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“Por nuestra voluntad”, capítulo 3: El Tesoro Púrpura

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Durante los siguientes 200 años después de la conquista española en la Península de Nicoya, los colonos europeos, traficantes de esclavos y soldados, se asociaban con las mujeres nativas para crear la sociedad criolla que existe hoy en Guanacaste.

La gran cantidad de población de nativos que había cuando los conquistadores llegaron a Nicoya, descendió sustancialmente cuando se importaron enfermedades y esclavitud. El comercio de cacao que floreció en el siglo 16, prácticamente desapareció conforme la población disminuyó por culpa de los españoles no instruidos en el cultivo. Asimismo, sucedían asaltos por flotillas de piratas en su intento por alcanzar los mercados amantes del chocolate.

El reemplazo del cacao por otra exportación comercial resultó difícil; y las fincas pequeñas y lejanas a la región de Nicoya sobrevivieron gracias al cultivo de maíz mientras mantenían poco ganado. Por otro lado, los nativos a lo largo de la costa de Nicoya tenían  una habilidad secreta que les funcionaba para remover y extraer secreciones de los caracoles llamado Plicopurpura pansa,  que producían el Púrpura de Tiro o Real.

Una pequeña cantidad del líquido extraído del caracol, ya seco, y un paño de algodón teñido. Foto por Wikipedia.

Sabemos por documentación que, en la primera expedición española a través del área ocupada hoy por Garza, Guiones y Pelada, se descubrió que los nativos cosechaban tinta púrpura de la secreción de un raro molusco, controlando la extracción de manera que el caracol no muriera.

Esta manera de acuicultura, junto con la fina habilidad de encontrar perlas, se convirtió en la salvación para los nativos. Además, usaban pequeños parches de algodón para teñir hilo de color púrpura y tejer ropa que en algunas ocasiones era adornada con perlas, convirtiéndolas en piezas valiosas para intercambiar por oro peruano antes de las invasiones, y que después fue utilizado en vestidos reales en Europa.

Este trabajo era tedioso y corto en recursos, debido a la gran cantidad de caracoles marinos que se necesitaban para teñir los parches.

En 1760, Charles III había enviado a Nicoya al Corregidor (mayor) Santiago Alfeiran quien ignoró los problemas de sostenibilidad y ordenó triplicar la producción. Esto resultó en la total extinción de caracoles y una revuelta que dejó la zona en un estado de caos caracterizada, por uno de los académicos, como el sistema del apartheid, con poco o nulo intercambio social entre los nativos, los migrantes de la costa Atlántica y los expatriados españoles. Una versión cuenta que no más de 300 personas permanecieron en Nicoya para aquel momento.

La tinta morada había sido apreciada en el mercado mundial desde tiempos antiguos. En el 4to Siglo AC, el historiador Theopompus reportó que la extracción de púrpura para tinta valía su peso en plata (3). Aristóteles describió el caracol que producía Tirio Púrpura. (4).

Pintura que representa a un guerrero Azteca y su princesa, vestidos con piezas de algodón y adornados con perlas, corales y oro.

Se puede especular que la venta de tintas púrpura o índigo en Nicoya provenían de otra venta de tinta que era rojiza y de cactus e insectos; ya que un tinte llamado grana era cultivado, antes de la conquista, en Mixteca en Oaxaca, el lugar donde los nativos de Nicoya se originaron. La tinta rojiza se convirtió en la mayor exportación a Europa.

El cultivo de algodón en Nicoya era de igual interés. Según Sven Beckert, profesor de historia de Harvard, el cultivo de algodón en las Américas data desde los principios del 2400 AC, con piezas de ropa de algodón tejido en las regiones antiguas Mesoamericanas de los Aztecas y los Incas. El cultivo, hilado y tejido del algodón, fue un negocio familiar por cerca de un milenio, con evidencia de que el algodón teñido con púrpura se movió desde Centroamérica hasta México, antes de la colonización. (6)

La moraleja de esta historia es que los procesos delicados e intensamente laboriosos que conllevaba la confección de tintas, el cultivo y tejido de algodón, ya fuese en Mixteca o en Nosara, requería habilidades refinadas y cuidadosas. Este era un trabajo que los españoles dejaron para los nativos, y que era heredado de generación en generación por las personas de la pre-conquista de Nicoya, hasta que la civilización europea logró demoler ambos: las personas y la cultura de Guanacaste.

