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Una contaminación diferente

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Los complejos residenciales costeros en todo el mundo imponen ciertas reglas básicas a sus habitantes, entre las que se incluye el nivel de contaminación sonora permitido en horas de descanso; es decir, usualmente entre las 10 p.m y las 7 a.m. Sin embargo, al menos tres conciertos este año han utilizado parlantes y amplificadores estruendosos, los cuales hubieran despertado a los muertos, pasadas las 10 de la noche. Esto molestó a cientos de lugareños y turistas.

 Este no es un asunto de autorización, sino de conducta decente y comunal. En ninguno de los tres conciertos, tanto en Guiones Sur y Norte, se consultó a los vecinos. Tampoco los permisos emitidos por los burócratas en Nicoya tomaron en cuenta la triste realidad: la realización de un concierto en un área residencial. 

Si bien las Playas de Nosara podrían eventualmente adoptar un reglamento estricto sobre lo que antes eran tan sólo normas de cortesía, sería mejor discutir en conjunto estas prácticas tan sensibles para así mantener a nuestros hogares, familias de turistas y ocasionales fiesteros, en armonía con nuestro frágil y amenazado estilo Nosareño.

Usualmente, un reglamento estricto no suele ser la respuesta de nuestra comunidad. El tiempo nos ha enseñado que nosotros buscamos resolver nuestros problemas con buena voluntad y una flexibilidad razonable. Sin embargo, parece ser que alguien no recibió el aviso. Es obvio que realizar estos conciertos fuera de las áreas residencias es un asunto de sentido común. Si esto no es posible, entonces propongo una alternativa:

¿Por qué no organiza alguno de nuestros talentosos empresarios un Festival de 3 días de Música en Nosara, el 5, 6 y 7 de setiembre (o el fin de semana siguiente), como una extensión de la temporada? De esta manera, los vecinos estarían enterados de las fechas, los hoteles y los restaurantes podrían planear nuevas ofertas y Nosara, como una gran sala de eventos, podría atraer nuevos patrocinadores.

Un empresario inteligente, o tal vez un comité encargado, podría contratar entre diez y quince grupos musicales para que tocaran en todos los restaurantes alrededor del pueblo. El grupo más importante se podría reservar para la tarima principal la última noche. Un evento anual de esta magnitud seria una situación beneficiosa para todos: los promotores, los músicos, los locales, y todos aquellos lugares alrededor del pueblo que recibirían ganancias extra. El clima ha sido magnifico a principios de setiembre durante el último par de años y así, como extensión de temporada, el Festival seguiría los pasos de muchos otros eventos de la misma clase, como el concurso de Miss America, celebrado en Atlantic City cada año desde 1921.

De otra forma, el toque de queda a las 10 pm, cumplido ahora por todos los restaurantes, será estrictamente aplicado. Proceder de otra manera seria injusto y descortés. Muchos ya saben que las acciones legales tomadas por los residentes y los dueños de negocios cuando hay una preocupación colectiva han funcionado anteriormente bastante bien. Aquellos negocios que se rehusan a atender los problemas que ellos mismos ocasionan desaparecen rápidamente.

Un asunto similar es la contaminación lumínica. Para aquellos que disfrutan de un cielo estrellado y la conservación de nuestras tortugas, las luces destapadas y brillantes fuera de nuestras casas es un problema, así como también un gasto innecesario de energía. La respuesta es utilizar una luz atenuada para la iluminación en el exterior. 

Nadie discutiría si el agua de las cañerías fluyera por nuestras calles, pero la contaminación sónica y lumínica, así como las presas, la falta de parqueo, contenedores de basura sobre cargados en las playas, el polvo, la falta de agua, los robos y hurtos, el robo de los terrenos, la construcción ilegal, el uso inadecuado de la tierra u cualquier otro imprevisto, no resulta inusual, pero sí común y habitual en aquellos lugares que han perdido el control de su producto y son tibios a la hora de señalar a los culpables. 

Con un crecimiento constante e inevitable, son pocos los residentes que deciden enfrentarse a todos estos problemas. La NCA y las otras organizaciones necesitan de más ayuda voluntaria. Eventualmente, estas situaciones devalúan el valor de las propiedades, los ingresos comerciales y, más importante, el motivo porque el decidimos venir a Nosara en primer lugar. 

Y sí, tenemos una reputación envidiable en material de voluntariado, así como en la protección a la vida salvaje y el cuido del medio ambiente. En muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, estos desinteresados actos de generosidad diferencian a Nosara de las demás comunidades. Sin embargo, aquellos lugares que se hacen demasiado populares, demasiado rápido, atraen grandes problemas. La aglomeración y la falta de planeamiento a la hora de atender estos problemas nos puede parecer intratable.

Hay soluciones, aunque el proceso suele ser difícil, costoso, y siempre require de tiempo. Como he escrito antes: si queremos los mismos servicios básicos que gozábamos en las ciudades y pueblos donde antes solíamos vivir (como por ejemplo, agua, un adecuado manejo de los desechos, mantenimiento de las carreteras y reducción del polvo, fuerza policial, un aumento en la calidad de vida para nuestros vecinos de bajos ingresos), debemos asumir el aumento en los costos. Debemos pagar el precio. Esa siempre ha sido la manera Nosara de hacer las cosas, y ahora más que nunca es importante que enfrentemos los problemas inminentes que afectan nuestros mayores desafíos como comunidad.

 

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