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Siete mitos del cambio climático y cómo afecta a Guanacaste

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Una provincia de climas extremos. Por un lado, la época seca, con temperaturas altas y una mayor aridez en los suelos, y por otro, la lluviosa, cuando las inundaciones azotan con más fuerza a algunas comunidades. 

Es conocida por sus playas, pero en realidad está llena de diversidad. Manglares, ríos, cataratas y especies llenan de riqueza natural toda su anchura. 

Esa es Guanacaste, pero ¿es cierto que el cambio climático impactará toda su abundancia por igual o que los suelos serán más secos porque lloverá menos? 

Con ayuda de investigadores de las condiciones climáticas de la provincia, abordamos estos y otros mitos, e incógnitas. 

1. ¿No podemos hacer nada para adaptarnos al cambio climático?

“Si no empezamos a actuar ya, qué va a ser de las generaciones dentro de 50 años. Si estamos exactamente en el mismo punto en el que estamos ahorita, esto va a ser insostenible”, apunta Andrea Suárez Serrano, coordinadora del Centro de Recursos Hídricos para Centroamérica y el Caribe (Hidrocec) de la Universidad Nacional (UNA). 

Las soluciones pueden ser vistas desde dos caras: la mitigación, que se ocupa de las causas del cambio climático, principalmente desde la reducción de emisiones y la adaptación, que aborda sus impactos.

Ahí entra la resiliencia al cambio climático, definida como la capacidad que tienen los entornos naturales y las sociedades para enfrentar las diferentes presiones y los impactos que causan los cambios en los patrones del clima. 

La comunidad de Rosario, en San Antonio de Nicoya en Guanacaste, retrata cómo esto es posible, decidió unirse para crear un milagro: que la Laguna de Mata Redonda no se secara por completo, algo que no había ocurrido desde que la sequía del 2014 golpeó a la provincia. 

También en La Voz te hemos contado más historias de resiliencia, como la de un grupo de mujeres que se unieron para restaurar un manglar en La Cruz y la de dos proyectos en Guanacaste que se preocupan por redibujar la selva marina que está a punto de desaparecer

2. ¿Fenómenos como El Niño son causados por el cambio climático?

El cambio climático puede ser natural o antropogénico (causado por los seres humanos), pero especialistas utilizan más este último al definir este concepto. 

Así que aunque puede ser tentador asociar el cambio climático con el fenómeno de El Niño, es impreciso hacerlo porque este fenómeno es natural. 

“Los Niños están asociados con sequías y es común que la gente los confunda con el cambio climático, cuando en realidad han estado ahí desde hace miles de años”, explica Hugo Hildalgo, director del Centro de Investigaciones Geofísicas (Cigefi) de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Además, en la vía contraria, tampoco hay suficiente evidencia respecto a cómo impactará el cambio climático a El Niño. 

Si bien podría ser que el cambio climático a futuro se manifieste con una mayor frecuencia de estos fenómenos y de forma más severa, la realidad es que “eso no está comprobado todavía”. “Lo va a afectar, pero la relación no es tan simple”, dice Hidalgo.

3. ¿Cada año vemos un comportamiento “normal” del clima?

Cuando hablamos de época seca o lluviosa en la provincia, la variabilidad climática es una realidad. 

Este concepto hace referencia a las oscilaciones del clima, pero no en un evento en específico, sino históricos, apunta el investigador Pável Bautista, del Centro Mesoamericano de Desarrollo Sostenible del Trópico Seco (Cemede) de la UNA.

Bautista forma parte de un grupo que estudia a las comunidades costeras Cuajiniquil, Santa Cecilia y El Jobo de La Cruz en Guanacaste. Como parte de la investigación, el equipo realizó una encuesta sobre conceptos de cambio climático, y se toparon con que los y las guanacastecas de esas zonas repetían la frase “año normal”. 

“No podemos hablar de un año normal, cuando eso no existe”. “La gente percibe y recuerda mucho de los eventos extremos y recuerda la reciente sequía, que ocurrió del 2013 a más o menos el 2016. Entonces, hablan de que la época de lluvias inicia en setiembre, pero eso no ocurre así todos los años. En realidad eso varía cada año”, dice Bautista.

Desde el 2009, el Corredor Seco Centroamericano al que Guanacaste pertenece ha venido enfrentando sequías constantes que, según las proyecciones, serán cada vez más duras. Crédito: César Arroyo

4. ¿Cada vez cae menos lluvia y por esto la provincia será más seca?

Guanacaste es más árido que el resto del país, pero esto no quiere decir que en la provincia no llueva, ni que la época lluviosa que azota a la provincia haya mermado. De hecho, las precipitaciones anuales muestran un comportamiento muy similar un periodo tras otro. Lo que ocurre es que la lluvia se distribuye de manera desigual durante el año.

En Nicoya, la precipitación alcanza 2.000 milímetros al año y en Cuajiniquil en Santa Cruz, 1.800 milímetros, datos nada despreciables según estudios del Cigefi, de la UCR

Aunque el patrón de lluvias no ha mostrado cambios significativos en Guanacaste, su tierra sí evidencia una mayor aridez.

Las sequías son más que conocidas en la provincia, pero cada diez años son más prolongadas, apunta el director del Cigefi, Hugo Hidalgo.

¿Qué incide en que la región sea más seca? No solamente el fenómeno de El Niño, también los vientos alisios y la temperatura superficial del mar.

