Nicoya, Visuales

Pica e’ leña: desvelo, devoción y ¡fiesta!

This post is also available in: English

El pueblo de Nicoya celebra en el mes de diciembre una de sus tradiciones más importantes: las fiestas en honor a la Virgen de Guadalupe. El segundo sábado de noviembre los fieles y leñadores se reúnen en la Cofradía para picar la leña que se utilizará para cocinar en las fiestas del año siguiente. Este día de desvelo, comida, fiesta y devoción nos regala todos los años imágenes pintorescas que se revelan poco a poco con la primera luz de día.

Las cocineras llegan a la Cofradía para empezar con sus tareas desde las 2 a. m. Este año se sacrificaron cinco vacas para alimentar a todos los participantes de la Pica e leña. “La gran cantidad de carne de res que se ofrece durante las fiestas fue la forma que utilizaron los colonizadores españoles para frenar con los sacrificios humanos que practicaban los indígenas chorotegas”, cuenta el escritor e historiador nicoyano Carlos Arauz.

Los leñadores empiezan a llegar a la Cofradía a las 4 a. m. para desayunar. Luego parten en camión o a pie hacia una finca del Cerro La Cruz (o Las Cruces, como se le conocía antes por tener tres cruces) donde se corta la leña todos los años.

Por tradición indígena, se debe picar la leña en una finca al sur del pueblo al pie del cerro La Cruz en una fecha que no pase del 12 de noviembre.

Aunque vienen personas desde lugares muy lejanos como San José a la Pica e’ Leña, a la actividad asisten principalmente vecinos de Curime, Las Casitas, Mansión, San Antonio, Nicoya Centro y otras comunidades vecinas.

Doña Azucena reparte chicheme a quienes asisten a la Pica e’ leña y pide que devuelvan los jícaros porque son los mismos que se van a usar en las fiestas de diciembre. Ella es la mujer de ascendencia indígena con más años de participar en la Cofradía durante las fiestas.

La Zompopa (cuyo nombre es Odeth Mora) es una fiel asistente a la Pica e’ leña. Luego de cargar las carretas de leña, se sienta a beber chicheme.

Un boyero espera un almuerzo de comida criolla que reparten de manera gratuita las cocineras de la Cofradía mientras se llenan las carretas de leña para volver con el desfile al centro de Nicoya.

Desde temprano se puede beber tiste (bebida de chocolate con arroz), chicheme y guaro de nance.

Ya picada y recogida toda la leña que se utilizará en las fiestas del año entrante, los leñadores y cargadores vuelven junto a las carretas y cimarronas hasta el centro de Nicoya.

Este año desfilaron por las calles de la Ciudad Colonial más de 50 carretas. Algunas vienen de lugares tan alejados como Sarchí.

No se pierda las últimas noticias de Guanacaste.

Suscríbase a nuestro boletín

Comentarios