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“Por nuestra voluntad”, capítulo 9: El paraíso de las hamburguesas

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Una generación atrás, la crianza de ganado en Costa Rica utilizaba el 50% de la tierra de cultivo pero contribuía únicamente con un 20% del valor de la producción agrícola (1). Y es que cuando la tierra era barata y abundante, la industria del ganado en Guanacaste tenía sentido. Pero conforme el valor de la tierra aumentaba y el trabajo continuaba siendo escaso, el modelo de negocio de la cría de ganado se convertía en una actividad menos atractiva. Esto, combinado con la disminución de las lluvias anuales, los incentivos del gobierno para reforestar fincas (potreros) y la baja demanda de carne de res, desafiaba incluso a los mejores ganaderos.

La industria de ganado en Guanacaste tiene menos de un siglo de existir. Su historia captura la esencia de la economía actual de la región a medida que se mueve de la agricultura (mayormente ganado) a los servicios (mayormente turismo y construcción).

Comencemos donde terminó mi última columna, Costa Rica en 1912: la inauguración de la línea del ferrocarril de Puntarenas. Antes de esto, la única manera de vender la carne de Guanacaste era hacer viajes terrestres atravesando las montañas hasta llegar a San José. Algunos finqueros intentaban implementar el viaje en su rutina comercial, pero era una manera muy difícil de alimentar a sus familias.

En Latinoamérica, las fincas muy grandes (más de 500 hectáreas) eran concesionadas a los finqueros favorecidos por el gobierno. Estas tierras, sin madera buena para la venta (generalmente  caoba a prueba de termitas y cedro guanacasteco) con frecuencia fueron dejadas sin sembrar y retenidas principalmente para fines de prestigios entre la elite de San José (2). Los terrenos pequeños se dejaron para ser trabajados por locales (generalmente 5 hectáreas) pero las vacas criadas terminaban siendo para consumo propio. Rara vez la ganadería guanacasteca entraba en el mercado internacional.

Ganado vacuno de Guanacaste. Foto por Ariana Crespo.

Parte del problema era que el ganado y el pasto natural de Guanacaste eran incompatibles con el clima extremo: el pasto no nutría suficiente como para que las que las vacas fueran vendidas en operaciones comerciales. Sin embargo, las circunstancias mejoraron dramáticamente en 1920 con 3 innovaciones importantes: el transporte de ganado a San José por medio del ferrocarril de Puntarenas; la importación de razas Brahman y pasto de África; y la llegada de McDonald´s y otros restaurantes de comida rápida en los Estados Unidos.

Con la competencia y la llegada del nombramiento de las tierras, estas grandes haciendas empezaron a invertir en producción e importación de semillas de zacate desde Colombia para cosechar pasto jaragua (3). El pasto originario de África fue cosechado para pastoreo y cortado para forrajes, incluido heno y ensilado utilizado para ganadería de res, vacas lecheras, ovejas y cabras. Aproximadamente al mismo tiempo, las vacas American Braham fueron introducidas a Guanacaste. Esta fue la primera raza de ganado vacuno desarrollado en los Estados Unidos, criado a principios de 1900 con mezcla de cuatro diferentes razas del ganado de India (4).

En Guanacaste, después de 1925, la población creció rápidamente con las exportaciones de carne, centradas mayoritariamente a lo largo del corredor Liberia-Nicoya. El ganado bajaba en la época de lluvia hacia el litoral como Tamarindo y Nosara, mientras que los rebaños subían a las tierras altas en la temporada seca.

La Pensión Pamera ubicada en Santa Cruz fue construida entre 1940 y 1950 para acoger a los viajeros entre Nicoya y Liberia, una estructura que ocupa casi media cuadra. Foto por Ariana Crespo.

Pero el mercado para este tipo de carne estaba estrictamente en San José.

Los trabajadores de Guanacaste de 1950 eran principalmente sabaneros, jinetes de manos fuertes.