La temperatura sí ha aumentado y lo seguirá haciendo producto del cambio climático. Al presentarse una mayor demanda de agua de la atmósfera y no existir una compensación de mayores lluvias, la aridez de los suelos es mayor. 

Guanacaste tendrá condiciones más secas a futuro, pero no por una menor cantidad de lluvia, explica Hidalgo, sino porque la temperatura continuará subiendo. 

Las precipitaciones mostrarán variaciones relativamente pequeñas en la provincia, mientras los cambios de temperatura serán significativos, según el Cigefi, como parte de estudios en el marco del Programa Integral del Corredor Seco Centroamericano (PICSC).

El suministro de agua, la recarga de los acuíferos, el agua para la agricultura y para el ambiente se verán reducidos por el aumento en la aridez, y como el suelo se pone más seco, aumentan los incendios forestales, dice Hidalgo.

5. ¿La explotación agroindustrial del agua no afecta a la provincia?

“El agua se nos está yendo de las manos”, destaca Suárez, de Hidrocec.

Suárez forma parte de un proyecto que Hidrocec está realizando junto con la Universidad Técnica de Dresde, de Alemania, y el Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (Senara), para desarrollar un modelo que permita estimar la disponibilidad de agua en la microcuenca Huacas-Tamarindo en Santa Cruz. El análisis está basado en los pozos monitoreados por Senara y ya van obteniendo algunos resultados.

“Tuvimos como resultado bastantes escenarios a 25 años, a 50 años, y el peor escenario es que sí vamos a tener un déficit de agua y eso no es una mentira”, explica. 

Añade que “para nadie es un secreto que (los pozos) han sido y están siendo sobreexplotados, y que por el tema de la sequía los niveles disminuyeron a tal punto que tuvimos salinización de pozos. Hay pozos tanto en Brasilito como en Tamarindo que sacaron de uso porque estaban salinizados”.

¿Cómo atenderlo? Para la provincia, y las zonas costeras, es fundamental optar por el uso del agua superficial, reusar el agua para los cultivos y la producción, y no depender tanto del agua subterránea, “no pensar en una mayor extracción de agua del río Tempisque porque ya no es sostenible”, dice Suárez.

6. ¿Falta tiempo para que el cambio climático nos impacte? 

Quizá veamos el cambio climático como un tema muy lejano, pero la variabilidad climática nos está tocando la puerta.

Los eventos hidrometereológicos tales como sequías, huracanes y tormentas tropicales golpean de forma más recurrente y fuerte a la provincia. 

En estos últimos años, los estudios indican que han habido periodos en los que tenemos fenómenos de El Niño o La Niña más cercanos entre sí, indicó Suárez.

Estas oscilaciones en el clima se convierten en evidencia del cambio climático, cuando son estudiadas durante un periodo prolongado (pueden ser inclusive décadas) y muestran variación estadística en ese tiempo. 

Pese a que Guanacaste registra una cantidad muy similar de lluvia acumulada cada año, “la manera en que llueve sí parece estar cambiando, los eventos extremos son cada vez más extremos. Tal vez no llueve mucho más en un año, pero cuando llueve, lo hace torrencialmente”, apuntó Hidalgo del Cigefi.

Según el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), algunos científicos coinciden en que los efectos de la variabilidad climática interanual se están mezclando y potenciando con los impactos del cambio climático.

A nivel mundial, la evidencia en los efectos del calentamiento en la atmósfera es sólida. 

7. ¿El cambio climático afectará a todos por igual? 

La variabilidad climática impacta a algunas zonas de la provincia con más fuerza y el cambio climático golpeará primero a las más explotadas por el ser humano. 

El cantón de La Cruz enfrenta una de las realidades más duras. Ahí tenemos los acuíferos costeros, cuyas amenazas y vulnerabilidades han aumentado con el paso de los años, comenta Suárez, de Hidrocec. ¿Por qué? El desarrollo turístico y urbano que se ha generado en la región está causando la sobreexplotación de algunos de estos recursos.

El cambio climático va más allá de un factor ambiental, también afecta a las sociedades, su economía y sus actividades productivas.

En la provincia, las oscilaciones del clima están impactando distinto a seis sectores: ganadero, agrícola, pesquero, turístico, comunitario e hídrico, según evidencia del Cemede. 

En el sector turístico, la falta de lluvia no es vista como algo negativo, porque se activa el negocio, todo lo contrario para sectores que necesitan las precipitaciones para desarrollar su actividad económica, por ejemplo, la agricultura, cuenta Bautista, del Cemede. “Ellos refieren que el clima en La Cruz es duro para desarrollar esas actividades”, añade.

A nivel mundial, instituciones como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) afirman que el cambio climático seguirá causando más fenómenos meteorológicos extremos, como la degradación de tierras y desertificación, la escasez de agua, subidas en el nivel del mar y cambios de temperaturas. “Todo ello afectará primero a la población rural pobre, dificultando seriamente sus esfuerzos por alimentar al planeta entero”, anota esta organización.

Los mitos alrededor del cambio climático son muchísimos, y los hallazgos de los investigadores apuntan a que la población guanacasteca está aprendiendo del tema, pero el bache de desinformación es profundo. 

Bautista afirma que en las investigaciones han notado “la gente en Guanacaste reconoce el cambio climático, pero no las razones por las que esto está sucediendo, ni qué pueden hacer para adaptarse”.

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