Nicoya

Vecinos alertan sobre contaminación de quebrada en Nicoya; Hospital La Anexión niega responsabilidad

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Francisca Marchena reza a diario su oración y ve los días transcurrir mientras llena sus sopas de letras en el corredor de su casa, ubicada cerca de la quebrada Matamba, a menos de un kilómetro del centro de Nicoya. Pero el olor a podrido que inunda el barrio la obliga muy seguido a interrumpir su rutina

La santísima, ahí quiere uno vomitar. Es un olor podrido como a cloaca. (…) Cuando ya me ataca fuerte, mejor me meto para encerrarme”, describe Marchena. 

A simple vista la quebrada luce casi seca, con algunos charcos de agua prácticamente estancada. A la orilla, junto a un rótulo que dice “Hospital La Anexión. Prohibido el paso”, hay un desagüe. En diferentes momentos del día, aseguran los vecinos, sale agua contaminada que da a la quebrada.

En la comunidad apuntan al Hospital La Anexión de Nicoya como el origen del mal olor que, según cuentan, todos los días inunda este sector del barrio Santa Lucía.

No solo Marchena se queja. En un recorrido que realizó La Voz en la ladera de la quebrada, la descripción de los vecinos es la de un olor insoportable a cloaca que penetra sus casas.

“El olor llega dos y hasta tres veces al día. Se viene ese olor y es un olor insoportable hasta que se le se le mete aquí a la parte de la nariz, a uno que hasta que le enchila todo, dice el vecino Martín Gomez en el corredor de su casa, ubicada a menos de 100 metros del río. 

El hospital sí vierte aguas a la quebrada, reconoce su director Anner Angulo, pero afirma que no son aguas negras, sino agua tratada, limpia. Niega de forma categórica que sea el origen del mal olor.

El hospital no puede tirar aguas contaminadas o aguas de los tanques sépticos directamente al río, ¡jamás! Eso es todo un daño ambiental increíble”, dijo Angulo en entrevista con La Voz. 

“Nosotros tenemos toda la documentación en relación a la atención de la planta de tratamiento, de la certificación de los estudios fisicoquímicos que se hacen y están cumpliendo los parámetros establecidos por el Ministerio de Salud”, agregó.

Desde el 14 de abril de 2016, el hospital trata las aguas en una planta de tratamiento —operada por la empresa Durman Esquivel S.A.— antes de verterlas en la quebrada, según consta en una sentencia de la Sala Constitucional

Aunque Angulo negó que el hospital es el responsable del mal aroma en el barrio, en el 2023 el funcionario admitió en un reportaje de Telenoticias que las aguas que salen del hospital olían mal. “Pido disculpas a los vecinos porque es cierto, hay malos olores y nosotros hemos hecho todo lo posible por ir disminuyendo eso”, dijo en esa ocasión.

Malos olores no son nuevos en la comunidad

En abril del 2018 un grupo de diez vecinos del barrio Santa Lucía presentaron un recurso de amparo ante la Sala Constitucional exigiendo erradicar el problema del mal olor producido por el hospital. La acción se dirigió contra el Ministerio de Salud, el Hospital La Anexión, la Municipalidad de Nicoya y el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae).

El 22 de junio del 2018, la Sala Constitucional resolvió a favor de la comunidad. El tribunal otorgó a la directora del Área Rectora de Salud de Nicoya un plazo de tres meses para solucionar el problema de aguas residuales que afectaba a las comunidades aledañas. Además, ordenó al director del hospital coordinarse de inmediato con la empresa encargada de la planta de tratamiento de aguas residuales para eliminar los malos olores.

Anner admite que la apertura del hospital en el 2016 trajo malos olores, pero asegura que el llamado de la Sala fue resuelto desde el 2018

Actualmente la planta está funcionando adecuadamente (…) invertimos varios millones de colones para mejorar las condiciones tanto de equipos de ventilación, de aireación y de estudios mecánicos y electromecánicos de la planta de tratamiento para disminuir los malos olores”, sostiene.

El director del hospital apunta la responsabilidad hacia las casas que están a la orilla del río y que, según él, vierten sus aguas negras a la quebrada. “No digo que de ellos se está generando, tampoco puedo dar fe de esa situación, pero puede contribuir”. 

Sin embargo, la comunidad sigue señalando al hospital como el responsable de que un olor a cloaca inunde el barrio. 

José German Zamora es un abogado y parte de los vecinos que firmó el recurso de amparo. Vive en el barrio Santa Lucía desde hace 30 años y ahí también tiene su oficina, a menos de dos cuadras de la quebrada. Según él, el olor sí disminuyó desde la resolución de la Sala, pero no desapareció del todo.

“Hay días en que aquí se vuelve insoportable”, comenta Zamora frente a la tubería del hospital que da a la quebrada.

Para verter aguas en una quebrada es necesario un permiso por parte del Ministerio del Ambiente y Energía (Minae). Aunque el hospital contó con el aval, Angulo admite que el Ministerio no renovó ese permiso, por tratarse de una quebrada donde no corre agua todo el año, sino que depende de las lluvias.

“En los últimos dos años el río ha tenido un caudal permanente y hemos estado trabajando con la Dirección de Agua y con la dirección institucional de la parte ambiental para tomar algunas otras medidas en relación a este reglamento que existe, en cumplimiento de las plantas de tratamiento”, explicó Angulo. 

El director enfatizó que la operación del hospital depende de la operación de la planta de tratamiento. “Sin planta de tratamiento, se cierra el Hospital de la Anexión y eso no es factible para la población más vulnerable del cantón y de los cantones aledaños”.

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