Regional

Peñas Blancas respira tensión con olor a África

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Después de abierta la frontera sur para algunos migrantes africanos (legales y muchos más ilegales), para la mayoría de los ticos, el destino de ellos es desconocido y su presencia es algo que se ve solo en los medios. Pero para los habitantes de la zona fronteriza norte de nuestro país (Peñas Blancas, La Cruz), esto no es un secreto; los migrantes están aglomerados a lo largo y ancho de este punto fronterizo.

Con solo entrar en los alrededores se nota la presencia de personas de tez oscura; más oscura que la piel  guanacasteca o nicaragüense que vive cerca de la guarda raya en Peñas Blancas.

Apostados en ambos lados de la calles; agrupados, sentados sobre rocas, durmiendo en bancas de los pequeños locales comerciales, algunas madres con niños en brazos, algunos hablando por teléfono quién sabe a dónde, otros tratando de ocupar su tiempo en algo que les distraiga de su desdichada realidad y todos al mismo tiempo preguntándose ¿por qué les cierran el paso? Ellos no quieren quedarse en Costa Rica; tampoco en Nicaragua.

Se llama Nacero  y es de Senegal: “Voy pa´ Estados Unidos

¿Por qué va para USA?

Familia en África; no tene nada… muy pubre, quiero ir Estados Unidos porque trabaro”, responde con un español improvisado.

Nacero, al igual que otros que lo acompañan  no entiende por qué no lo deja pasar la frontera hacia Nicaragua y continuar su camino. Algunos aseguran que tienen ya cerca de dos meses de estar “varados” aquí. Ellos, junto con otros, ya han tratado por otros medios – no los legales- para llegar hasta Honduras en aras de seguir su destino.

Intento hablar con las mujeres, pero me esquivan, desconfían del desconocido. Los niños se tapan sus caras cuando ven mi cámara y caminan para otro lado.

Dranghi- República del Congo: “Hemos pagado un piaje pa´pasar Nicaragua- Muito miserable- muito problemas; Cuando voy pasa- camina una hora… Llega ladrón, toma toda diñero más $600 dola perdido… volta aquí de nuevo—sin come— nachi” …

Muchos de ellos aseguran haber pagado a los “coyotes” para pasar hasta Honduras.

Algunos pasaron más de dos días caminando entre las montañas sin comer ni beber hasta haber sido abandonados o capturados por autoridades nicas.

Hagaf- Ghanna: “estoy aquí para ir a estados unidos… ese es mi destino… Mucha gente acá no tiene dinero… todos van a morir aquí… No tenemos ayuda. Solo hace dos días atrás un chico murió de frustración… y otro de frustración- otra gente también muere en la montaña… estuve un en grupo hace unos días atrás y perdimos 31 personas ahora…

Con solo entrar a los alrededores de Peñas Blancas, el ambiente denota tensión y desazón. Los migrantes al ver que algunos se reúnen alrededor de un “desconocido”, acuden con prontitud a ver de qué se trata. Quizás sea un “coyote” ofreciendo una nueva alternativa para cruzar Nicaragua. Tal vez ayuda de la Cruz Roja, única institución que los está asistiendo. Una patrulla al ver el alboroto, se acerca y se detiene para llamar pedir identificación y una razón de estar ahí al “alborotador”. Ese soy yo.

Me explican los señores oficiales que algunas veces han tenido problemas con los traficantes de personas que llegan a buscar “hacer negocio con los inquilinos de las calles”. Estos, al ser identificados por las víctimas, son increpados y se dan broncas. Además, es una señal para capturar también a los “tratadores”.

En los alrededores, sin cruzar a la zona limítrofe, dicen los migrantes  que calculan un número aproximado a las novecientas personas: hombres, mujeres, embarazadas y niños viviendo de lo que pueden y a como pueden. La mayoría se muestran enfermos y muy desconfiados de dejarse tomar fotos o de la gente que no está en su “círculo de confianza”.

What do you want? (¿que quiere?)

Who are you? (¿Quien es?)

Are you from Nicaragua? Or from here? (¿es de Nicaragua o de aquí?)

Preguntan algunos con desconfianza.

He is friend! … contesta uno que me sabía costarricense y con el cual me había presentado como miembro de la prensa.

Muchos de los africanos hablan portugués, otros en inglés, francés y algunos un español más o menos entendible que seguramente habrán aprendido en su recorrido desde Colombia o Ecuador hasta tiquicia. Los locales tendrán muchas dificultades entendiendo el idioma pero aún más difícil es tratar de entender ¿qué va a pasar con estas personas? ¿Quién los va ayudar?

Las condiciones de higiene son prioridad,el río Sapoa es un afluente del gran lago de Nicaragua, allí se limpian y hacen sus necesidades los inmigrantes de tez oscura y mirada profunda. Me pregunto, si se desatara una epidemia por la mala atención sanitaria ¿no afectaría esto ambos países?, ¿por qué las autoridades costarricenses parecen no querer atender lo que está a la vista? ¿No sería mejor para Nicaragua dejarlos pasar y evitar este calvario a los migrantes y la incertidumbre a nuestros pueblos fronterizos?

Lo que está a las vista… no se pregunta.   

 

Danilo Brenes tiene 34, vive en ciudad de La Cruz y trabaja en fotografía y turismo. Brenes ha colaborado con La Voz de Guanacaste en varias ocasiones fotografiando noticias e incluso reporteando algunas de ellas con ayuda de nuestros editores. Su motivación para animarse a nadar en las aguas del periodismo es ayudar a su comunidad.

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