Medio Ambiente, General

PET (Tereftalato de polietileno) y nuestro ambiente

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 ¿Está Costa Rica lista para implementar un depósito ambiental para productos hechos de plástico PET?

Según un artículo publicado el día 26 de junio del presente año en el diario La Nación, Marviva indica que un tico utiliza aproximadamente 120 botellas plásticas al año. De éstas, únicamente TRES son recolectadas y, en el mejor de los casos, recicladas. 

El artículo también incluye una declaración de la Asociación Terranostra, el cual informa que muchas de estas botellas terminan en ciertas playas de nuestro país, donde se pueden encontrar un promedio de 2.500 botellas de plástico por kilómetro.

Lamentablemente, estas botellas de bebidas hechas de PET (Tereftalato de polietileno) contaminan nuestro medio ambiente y duran más de 500 años en degradarse de forma natural, a pesar de que el PET es el plástico más reciclable en existencia y ofrece la ventaja de  que  a partir de su resina se puedan manufacturar muchos productos nuevos. 

¿Por qué no existe interés en reciclar este plástico en Costa Rica? La respuesta está en su valor.  Actualmente, el valor de este plástico en nuestro país es tan bajo que existe muy poco incentivo para recolectarlo, por ende termina contaminando nuestros  parques, carreteras, ríos y playas.

Algunos países de Latinoamérica, como México y Honduras, recuperan un mayor porcentaje del plástico PET  que el  recolectado en Costa Rica. Existe un caso particular muy exitoso, Ecuador, quien recolecta casi el 100% de los envases de bebidas, al establecer el precio del producto en el nivel necesario para incentivar la recolección de botellas mediante un depósito que lo paga el consumidor.

Si Costa Rica quiere aumentar sus tasas de recolección de plástico PET es imprescindible que cada sector responsable se haga una pregunta:

Como consumidor,  ¿estaría  dispuesto a pagar un costo mayor, pero mínimo, por su bebida, sabiendo que ese envase no va a terminar en un vertedero, en un río, en un parque o en nuestra costa? ¿Vale la pena este costo adicional casi imperceptible en el punto de compra, pero que resulta en la recolección, reciclaje y conversión del residuo en nuevos productos con valor económico?

¿Estarían de acuerdo las empresas de bebidas en transferir el costo del depósito de la botella a sus consumidores para fomentar la devolución y reciclaje de sus subproductos?

¿Está dispuesto el gobierno a sentarse a negociar con los diversos actores para poder hacer este depósito posible, para que en un futuro no volvamos a  ver una sola botella ensuciando nuestro país?

Son preguntas que todos los costarricenses nos debemos hacer para avanzar en el tema de los residuos sólidos, mantener nuestro país limpio y seguir a la vanguardia en la protección de nuestros recursos naturales.

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