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Omar Perdomo: un trotamundos que hace arte hasta con los desechos

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Viajar puede ser un verbo que normalmente se asocia a las vacaciones o a un deseo de conocer más allá de las fronteras, pero para Omar Perdomo esa acción se relaciona directamente con una necesidad de vida y a su mayor fuente de inspiración.

A sus 62 años de edad, Perdomo ha dedicado la mayor parte de su vida a viajar por América, África y Europa, y a desarrollar su arte con cualquier tipo de material que  encuentre en sus aventuras. Hoy, su destino lo ha llevado a Sámara, en donde vive desde hace seis años y tiene la tienda de artesanías Arte Sin Fronteras.

Desde los 10 años, este hombre oriundo de la ciudad de Neiva, Colombia,  descubrió en el arte su forma de vida y una manera de reutilizar elementos que podrían ser útiles en la rutina diaria.

“Comencé a trabajar en artesanías, no para vivir directamente de ellas, sino como manera de adecuar un sistema de vida. Todo se hacía con artesanías, por ejemplo, se hacían las jícaras para transportar agua o las mochilas tejidas para trabajar en el campo”, cuenta Perdomo.

El trabajo de Perdomo pudiese parecerse a un catálogo de disciplinas en donde aparecen la orfebrería, la escultura, el tejido, el uso de material reciclado, entre otras técnicas.

Con el deseo de conocer sus raíces, Perdomo inició su recorrido por el continente americano a los 20 años, en donde visitó en una primera etapa a Sur América, para aprender de las técnicas de cada región.

“En cada viaje, siempre iba recolectando la materia prima como el hueso, el coral, concha, bambú, todos los materiales que encontraba y a la vez iba creando. Además, en cada lugar iba aprendiendo de su cultura”, comentó el artista.

Sin tener exactitud de cuánto tiempo estuvo en cada país y luego de conocer casi todo el continente americano, el colombiano cruzó el charco para visitar África y posteriormente se mudó a Bruselas, en donde tuvo cinco hijos (dos hombres y tres mujeres). Sus hijos también heredaron el talento con las manos, por lo que los cinco saben hacer artesanías y han sacado sus estudios gracias a la vente de sus piezas artísticas.

De Bélgica a la gran Tiquicia

Gracias a su hijo menor, Martín,  Perdomo llegó por tiempo indefinido a Costa Rica, pues quiso que además de que hablara español y francés, tuviera una tercera lengua, por lo que un sitio turístico como Sámara le ayudaría aprender inglés.

“Yo estoy en Costa Rica porque es un país que tiene acogida a otras culturas. Sámara tiene una energía muy particular, Sámara es un sitio con un foco de energía muy especial. Yo creo que más adelante van a conocer información científica que lo confirme y su gente por la misma que tiene energía, me ha dado una buena acogida, me ha adoptado”, expresó Perdomo.

Celoso de su enigmático estilo de vida, Perdomo se asemeja a una cebolla, en la que hay que pelar capa por capa para llegar hasta el fondo, pero ese fondo desnuda a un veterano que aun tiene un espíritu adolescente, que desea vivir más andanzas.

Por ahora, no tiene muy claro cuál será su próximo destino, pero sabe que pronto deberá dejar Sámara para seguir con su camino. Además, Perdomo visita constantemente Bruselas, pues ahí tiene otra galería de arte, en donde realiza exposiciones de escultura.

Arte Sin Fronteras se ubica en el Natural Center de Sámara y se abre de lunes a sábados de 8 a.m. a 7 p.m. Para mayor información, puede llamar al 8482-3343.

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