Turismo

Parques nacionales de Guanacaste excluyen a personas con discapacidad

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El presidente del Concejo Municipal de Liberia, Juan Flores, tiene una discapacidad móvil y no se anima a visitar los parques nacionales de Guanacaste porque sabe que la mayoría carece de aceras amplias y seguras que le permitan desplazarse en sillas de ruedas.

“Uno se acostumbró a no ir a esos lugares porque no existen comodidades”, dijo Flores. 

Disfrutar de la naturaleza en la mayoría de los parques nacionales de Guanacaste es prácticamente un privilegio al que todavía no pueden acceder las personas que tienen alguna discapacidad.

Solo en el Parque Nacional Santa Rosa existe un sendero de acceso universal que no discrimina a las personas por su condición física o mental, pero nada parecido sucede en las más de 30 zonas del sistema de Áreas de Conservación de la provincia.

El “turismo accesible” —término que se utiliza para denominar a lugares y actividades que tienen infraestructura adaptada para personas con alguna discapacidad— no se practica en Guanacaste.

La información fue confirmada por los directores de las tres Áreas de Conservación que existen en la provincia.

“Lo único que contamos son baños adaptados que cumplen con la Ley 7600 en el Parque Nacional Barra Honda, el Refugio de Vida Silvestre Camaronal, en el parque Marino Las Baulas y el Refugio de Ostional”, dijo el director del Área de Conservación Tempisque, Nelson Marín.

El director administrativo del Área de Conservación Arenal Tempisque, Mario Aguilar, indicó que en el Parque Nacional Tenorio tienen un sendero de 300 metros hecho con cemento que permite el acceso en sillas de ruedas hasta cierta parte del trayecto, pero que no llega hasta la catarata del río Celeste, el principal atractivo del lugar. 

En el Refugio Cipancí existe una rampa de cemento pero de igual forma es de muy pocos metros. Por estas carencias en accesibilidad, el encargado del ACAT no recomienda la visita de personas con alguna discapacidad a estas zonas. 

“Realmente el acceso es pobre y riesgoso. Creo que en materia de accesibilidad estamos en pañales”, afirmó Aguilar.  

Un sendero universal

El Parque Nacional Santa Rosa es la única área protegida de Guanacaste que cuenta con un sendero universal que es accesible para personas con cualquier tipo de discapacidad, destacó el encargado del Área de Conservación Guanacaste, Alejandro Masís. 

El sendero lleva el nombre del árbol Indio Desnudo, que es muy común en el bosque del parque, y cuenta con losetas y mapas táctiles, braille y esculturas a las que las personas ciegas pueden tocar e identificar.   

El trayecto tiene una superficie de ruedo con pendientes apropiadas para gente con discapacidad móvil, así como un puente peatonal, bahías de descanso, y un servicio sanitario conforme a la Ley 7.600.

Parques necesitan fondos

Para lograr esto se necesitan fondos. El arquitecto del Sinac, Diego Jiménez, explicó que todavía hay mucho por hacer en materia de accesibilidad en parques nacionales y que el problema es la falta de financiamiento.

Construir un sendero universal como el de Santa Rosa ronda los ¢100 millones, según datos del Sinac.

Alejandro Masís del ACG dijo que es necesaria la colaboración económica de empresas privadas para crear más de estos espacios. Por ejemplo, el sendero de Santa Rosa se construyó con la ayuda de 27 organizaciones privadas y fondos del Sinac.

En el Parque Nacional Barra Honda, por ejemplo, existe la iniciativa de habilitar un sendero adaptado para personas con discapacidad móvil y están buscando la ayuda de las empresas para poder financiarlo y tenerlo habilitado en el 2019, confirmó Nelson Marín. 

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