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El sueño de vivir entre las plantas: un emprendimiento que floreció en Nicoya

En el corazón de Nicoya, entre plantas ornamentales, macetas, hojas recién brotadas y clientes que llegan buscando vida para sus hogares, el emprendedor Eduardo Luis Venegas Obando construye todos los días un oasis que durante años soñó tener.

Se trata del emprendimiento Jardín Nicoyano Vivero, ubicado diagonal al parque de Nicoya, un pequeño negocio nacido de la pasión por las plantas, pero también, de una historia personal marcada por la decisión de cambiar de rumbo.

Ingeniero industrial y administrador de profesión, este emprendedor comenzó reproduciendo plantas en la casa de sus papás. Desde ahí dio sus primeros pasos, primero con ventas por redes sociales, luego participando en ferias municipales y más adelante como vendedor ambulante, hasta que logró encontrar un espacio físico en el centro de Nicoya para atender a sus clientes y formalizar poco a poco su negocio.

Durante ese proceso, las plantas se convirtieron en más que un producto para vender. Para Eduardo, el vivero fue también un refugio en medio de un cambio personal importante, una forma de alejarse de las adicciones. Encontró sentido y nuevos propósitos en el cuidado, la reproducción y la venta de plantas. 

Este emprendimiento fue mi refugio”, expresa. Según relata, Jardín Nicoyano no nació solo como una oportunidad comercial, sino como una decisión personal para construir algo distinto desde la disciplina, el trabajo y la constancia.

 

Jardín Nicoyano no solo es un emprendimiento para su dueño, también lo ha apoyado emocionalmente para superar momentos difíciles.

Aunque su formación profesional pudo llevarlo por otro camino, Eduardo decidió renunciar a su trabajo para apostar por el emprendimiento que siempre había querido construir. 

No fue una decisión sencilla, porque emprender en una zona rural también significa enfrentar temporadas difíciles, momentos en los que el comercio se retrae y días en los que, por más esfuerzo, las ventas no siempre responden como se espera.

En ese camino de crecimiento, BAC se convirtió en un aliado clave para Jardín Nicoyano Vivero. Eduardo recuerda ese apoyo como una oportunidad fundamental para avanzar hacia la formalización de su negocio, ordenar sus procesos de venta y contar con herramientas acordes con las necesidades actuales de sus clientes.

Yo vi a BAC como un regalo de Dios para poder formalizar mi negocio”, afirma, al referirse al acompañamiento que recibió para fortalecer sus ventas y participar en espacios de crecimiento para emprendedores.

Una de esas herramientas fue MiPOS, un medio de pago de BAC, que le permite aceptar pagos con tarjeta de forma simple desde su propio teléfono. Para un emprendimiento que vende en local, ferias y actividades, contar con esta opción representa una ventaja importante, porque muchos clientes ya no cargan efectivo o prefieren pagar de manera electrónica.

Cada facilidad de pago puede convertirse en una venta. Una persona que llega por una planta, una maceta o un detalle para regalar puede realizar su compra en el momento, sin que la falta de efectivo se convierta en una barrera para apoyar a un negocio local.

El acompañamiento de BAC también se reflejó en otros espacios de crecimiento, como ferias de emprendimiento, charlas, capacitaciones, cursos y oportunidades de actualización que le han permitido fortalecer no solo las ventas, sino también la visión empresarial de Jardín Nicoyano Vivero.

Desde su experiencia, contar con el apoyo de la entidad ha significado mucho más que recibir una herramienta tecnológica. Ha sido una ruta hacia la formalización real de su emprendimiento y una manera de darle estructura a un sueño que comenzó desde casa, con plantas reproducidas por sus propias manos y la ilusión de construir algo propio.

Por eso, Eduardo recomienda las soluciones de BAC a otros emprendedores que desean llevar sus negocios a otro nivel. “Lo recomendaría al cien por ciento. Para mí, BAC y sus plataformas son el camino hacia la formalización real de un negocio”, asegura.

Siete años después de aquellos primeros intentos en la casa de sus papás, Jardín Nicoyano Vivero es hoy un emprendimiento ubicado en uno de los puntos más representativos de Nicoya. Entre raíces, hojas y nuevos brotes, Eduardo vende plantas, pero también demuestra que un cambio personal puede florecer cuando se combina con esfuerzo, pasión y el acompañamiento adecuado.



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