Liberia

Sinem de Liberia cierra nuevos cupos por falta de edificio

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Cuando Christopher López llega a sus clases de violín recoge su instrumento y el atril para partituras y se dirige a su aula improvisada, al final del pasillo del Museo de Guanacaste. El antiguo edificio funciona desde hace diez años como sede del Sistema Nacional de Educación Musical (Sinem) de Liberia.

Hay días en los que el Sinem recibe hasta 50 estudiantes, pero para las lecciones solo cuenta con un salón que además funciona como oficina de profesores. Por eso, al igual que Christopher, muchos niños y jóvenes necesitan acomodarse en los corredores.

No tener aulas pone en riesgo las lecciones: si llueve, los pasillos se inundan y las clases se cancelan.

Por la falta de espacio y las malas condiciones que ofrece el museo, la directora del Sinem de Liberia, Roxana Borges, decidió cerrar la matrícula de nuevo ingreso indefinidamente. “A la gente ya no le gusta estar en una clase con estas condiciones. Nosotros teníamos más de 200 estudiantes y este año iniciamos con 180”, dijo.

El Sinem Liberia enfrenta dos retos para solucionar su hacinamiento: un lote que la municipalidad les prometió desde el 2016 y la falta de fondos para construir un nuevo edificio. 

El problema es que, si los estudiantes abandonan el programa, la sede está en riesgo de perder sus instrumentos, que son propiedad del Estado y que, si no se usan, la sede central debe trasladarlos a otros sitios.

“Esto afectaría muchísimo la accesibilidad a nuestras clases”, dijo Borges.

Camino detiene nuevo terreno

En sus clases, Christopher se concentra para que los sonidos de otros estudiantes no lo distraigan de su violín. Cuando practica fuera del edificio, el viento amenaza con hacer volar sus partituras.

Su profesor, Pablo Brenes, considera que es urgente trasladar el Sinem a un espacio más amplio, ya que muchos padres y estudiantes asisten desmotivados.

Las clases las hacemos revueltas y hay mucha contaminación sonora. Incluso los más pequeños me preguntan que por qué no nos prestan otro salón”, lamentó Brenes.

El Sinem Liberia se fundó en el 2010 sin un espacio designado. Las autoridades municipales dispusieron del museo para que la institución iniciara sus labores. Casi 10 años después, las trabas burocráticas no permiten que la institución se mueva otro sitio. 

A inicios del 2016, los regidores de ese entonces aprobaron donarle al Sinem un lote ubicado al noroeste de la plaza de toros Camilo Reyes. Más de tres años después, el terreno aún no está a nombre de la institución porque la Procuraduría General de la República (PGR) exigió que el plano de la propiedad incluyera el diseño de un camino de acceso y salida de la propiedad. La municipalidad no puede ceder la propiedad hasta que ese diseño esté listo.

Al Sinem le urge concluir el traspaso del terreno porque la institución no cuenta con el dinero necesario para la construcción de un nuevo edificio. Según Borges, no pueden solicitar fondos del Ministerio de Cultura ni de otra institución, sin tener un terreno asignado. 

“Ya todo (lo de la donación) está aprobado. El alcalde ha ido atrasando la gestión del terreno desde siempre y como le da la gana”, alegó la directora.

El alcalde de Liberia, Julio Viales, asegura que el atraso se debe a que decidió diseñar una calle pública en vez del camino solicitado por la PGR. Sin embargo, asegura que no se hará responsable de construir esa calle. 

La tienen que hacer ellos. ¿Cuándo vamos a poder hacer eso? imaginate, si tengo un montón de calles en Liberia que no he hecho y voy a estar haciendo una para un edificio que quién sabe cuándo se va a construir”, alegó Viales.

Sin embargo, según el alcalde, el único paso que hace falta es enviarle los nuevos planos a la Procuraduría para que les den el visto bueno y concluir el traspaso.

Museo quiere que Sinem se vaya

Generalmente, un museo requiere silencio. En cambio, en una escuela de música los instrumentos no dejan de sonar. Para la directora de la Junta Administradora del Museo de Guanacaste, Ligia Zúñiga, eso significa que el Sinem debe irse.

Además, dice ella, la presencia del Sinem en el museo pone en riesgo la seguridad de las piezas exhibidas. “¿Usted cree que a nosotros nos dan ganas de hacer exposiciones y pasar preocupados por la seguridad de las piezas? Con ellos acá el que pierde es el museo. A veces hay más de 100 personas” expresó Zúñiga.

Como solución temporal, los regidores propusieron al Sinem utilizar el segundo piso del Archivo Municipal. Sin embargo, la municipalidad debe hacer arreglos a la infraestructura antes de prestar el inmueble.

La directora del Sinem está dispuesta a aceptar esa solución, a pesar de que la marimba y otros instrumentos no caben en el ascensor del edificio.

Si a mí me dicen que me pase para mañana, mañana mismo me voy. Estamos deseando un lugar donde los niños puedan recibir clases”, dijo Borges.

Mientras las trabas burocráticas afectan el desempeño del Sinem, Christopher espera que las clases no se cancelen más por la falta de un espacio propicio para tocar su violín.

“Ir a clases en el Sinem me gusta mucho porque me despeja la mente. Ahí aprendo muchas cosas nuevas y hace que no esté metido en la casa”, cuenta el estudiante.

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