Medio Ambiente, General

¿Quiénes son los ambientalistas?

Es común escuchar que los ambientalistas son personas que pregonan un socialismo disfrazado. “Son como las sandías: verdes por fuera y rojos por dentro”, decía un texto en las redes sociales.

También se cree que un ambientalista es aquella persona que estudió biología o ecología, o alguna profesión afín, y no es raro que se les tache de obstruccionistas del desarrollo.  

Detengámonos un momento y analicemos el significado de este término. Un verdadero ambientalista es una persona que comprende que nuestro medio ambiente no está separado del ser humano; es, más bien, el medio que sostiene la vida  y por ello valora las interrelaciones que existen entre los seres vivos y su entorno. En resumen, es la persona que valora la naturaleza y ejecuta pequeñas o grandes acciones para vivir en paz con ella.

 

 

Por lo tanto, la labor ambientalista no le compete únicamente a organizaciones no gubernamentales, a partidos políticos, a ciertas profesiones o a personalidades mediáticas. Este término nos incumbe a todos.

Proteger el recurso hídrico, mantener nuestro barrio limpio, ahorrar electricidad, arborizar nuestras propiedades, reducir nuestros desechos, reciclar,  sumarnos a las campañas de limpieza y cuidar a los animales es un trabajo de todos.

 

Ser de derecha, de izquierda, o del centro; o ser un ama de casa, un empresario o un biólogo es indiferente cuando se trata  de proteger aquello que nos permite sobrevivir.

 

Gracias a la labor de ambientalistas y visionarios reconocidos como Jorge Manuel Dengo, Nicolas Wessberg, Karen Mogensen, Frankling Chang Díaz, Cristiana Figueres y  Jairo Mora, en Costa Rica se estableció un sistema que genera electricidad, casi en su totalidad, a partir de fuentes renovables; se creó el primer Parque Nacional, que dio paso al extenso sistema de áreas protegidas que llevaron al país a ser líder en ecoturismo; se impulsa la primera planta nacional de producción y almacenamiento de hidrógeno;  se trabaja por detener el calentamiento global; y hasta se dio la vida por la protección de las tortugas marinas.

 

Es también gracias a la labor de ambientalistas anónimos como las amas de casa que ahorran recursos, docentes que inculcan valores ambientales en los niños, voluntarios de campañas de limpieza y reforestación, emprendedores de negocios y funcionarios públicos que aportan su granito de arena así como de  cientos de individuos que conforman los comités de Bandera Azul Ecológica que Costa Rica es hoy un mejor lugar para vivir.

 

Si no fuera por los ambientalistas el planeta estaría infinitamente más degradado, con menos especies de flora y fauna, más contaminado y, posiblemente,  más cercano a la extinción de nuestra propia especie.

 

Así que, si aún no se identifica como un ambientalista, lo invito a hacerlo, independientemente de su color político o de su profesión.  Lo invito a defender el agua que tomamos, el aire que respiramos, la tierra de la que brota nuestra comida y los recursos naturales de nuestras comunidades. Lo invito a cuidar la vida y sentirse orgulloso por su labor. Lo invito a ser un ambientalista.

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