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Paso Real: el puente que transformó a Liberia en el siglo XX

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Cuando era güila, siempre me llamó la atención el nombre que le pusieron alPuente Real de Liberia. Me imaginaba que por allí, quizás, habían pasado miembros de la realeza, porque si no, ¿por qué sería un puente “Real”?

Esa misma pregunta la volví a hacer cuando empecé este artículo. La respuesta de las fuentes consultadas es que el puente heredó el nombre del Paso Real, que era el sitio que comunicaba al Camino Real (o Camino del Arreo) con la Calle Real en la época de la colonia. Los habitantes de la colonia no tenían mucha creatividad para llamar a sus calles principales.

Aunque nunca pasó un rey por allí para entrar a la ciudad, los caballos y vehículos de todos los expresidentes de Costa Rica sí ingresaron por esta estructura desde 1907, cuando lo construyeron, y hasta 1955, cuando el entonces nuevo puente sobre el río Liberia le robó el protagonismo… pero no la importancia.

Su construcción fue el elemento transformador de la ciudad de Liberia. Es el puente más valioso de Liberia por la trascendencia económica, cultural y política, por ser el principal acceso a la ciudad”, cuenta el historiador del Centro de Patrimonio, Carlos Manuel Zamora. Justamente, estas fueron las razones por las que recibió la declaratoria como patrimonio histórico arquitectónico de Costa Rica en el 2011.

Sin embargo, como buen miembro de la realeza, al puente siempre lo acompañan el conflicto y la polémica. Estos días no son la excepción.

Un puente clave

El puente mejoró la economía de los liberianos. Toda la carga de productos, el comercio y las personas que viajaban desde y hacia San José transitaron en mayor cantidad y con más facilidad gracias al puente, destacó el abogado e historiador guanacasteco, Ronny Pizarro Méndez.

El Puente Real comunica los barrios del sur de Liberia con el centro de la ciudad. Foto por: César Arroyo.

El expresidente Ascensión Esquivel Ibarra sabía lo necesario que era construir una estructura que hiciera justamente eso: facilitar el ingreso de personas y productos a Liberia. Era muy necesario sobre todo en época de invierno, por las crecidas del río. Finalmente, en 1907, le concesionó su construcción a la American Bridge Company de Nueva York.

El diseño que hizo la empresa norteamericana es bastante particular: es un puente de tipo ferroviario que nunca se usó para el paso del tren pese a que tenía un solo carril. Así lo destaca el Centro de Patrimonio costarricense.  

Cuenta el maestro liberiano Miguel Fajardo que la nueva infraestructura permitía llegar más fácilmente a uno de los barrios más adinerados de la ciudad, el Barrio Condega, donde vivían los dueños de las grandes haciendas de la época.

También fue un punto estratégico para la vida política de Liberia y de Guanacaste, pues comunicaba directamente con el edificio de la Gobernación (hoy al costado de la iglesia). Hasta 1990, esa era la sede del gobernador provincial, que en esa época era una figura del Poder Ejecutivo, nombrada por el presidente de la República.  

El tope de toros también ha sido clave en la relación que tiene el puente con los liberianos. La tradición de llevar los toros por las principales calles de Liberia en época de fiestas hasta hoy continúa. 

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La vía de la discordia

Con toda su carga histórica, el puente es ya un personaje de la ciudad que no se escapa de polémicas y divergencias. Algunos de los vecinos de Liberia consideran que hay que conservarlo y, para otros, hay que cambiarlo por uno moderno, de doble carril.

El alcalde de Liberia, Julio Viales, cree que el puente presenta un riesgo para las personas que lo transitan porque algunas de las tablas de la superficie de ruedo están sueltas y expuestas.                    

Yo creo que lo ideal sería quitar el puente de ahí, colocarlo en otro lugar como atracción turística y hacer un puente nuevo”, dijo Viales, quien agregó que la municipalidad no tiene los recursos, ni los materiales para restaurar la estructura.

Así luce el puente desde abajo. Algunas de las tablas de la superficie de ruedo están sueltas. Foto por: César Arroyo.

Por esta razón, la municipalidad de Liberia decidió cerrar parcialmente el paso en agosto de este año, para que ningún automotor de cuatro ruedas lo atraviese.

El Ministerio de Cultura restauró el puente real con una inversión superior a los ¢90 millones en el 2013, pero la mejora ya cumplió su vida útil.   

La integrante de Asociación para la Cultura de Liberia, Nuria Cuadra, no está de acuerdo con esta postura del alcalde porque el puente es patrimonio y por tanto, no se puede mover de donde está.

Estas preocupaciones llegaron hasta los regidores de Liberia, que se reunirán este mes con funcionarios del Centro de Patrimonio para evaluar un presupuesto que mejore la estructura actual. La realeza resiste, por ahora.

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