Ecodesarrollo a Wings of Papagayo (subsidiaria de Schwan) mediante la creación de una nueva offshore, Península Papagayo Principal Holding.

En el 2016, Gencom, una poderosa firma que se dedica a la hotelería en todo el mundo, compró todas las acciones de Schwan sobre Ecodesarrollo. Un paseo por sus tierras muestra el impacto que la adquisición tuvo sobre el complejo turístico: por todas partes hay hombres trabajando en el mejoramiento de las vías y el Four Seasons lleva ya varios meses cerrado por remodelaciones, así como el Hyatt y otros desarrollos comprados por Gencom.

Mientras tanto los guanacastecos, y sobre todo los liberianos siguen preguntándose quién le sacó provecho realmente a Papagayo. La respuesta está en otro paraíso, a miles de kilómetros de aquí.

Acceda aquí al excel completo de las offshore y los movimientos de acciones de Fifco y Schwan.

Investigación producida en alianza con:

*Nota de la editora: Este reportaje fue ligeramente modificado en uno de sus párrafos luego de que la compañía Fifco solicitara aclarar que London Overseas no fue utilizada para hacer negocios con Papagayo, pese a que así lo confirmaron en un correo anterior.

Aunque los archivos filtrados por los Papeles de Panamá muestran una relación entre esta subsidiaria y los proyectos de Fifco en Papagayo, la compañía aseguró —después de la publicación de esta nota— que nunca la utilizaron para este proyecto sino para otros en Panamá y Nicaragua.

“Es a través de London Overseas que se tienen participaciones en empresas asociadas fuera de Costa Rica (empresas en donde se tiene una participación accionaria pero no control).  Estas empresas operan en otros países como es el caso de nuestra participación en una cervecería en Panamá y una cervecería en Nicaragua”.  

En un correo enviado como respuesta a las primeras preguntas enviadas, la compañía confirmó que las subsidiarias mencionadas se crearon únicamente con el objetivo de hacer negocios con su socio en Papagayo, la fundación Schwan.

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