Cultura

¿Por qué la “Anexión»? Dos historiadores ponen en entredicho la versión oficial

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Cada 25 de julio, Costa Rica conmemora la Anexión del Partido de Nicoya con comida, bailes, música y actos oficiales. Pero aunque las fiestas se realizan desde hace más de 50 años, historiadores costarricenses consideran que la versión oficial de esta fecha patriótica tiene varios errores, empezando por el nombre. 

El historiador de la Universidad Estatal a Distancia, Arnaldo Rodríguez Espinoza, revisó las fuentes primarias del Archivo Nacional de Costa Rica correspondientes al período 1824-1956 para entender cómo se gestó la decisión de incorporarse al territorio costarricense. En 2015 publicó por primera vez una investigación que puso en duda una de las fechas más representativas del país. 

“Agregación”, “incorporación”

Según su revisión, en ninguno de los cuatro folios del acta original del 25 de julio de 1824 aparece el término «anexión» ni el verbo «anexarse». Los documentos de la época hablan de «unión», «agregación» y, más tarde, «incorporación».

El término tampoco aparece en la invitación que el gobierno de Costa Rica envió a los pueblos de Nicoya, Santa Cruz y Villa Guanacaste en marzo de 1824, ni en el decreto del Congreso Federal de diciembre de 1825, ni en las ratificaciones posteriores de 1834, 1835 y 1838. 

Según la reconstrucción de Rodríguez Espinoza, la palabra «Anexión» se usó de forma imprecisa en la segunda mitad del siglo XX, sin que su origen esté claro. 

Las fuentes de la época revelan que no se utilizó una sola vez dicho término y que irónicamente llamamos al documento del 25 de julio de 1824 ‘Acta de anexión'», reiteró el investigador en entrevista con La Voz. 

En el «Acta de la Anexión» no aparece el término «anexión», sino que se usaron otros como «agregación» o «incorporación».

El también historiador y académico de la Universidad de Costa Rica, Antonio Pizarro Zelaya, complementó esa postura en una investigación publicada a principios de este año. 

Pizarro entrevistó a Luis Fernando Sibaja, historiador, académico jubilado y uno de los mayores referentes para hablar de la Anexión del Partido de Nicoya. Al preguntarle sobre el origen de la palabra, el destacado académico lo atribuyó al diplomático Felipe Molina, el primer escritor de la historia de la Anexión en 1850 y 1851. Como embajador de Costa Rica, participó en la disputa de los límites territoriales entre ambos países. 

Es posible, sostuvo, que Molina tomara prestado el término porque estaba de moda en esos años en Estados Unidos, a raíz de la anexión de Texas en 1845 y el conflicto con México. 

El historiador Pizarro Zelaya afirma en su publicación que no se trata de un simple término, pues para la época, tanto en el caso de Texas como en la anexión de Austria a la Alemania nazi, había un proceso de violencia. 

Entonces apunta que utilizar esta palabra para un proceso que el relato oficial describe como libre, pacífico y democrático es contradictorio. 

La decisión de la Anexión recayó en 25 firmantes del acta de incorporación, aunque Antonio Rodríguez destacó que el 44% de ellos pertenecían a una sola familia extendida, los Viales Briceño, que dominaba el ayuntamiento de Nicoya desde años atrás. 

Esas 25 personas representaron a cerca de 4.500 personas, el total de la población del Partido de Nicoya en aquel entonces. 

El Partido de Nicoya se integró a Costa Rica en 1824, pero en ese momento aún no era un país independiente.

Sí, el Partido de Nicoya fue parte de Nicaragua, aseguran historiadores

Una de las actividades cívicas más tradicionales para conmemorar la Anexión es la sesión del Concejo Municipal de Nicoya, emulando a la discusión y votación que convirtió al Partido de Nicoya en territorio tico. 

Sin embargo, tanto Arnaldo Rodríguez como Antonio Pizarro aseguraron en sus investigaciones que no se trató de un único acto definitivo, sino de un proceso que tuvo que ser ratificado en al menos nueve ocasiones, hasta quedar resuelto en el Tratado Cañas-Jerez de 1858 y concretamente hasta que se hizo la delimitación fronteriza en 1900, luego de siete décadas.

Como contexto, hasta antes de la Independencia en 1821, el territorio centroamericano pertenecía a la Capitanía General de Guatemala, que dependía directamente de la corona española. Unas décadas antes, en 1786, por Real Cédula del rey Carlos III, se reorganizó la administración colonial mediante el sistema de intendencias, y Nicoya pasó a ser un partido integrado a la Intendencia de Nicaragua. 

Tras la declaración de Independencia, Centroamérica se unió brevemente al imperio mexicano, entre 1821 y 1824. Posterior a eso se creó la República Federal Centroamericana y fue hasta 1838 que tanto Nicaragua como Costa Rica se separaron de la Federación y se convirtieron en Estados propiamente. 

De acuerdo con Pizarro, el 4 de julio de 1824 el cabildo de Nicoya rechazó inicialmente la invitación de Costa Rica, alegando fidelidad a Nicaragua, según consta en los archivos revisados por Pizarro Zelaya. Sin embargo, tres semanas después cambiaron de postura y comenzó el proceso de incorporación. 

Pizarro muestra cómo Felipe Molina, el diplomático al que se le atribuye el término de la “Anexión”, instauró la idea de que el territorio del Partido de Nicoya nunca fue nicaragüense, a pesar de que documentos de la época ofrecían pruebas de ello. Esta versión fue repetida desde mediados del siglo XIX hasta discursos oficiales del siglo XX. Incluso, cuando en la década de los setenta se puso en entredicho, no se dejó de reproducir en los libros escolares de historia. 

Pizarro pone sobre la mesa que una parte de la identidad nacional costarricense está construida con base en la oposición a Nicaragua. Según Pizarro, el mismo Felipe Molina describió en sus textos de 1850 y 1851 a Nicaragua como un territorio anarquista, mientras que de Costa Rica se hablaba como una tierra pacífica. Y eso ha permeado por siglos, incluso cuando se trata de migración. 

Arnoldo Rodríguez también cree que hay cierto romanticismo y nacionalismo que niega los vínculos con Nicaragua, aunque, afirmó, las fuentes históricas demuestran lo contrario. 

El Partido de Nicoya sí pertenecía a Nicaragua y eso no es malo, es parte de la historia como tal. Es parte de la reorganización, es parte de la conformación”, respondió a La Voz. 



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