
(Unite a nuestro canal de WhatsApp y recibí las noticias directo en tu cel).
El bulevar principal en la entrada de Liberia, la avenida 25 de julio, lleva decenas de años sombreada por una hilera de árboles. Son mangos de troncos gruesos y copas amplias que por casi un siglo han sido parte del paisaje.
Según Margarita Rivas, una vecina de 64 años que ha vivido toda su vida en el cantón, estos ejemplares fueron sembrados entre las décadas de 1920 y 1930 en un esfuerzo comunitario, principalmente de estudiantes.
“Los maestros llevaban a sembrar y enseñaban a cuidar a los arbolitos. Los árboles eran sembrados en fila de ambos lados de la calle para que hicieran sombra”, relata en entrevista.
Hoy, varios de esos longevos árboles tienen encima una marca roja. Es la señal de que serán talados, pues así ha sucedido anteriormente, explica Diana Arburola Briceño, activista e integrante de la Asociación Liberia Savia-Ciudad Verde.

Árboles etiquetados en la calle 25 de julio. Foto: colectivos.
En una ciudad donde caminar al mediodía puede significar hacerlo bajo temperaturas que pueden superar los 35 grados, activistas y colectivos ambientales han protestado contra lo que consideran un retroceso.
Cuando se construye un edificio o se remodela un espacio, se tiran los árboles que están al frente para dar mayor visibilidad. Se ha vuelto casi la norma, acusan. Así, poco a poco, Liberia tiene menos árboles.
El último caso, donde los árboles están etiquetados para ser talados, corresponde al frente de una nueva sede del Banco Popular sobre la avenida 25 de julio, pero no es un caso aislado, asegura Arburola Briceño. Proyectos recientes, como la remodelación de la Calle Real, dejaron toda esa vía “sin un solo árbol”.
Colectivos como Liberia Savia-Ciudad Verde, el Comité Liberiano Unidos por los Árboles y Liberia Limpia entregaron formalmente a la Municipalidad de Liberia un documento con 122 firmas vecinales como oposición a los permisos de tala y la propia inacción de las autoridades locales para encaminar las políticas públicas hacia la siembra de más árboles. “Están acabando con lo poco que queda”, remató la activista.
“No son unos simples árboles”
Margarita Rivas afirma que no es solo que se talen unos árboles, sino que de pocos en pocos la ciudad se va quedando “pelada”. Pero además de ello, alega que esos mangos, aunque no son una especie protegida por las normas ambientales, son parte de la identidad de la ciudad.
Ella sabe del origen de esos árboles porque se lo contó directamente una mujer que ayudó a sembrarlos. De esa anécdota pasa a sus recuerdos: antes mucha gente circulaba en bicicleta por el bulevar principal y otras calles del centro de Liberia.
Ahora, dice, eso es imposible. El calor es insoportable. Incluso en las noches ya poco refresca.
“Yo veo que no hay árboles, como que los poquitos que tenemos los van a cortar. O sea, no tiene lógica… Si todo el mundo anda viendo a ver cómo se refresca”, dice ante la posibilidad de que se derriben los árboles marcados.
Diana Arburola Briceño habla en el mismo sentido. Asegura que esos árboles casi centenarios forman parte de la memoria histórica de Liberia. Aparecen en viejas fotografías de la ciudad.

Entrada de Liberia, 1960. Foto compartida por Jorge Arturo Vindas.
Cambiar el paisaje agresivamente, asegura, también es cambiar el modo de vida de los liberianos.
“Hay un impacto en la vida cotidiana para quienes vivimos acá. Antes veías mucha gente caminando para hacer mandados, ahora sin sombra le metemos más al carro”, indica.

Parque Central de Liberia, 1950. Foto: CR Antigua.
Hacia una plancha de concreto
Liberia es una de las ciudades más calurosas de Costa Rica. De acuerdo con datos del Instituto Meteorológico Nacional, esta zona urbana ha alcanzado temperaturas de 39.5 grados durante la estación seca.
Inés Azofeifa Rojas, experta en Desarrollo Sustentable y docente de la Universidad de Costa Rica, expone que una ciudad que se queda sin árboles va mermando su capacidad de hacer frente al cambio climático.
Y va más allá del calor, afirma. Todas las problemáticas asociadas al cambio climático no se resuelven con un ventilador.
Azofeifa Rojas detalla que las altas temperaturas impactan directamente en la salud pública: más alergias, diarreas, estrés térmico o transmisión de enfermedades por mosquitos.
“Aquí en Liberia el tema de las alergias se ha incrementado bastante”, añade.
Y eso también es consecuencia de la falta de planeación urbana, sostiene Azofeifa Rojas.
En 2023, los académicos Ericka Bermúdez Méndez y Steve Sánchez Moreira, de la Escuela de Ciencias Geográficas de la UCR, demostraron que en la periferia de Liberia la temperatura es hasta 4.6 grados centígrados más baja que en la zona urbana.

Imagen ilustrativa incluida en estudio sobre islas de calor en Liberia. Foto: UCR.
Eso está directamente relacionado con los materiales de construcción y la falta de vegetación, según el estudio.
Para Azofeifa Rojas, es un problema que se haya priorizado un tipo de construcciones apelando a la “modernidad” sin contemplar que Liberia no tiene las mismas condiciones climáticas que otras ciudades de América Latina. El concreto en particular es un elemento que absorbe una cantidad de calor que impide que en las noches el ambiente se refresque.
En el caso de los árboles de mango, la académica explica que si bien no son una especie en peligro de extinción en Costa Rica, ofrecen ya múltiples servicios ambientales a la comunidad. Sirven como hábitat y sitio de anidación para diferentes aves, capturan dióxido de carbono, reducen la exposición directa a la radiación solar y son capaces de reducir la temperatura en su entorno inmediato.
¿Qué piden los colectivos ambientales?
Los vecinos y colectivos han dirigido principalmente sus quejas a la municipalidad, sin embargo, según explica Diana Arburola Briceño, la respuesta institucional fue que ellos no tienen injerencia en los permisos.
Sin embargo, Arburola explica que el grupo no solo quiere frenar la tala de los mangos marcados, sino establecer una ruta para proteger todo el arbolado urbano. Incluso, establecer criterios municipales que obliguen a los nuevos desarrollos a incorporar áreas verdes.
“No queremos que nos corten los árboles; más bien queremos una propuesta de reforestación”, dice.
Las asociaciones Liberia Savia-Ciudad Verde, el Comité Liberiano Unidos por los Árboles y Liberia Limpia también están buscando obtener recursos para impulsar iniciativas de reforestación y proyectos que vinculen urbanismo y naturaleza.
La Voz solicitó una postura de la Municipalidad de Liberia, pero no se obtuvo una respuesta.

Sumate a Semillas y ayudá a sostener el periodismo local e independiente en Guanacaste. Tu aporte hace posible investigaciones rigurosas y reveladoras, cobertura desde los territorios y escucha activa de las comunidades. Además, recibís beneficios que construyen comunidad.
Comentarios