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Perrozompopo: “ Ahora muestro la renuncia que yo he tenido hacia el tema de la política”

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Ya son 44 años los que suma Ramón Mejía. Ahora se siente diferente y lo expresa, pero sigue cargando su nombre artístico como Perrozompopo. Su trova ya no critica la política. Su música ahora desnuda a sus amores y toca puertas diferentes.

Mejía es reconocido a nivel internacional por ser uno de los trovadores más influyentes de la región al punto de haber sido nominado en el 2010 Grammy Latinos en la categoría de Mejor Álbum de Música Alternativa. Además, es miembro de la familia de músicos Mejía Godoy, en donde también destaca su hermano, Luis Enrique, conocido en el ámbito de la salsa.

Sus musas también le ayudan a escribir poesía y este 10 de junio la compartirá en Nicoya en el restaurante la Fulana Cosa, en un concierto titulado “Mis cartas sin buzón”.

La Voz de Guanacaste conversó con el artista, en donde aseguró estar trabajando para publicar en agosto su quinto material discográfico: Dos tiempos.

Su concierto en Nicoya incluye la poesía. ¿Qué hay de diferente en este recital?

Todos los conciertos serán los mismos. Cambiaré algunas canciones, pero en realidad es el mismo repertorio y ahora con el plan de seguir leyendo poesías. Creo que es una forma de presentarme a la gente de una forma distinta. Para mí es como experimentarme a mí mismo, como me coloco en ese lugar de la poesía. No me considero un poeta. Simplemente escribo textos que me gustan y me expreso de esa manera. Ahora muestro la renuncia que yo he tenido hacia el tema de la política como escritor y cantautor, porque he ido descubriendo en la vida otras cosas que son más importantes que la crítica. Creo que la participación, no solo de los artistas, sino de cualquier persona para lograr un cambio, debe ser desde otra plataforma y es lo que comienzo a contar en mis conciertos.

La Fulana de alguna forma es la casa de Max Goldenberg y además vio a nacer a Malpaís. ¿Qué significa para usted tocar por primera vez ahí?

Sé de la importancia del sitio. Una vez me regalaron un disco de Max y me quedé enganchado con las cosas que escuché de él y en algún momento pensé hacer versiones de su trabajo como para tener una relación más cercana con la cultura de Costa Rica, pero al final van pasando mil cosas y quedó por ahí. Para mí es importante porque es la primera vez que voy a estar compartiendo en ese sitio, en ese lugar, con esos personajes y sé la trascendencia que ese lugar tiene para la cultura de la canción costarricense. Además el único lugar que he tocado en Guanacaste fue en Liberia, hace años y me quedé asombrado que la gente me conociera en Liberia.

Usted compartió en varias ocasiones el escenario con Malpaís. ¿Tiene algún recuerdo en especial con Fidel Gamboa?

Malpaís a mí me abrió muchas puertas. Ellos fueron los primeros que me presentaron. Recuerdo que en el Palacio de los Deportes fue la primera vez que Malpaís me invitó a cantar. Con Fidel nos miramos. Desgraciadamente nunca tuvimos la oportunidad de compartir canciones entre nosotros, de estar solos y conocernos, de emborracharnos y agarrar nuestras guitarras y hablar de lo que pensamos. Muy pocas veces tuvimos esa oportunidad porque siempre nos vimos en escenarios. Solo estuvimos una única vez en su casa y esa noche nos quedamos conversando hasta largo, pero ni siquiera hubo música. Lo que más me gustaba de Fidel es que era un hombre bien temeroso de sus propios talentos, siendo un gran músico, siendo un gran escritor, siendo un gran ilusionista dentro de su realidad, pues agarraba todos esos códigos de su niñez y era capaz de transformarlos en canciones hermosas, pero era un hombre, que como me pasa a mí, tenía algún miedo.

Parece que Costa Rica ha sido un país importante para su carrera. ¿Lo percibe así?