La historia de textiles es solo un ejemplo de la casi completa aniquilación de los nativos de Nicoya por enfermedades,  endogamia y dispersión. Los cultivos de maíz sin comunidad se marchitaban. La población disminuyó con el clima y la política aplicada por los españoles a Centroamérica, su debilitada población viajó hacia el este para cultivar cacao y exportarlo a los británicos y puertos europeos. El periodo desde mediados de 1700 y los principios de 1800 en Nicoya no está claro en la historia de Costa Rica, tal vez porque no fue ni de aquí ni de allá.

Era una isla de abandono por parte de un desintegrado gobierno colonial centroamericano en Guatemala, lleno de constante confusión (de hecho, anarquía), y de preocupación por parte de los gobernantes españoles sobre sus familias. En cualquier caso, los registros de aquel período fueron destruidos en el incendio de Nicoya a mediados de los años 1800.

La guerra de México por la independencia en 1808 siguió el espíritu de ambas revoluciones: americanos y franceses, mientras que el rey de España renunciaba y Napoleón asumía el control. Después del intento por parte de México de tomar control sobre Centroamérica el 15 de setiembre de 1821, la capitanía general de Guatemala (conformada por Chiapas, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Honduras) proclamó oficialmente su independencia de España, para dos años más tarde disolver la capitanía general. Poco después de que Centroamérica se declarara independiente del Imperio Español, toda la región (excepto Belice –Honduras Británicas-, Panamá, y parte de Colombia) fue anexada por el Primer Imperio Mexicano en 1821, formándose como la República Federal en 1823, un gobierno que continuó existiendo por los siguientes 20 años (7).

Lea más de la serie “Por nuestra voluntad”:

Capítulo 1: La llegada a Guanacaste de Gil el conquistador

Capítulo 2: Civilizando a los conquistadores

Capítulo 3: El Tesoro Púrpura

Capítulo 4: Paso entre los océanos

Capítulo 5: Tierra de oportunidad

Capítulo 6: Nicaragua y Costa Rica

Capítulo 7: Celebrando Guanacaste

Capítulo 8: El ferrocarril de Costa Rica

Capítulo 9: El paraíso de las hamburguesas

Referencias bibliográficas:

1) MacLeod, M. J. “The Search for New Industries and Trade” in Spanish Central America: A Socioeconomic History, 1520–1720, Austin: University of Texas Press, 2008.

2) 1760 Complementario Colonial, Expediente 315, Archivo Nacional de Costa Rica, variously cited in translation in Lawrence, John W., Archaeology and Ethnohistory on the Spanish Colonial Periphery: Excavations at the Templo Colonial in Nicoya, Guanacaste, Costa Rica, Vol. 43, No. 1, Historical Archaeology of Religious Sites and Cemeteries (2009), pp. 65-80.

3) Beckert, S., Empire of Cotton: A Global History, Vintage, 2014, pp. 9–15

4) Minster, C.. «The Federal Republic of Central America (1823–1840)». Latin American History. http://latinamericanhistory.about.com/od/historyofcentralamerica/a/09republicofCA_2.htm

5)  Ibid., MacLeod.

6)  Beckert, S., Empire of Cotton: A Global History, Vintage, 2014, pp. 9–15.

7)  Minster, C.. «The Federal Republic of Central America (1823–1840)». Latin American History. http://latinamericanhistory.about.com/od/historyofcentralamerica/a/09republicofCA_2.htm


Alvin ha sido investigador y consultor en turismo sostenible y desarrollo comunitario para USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) y el Banco Mundial en varios países de América Latina, Oriente Medio y África. Además, ha publicado más de seis libros sobre temas culturales como investigador senior de la Universidad George Washington. Alvin vivió en Nosara y visita Guanacaste regularmente, así fue que decidió ahondar en la historia de Guanacaste para comprenderla de la mejor manera posible: incorporando las variables del pasado a los análisis del futuro, para comprender a esta tierra que lo recibió con los brazos abiertos. Alvin fue sistematizando toda la información tomada de libros y entrevistas con varios especialistas, y conversando con guanacastecos conocedores de la historia local para finalmente producir una serie de entregas tituladas “Por nuestra voluntad”.

Los capítulos de la serie Por nuestra voluntad son opinión del autor y no necesariamente reflejan la posición editorial de este medio. Si desea escribir un artículo de opinión, puede escribir al correo editor@vozdeguanacaste.com

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