Los ocupantes ilegales, los ladrones de ganado y tierra, y muchos rancheros con patrones nicaragüenses, o de patrones llamados “gringos locos”, estaban en constante guerra por los derechos de propiedad de las tierras, por los robos de los caminos y por los incendios intencionales. La mayor parte del paisaje cerca de la costa estaba deforestado, se plantó pasto de jaragua para retener más nutrientes en el clima seco extremo y engordar el ganado más rápido que las variedades locales. En abril y mayo, los sabaneros quemaban las fincas, protegiendo los pocos y dispersos árboles de Guanacaste de 50 metros de alto que proporcionaron refugio durante las tormentas y sombra durante las temporadas calurosas (5).

Sabaneros en Parque Nacional Palo Verde, 1969. Foto por Sergio López López.

Durante 1930, y en los peores años de la depresión mundial, la política de izquierda se hizo más fuerte en Guanacaste. Muchas reformas que favorecían a los trabajadores fueron establecidas por el Estado a medida que los cafetaleros elite y los dueños de las grandes haciendas, por primera vez, se convertían en diputados en la Asamblea Nacional.

Los ocupantes ilegales ganaron derechos adicionales y aumentaron el número de las pequeñas fincas que estaban en el paisaje.

El siguiente cambio significativo en la economía de Guanacaste comenzó a finales de 1950 cuando la industria de la comida rápida de hamburguesas se expandió desde la primera apertura de McDonald’s en el estado de California, creando una gran demanda de reses alimentadas con pasto certificado por el departamento de alimentos de Estados Unidos.

Guanacaste se convirtió en una fuente importante de carne molida de res, y la necesidad de aumentar las tierras de pastoreo llevó a tener más áreas de deforestación. Pero la demanda  de carne de res disminuyó, a medida que los problemas para mantener tramos largos de tierra para pastorear dejó de ser la mejor y más alta forma de retorno de inversión.

En este momento, en Guanacaste estamos experimentando un cambio de tierras de pastoreo que una vez fueron boscosas y que ahora están siendo reforestadas para producir árboles de pochote, melina, teca o para retener carbón.

Fin de la serie. Lea más de “Por nuestra voluntad”:

Capítulo 1: La llegada a Guanacaste de Gil el conquistador

Capítulo 2: Civilizando a los conquistadores

Capítulo 3: El Tesoro Púrpura

Capítulo 4: Paso entre los océanos

Capítulo 5: Tierra de oportunidad

Capítulo 6: Nicaragua y Costa Rica

Capítulo 7: Celebrando Guanacaste

Capítulo 8: El ferrocarril de Costa Rica

Capítulo 9: El paraíso de las hamburguesas

1)  Oficina de Planificación del Sector Agropecuario (OPSA) (1979). Programa Agropecuario, Recursos  Naturales y Agroindustrial, 1979–1982, San  José, quoted in Edelman, M., Extensive Land Use and the Logic of the Latifundio: A Case Study in Guanacaste Province, Costa Rica, Human Ecology, Vol. 13, No. 2 (Jun., 1985), pp. 153-185.

2) Ibid, Edelman.

3) Parsons, J.J., Spread of African Pasture Grasses to the American Tropics, Journal of Range Management, Vol. 25, No. 1 (Jan., 1972), pp. 12-17.

4) Ibid., Parsons.

5) Allen, W., Green Phoenix, (2001), Oxford University Press, Chapter 1.

 


Alvin ha sido investigador y consultor en turismo sostenible y desarrollo comunitario para USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) y el Banco Mundial en varios países de América Latina, Oriente Medio y África. Además, ha publicado más de seis libros sobre temas culturales como investigador senior de la Universidad George Washington. Alvin vivió en Nosara y visita Guanacaste regularmente, así fue que decidió ahondar en la historia de Guanacaste para comprenderla de la mejor manera posible: incorporando las variables del pasado a los análisis del futuro, para comprender a esta tierra que lo recibió con los brazos abiertos. Alvin fue sistematizando toda la información tomada de libros y entrevistas con varios especialistas, y conversando con guanacastecos conocedores de la historia local para finalmente producir una serie de entregas tituladas “Por nuestra voluntad”.

Los capítulos de la serie Por nuestra voluntad son opinión del autor y no necesariamente reflejan la posición editorial de este medio. Si desea escribir un artículo de opinión, puede escribir al correo editor@vozdeguanacaste.com

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