Costa Rica me encanta porque me he encontrado con personajes que realmente me mueven cosas. He ido en taxis, me preguntan que qué soy y les digo que son músico, y hay taxistas que me hablan de la trova y hablan de un abanico enorme. En Nicaragua y en muchos países tenemos la percepción que los taxistas no tienen ese acercamiento de la canción de autor, en Costa Rica sí me ha pasado, no solo gente de los taxis, meseros y en los bares. El público de Costa Rica es de los pocos públicos que tienen una relación muy cercana con la trova. Conocen la trova de España, de Cuba, de Latinoamérica y eso para mí es casi de agradecerse, porque nuestro trabajo es bien complicado. En Costa Rica me piden cosas que yo subo con mi teléfono a Internet y eso me gusta, porque te das cuenta que la gente tiene una relación muy cercana.

Su último disco fue Mundo en el 2014 ¿Está trabajando en algo nuevo?

Estoy haciendo un disco nuevo que se va a llamar Dos Tiempos. Ya está todo grabado, solo faltan mis voces, pero como he estado viajando mucho no he tenido tiempo de meterme al estudio a terminarla, me están jalando la chaqueta por eso. Entonces, yo espero publicarlo en agosto.

Anteriormente me dijo que sus composiciones renunciaron a la crítica política ¿Ahora sobre qué escribe? ¿Qué lo inspira?

Lo que estoy haciendo ahora es escribir solo canciones de amor, que tengan que ver con vivencias que yo he tenido que ver con los últimos años. Amores que he tenido. Enamoramientos con locura que he tenido.

Hay artistas internacionales que han negado compartir la música en Spotify. Usted solo tiene tres canciones en esa aplicación. ¿Está en contra de ese tipo de plataformas digitales?

Mira loco, yo creo que estas plataformas lo que hacen es homogeneizar las dinámicas. No está malo. Yo a partir de unos años dejo de estar en contra de las cosas, ahora simplemente las acepto o no las acepto, por las razones que sean. En Spotify… Yo soy un personaje bien irresponsable, o muy poco profesional de mi trabajo. No estoy al tanto de cuántos seguidores tengo, no lo sé, no lo veo, no me interesa verlo. Si tengo contacto con solo 100 personas, pues solo tengo contacto con 100. Si mis discos no están en Spotify o no están en YouTube, pues qué más da. Yo sigo viviendo mi vida tranquilo. De que ese no estar representen en mi carrera pérdidas de espacio, eso es un gran engaño. Creemos que el Internet es un portal al mundo entero, puede ser que alguien te vea en Rusia, puede ser que te vean en París, pero yo con quien tengo en contacto es con la gente del Jazz Café, de la Fulana, no necesito más.

Entiendo que ya renunció a la crítica política, pero usted ha escrito canciones relacionadas con la migración, como Quiero que sepas. ¿Qué opina del cierre de fronteras de Nicaragua para los migrantes cubanos?

En términos políticos no tengo ninguna crítica. A mí lo que me sucede con estas cosas es que seguimos creyendo que los gobiernos son ese músculo paternalista que solucionará nuestros problemas. Cuando nos demos cuenta que solo nosotros como seres humanos, como hombres y mujeres, somos los capaces de reconstruir nuestra realidad a partir de la solidaridad, del amor, del respeto y de la comprensión, solo hasta ese momento es que nos vamos a dar cuenta que no necesitamos de ningún estado, ni de ninguna ley, ni organismo para solucionar nuestro problemas. Creo que solo el pueblo de Costa Rica y solo el pueblo de Nicaragua, sin ningún intermediario, son capaces de mantener a esas poblaciones en un estado de compañerismo, de solidaridad, de respeto y de amor.

¿Cómo invitaría usted a su concierto a un guanacasteco o extranjero que no conozca nada de su música o de su trayectoria?

Es una cosa que no te puedo contestar. (ríe) ¡Coño! Tener expectativas es lo peor que podemos hacer. Yo le diría a estas personas que si les gusta la canción de autor, independientemente que no conozca mi trabajo, vayan a conocer, que se tomen un tiempo para ellos mismos. Que se tomen el tiempo de conocer gente nueva, de tener nuevas sensaciones, de tener emociones diferentes. Les diría que salgan de sus trabajos, que dejen sus responsabilidades y que vayan a vivir la vida de otra manera, por lo menos dos horas.Que dejemos de ser esclavos y liberémonos dos horas a través de la música.

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