Regional, Nosara

¿Qué significa el Tope para un jinete experimentado?

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Todavía montado en su caballo al que bautizo con el nombre de Águila, Bolívar Ávila, de 67 años, pide una cerveza en el bar construido improvisadamente para el segundo Tope de las Fiestas de Nosara. Ávila me cuenta que les “fue muy bien» en el tope que terminó en la tarde del sábado 13 de abril.

Siendo uno de los 45 participantes del desfile, Ávila ha venido participando en el tope desde el inicio del mismo en Nosara, 25 años atrás. Cuando le pregunté por qué esperó hasta los 40 años para empezar a participar en los topes, a diferencia de la mayoría de las personas de la zona que comienzan durante su infancia, me responde que antes no habían topes y que entonces él organizó el primer tope hace 25 años con la ayuda de un amigo de Belén, Álvaro Vargas.

«El me ayudó a organizarlo para yo aprenderlo y después a las personas les gustó y entonces continuamos,” me cuenta.

Un día típico en el tope comienza con el cuidado del caballo. Ávila dijo, » desde la mañana, preparo el caballo, lo baño, lo peino, lo alisto bien y esta preparando para cuando la hora llega.»

Ese día, Ávila salio de su casa alrededor de 11:30 AM. A la 1 de la tarde él ya estaba registrado para su próximo desfile. Se molestó con la música pop que escuchó cuando ingresó al lugar donde esperan los caballistas. Varias veces después de pedirle al DJ cambiar la música, dijo, » al caballista le gusta la música ranchera, es mñs alegre. «

No sabe exactamente cual es su recuerdo favorito de todos estos años en los topes, pero para Ávila lo más destacado es el aspecto de la amistad. Desde hace cuatro años atrás, Ávila forma parte de un grupo de 12 caballistas llamado “Caminos” que incluye a costarricenses y extranjeros. Ellos invitan a diferentes grupos de caballistas a Nosara y también son invitados a visitar las fiestas alrededor del área. Ávila dijo, «vamos a cualquier parte por el tope. Por toda Costa Rica andamos.»

Justo antes del comienzo el desfile, cuando él se montaba en su caballo, fue difícil no ver su cinturón con su nombre en él. Con orgullo, cuenta que le fue dado en el tope de La Esperanza dos años atrás, cuando fue como invitado especial.

Nativo de Hojancha, Ávila vive Nosara desde hace 43 años y trabaja en el negocio de transporte de turistas. Tiene siete hijos, 18 nietos y un gran nieto. Pero en una familia grande como la suya no hay mucho interés por el tope. Dijo que sólo uno de sus primos participa en ellos.

Como su amor por este deporte no tiene fin, no sabe realmente cuánto tiempo continuará montando para el tope. «Es un deporte, pero es un deporte caro”, dijo.

A pesar de su edad, dijo, «esto no tiene final. Tal vez mñs, tal vez menos o por el resto de vida.» Y añadió, » Si un día por alguna razón no pudiera montar a caballo, siempre en la mente yo tendría al tope.”

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