Nicoya, Cultura

Las formas de la madera: un libro que retrata las casas longevas en Nicoya

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“No es fácil observar lo que se ha tenido siempre frente a los ojos. La cercanía de las cosas enceguece. De tanto ver lo que uno siempre ve ya no lo ve”.

Las líneas anteriores pueden leerse en Las formas de la madera, un libro que intenta devolvernos la mirada hacia lo cotidiano. 

El libro, publicado por Editorial Arlekín, intenta documentar mediante fotografías y textos una variedad de casas de la primera mitad del siglo XX con un valor patrimonial arquitectónico en Nicoya.

Algunas de ellas están habitadas y otras no. Por esa razón, algunas están en mejores condiciones materiales que otras. Aún así, el libro muestra la importancia y la riqueza  de esas viviendas, con el único propósito de dejar constancia de su belleza e importancia.

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No es una guía arquitectónica, tampoco turística, por lo que esas casas no tienen direcciones exacta ni hay una historia de cada una de ellas.

El libro es un gran mosaico de imágenes creado por la fotógrafa Cristina Díaz. A lo largo de un año pasaron frente a su lente casas, escuelas e iglesias de comunidades como Quebrada Honda, Corralillo, Mansión, Quiriman, Barrio La Cananga, entre otras.

Foto: Cristina Díaz
Foto: Cristina Díaz

Mi abuelo era carpintero y él hizo sus casas en La Cananga y en Quebrada Honda, entonces de repente hay una reconexión ahí con olores, con sensaciones. Cuando salió el libro, mis sobrinos conocieron la escuela donde estuvo su abuelita, son cosas del inconsciente colectivo que deberían estar en la comunidad”, cuenta la fotógrafa.

Según Alex Jiménez, coautor del libro, el objetivo es crear un mundo de imágenes y de textos poéticos y descriptivos, que enseñen cómo se construyó, como se vivía y se vive en muchas casas del cantón.

Otro de sus grandes motivos para hacer realidad la publicación es convencer a los dueños de esas casas y políticos de su gran valor. Jiménez asegura que mucha de la gente que ha adquirido el libro es dueña de esas casas, lo que interpreta como “una buena dosis de orgullo por la casa que cuidan y que habitan”.

Al rescate de las “casas longevas”

La fragilidad de este patrimonio es algo que preocupa a Alex. Por eso considera que no basta con entusiasmar a las familias para que no tiren abajo estas casas, sino que deberían existir políticas públicas más fuertes en las instituciones que permitan protegerlas.

La fotógrafa Díaz añade que muchas veces por razones “más prácticas”, estas casas y escuelas son muy alteradas y se pierde la noción de arquitectura y estética original.

Me parece realmente indignante o chocante que en un lugar en donde el clima es tan fiero, tan difícil, las desarrolladoras no tengan en cuenta lo que sí tenían en cuenta esos carpinteros hace 100 años”. Alex Jiménez, coautor.

Ambos autores coinciden en que deberían existir mayores esfuerzos para recuperar estructuras como la escuela en Matina de Mansión, que actualmente está en completo abandono.

“Ese tipo de soluciones requieren cierta imaginación y negociación política, pero esa es la idea del libro, convencer de que eso es posible y de que todos ganamos así”, concluye Jiménez.

¿Cómo lo consigo? 

 

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